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Sergio Llull.
Sergio Llull. / Tolga Bozoglu (Efe)

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De Madrid a Estambul, a por la 'décima'

  • El equipo de Pablo Laso afronta la Final Four con el recuerdo de la edición de 2015 y repite primer asalto contra el Fenerbahçe de Obradovic

Dos años separan la Final Four de Madrid 2015 de la de Estambul 2017 y, con el recuerdo de esa edición en la que el equipo de Pablo Laso conquistó en casa su novena Copa de Europa y rompió una racha negativa que se prolongaba durante dos decenios, el equipo más laureado del continente afronta este fin de semana el reto de la 'décima'. Precisamente, quienes se ganaron el derecho a luchar por el título de la Euroliga en la capital de España son los mismos que lo harán en Turquía, donde el viernes se reeditarán las semifinales, con el Real Madrid contra el Fenerbahçe y el CSKA de Moscú, vigente campeón, frente al Olympiacos.

En esta ocasión, sin embargo, es el Fenerbahçe de Zeljko Obradovic el anfitrión y máximo favorito, pese a que al Real Madrid nunca se le puede negar tal condición y, mucho menos, cuando con Laso en el banquillo este equipo ha ganado hasta el momento 13 títulos y enlaza ya ocho partidos decisivos ganados, en todas las competiciones. Es decir, hace casi tres años que el Madrid no pierde un duelo con un título en juego, aunque para llegar a la cita trascendental del domingo antes deberá superar a un rival que disputa su tercera Final Four consecutiva y cuenta con un técnico que acumula ocho grandes títulos europeos. Obradovic está a una sola Copa de Europa del Real Madrid y presume él solo de una más que el CSKA, que abrirá la batalla de Estambul contra el equipo a priori más débil.

En su cuarta Final Four de la Euroliga en cinco años, con dos dolorosos subcampeonatos (2013 y 2014) previos a la ansiada conquista del Palacio de los Deportes, el Real Madrid, que con Laso no deja de superar desafíos y batir plusmarcas, pretende emular lo que este equipo consiguió hace 37 años, cuando se adjudicó dos coronas en un trienio. Con el espíritu, ambición, talento, experiencia y amplitud de plantilla que atesora este Real Madrid los blancos vuelven a llamar a las puertas de la gloria, aunque esta vez no sólo deberán luchar en la cancha contra un poderoso Fenerbahçe que ya presume de oficio, cuando en 2015 era -pese a tener ya en el banquillo a Obradovic- un auténtico novato, sino que, en la caldera de Estambul, también tendrán que sobreponerse a la presión que la grada turca ejercerá sobre los árbitros si se llegase a un final igualado.

«Va a ser una guerra, un partido durísimo», pronostica Felipe Reyes, capitán de un equipo que acabó líder de la larga fase regular, imponiéndose a todos sus rivales, aunque, tras perder en el Palacio frente al Baskonia, cayó a domicilio en Moscú, Belgrado y Atenas y hasta en tres ocasiones en Estambul (ante el propio Fenerbahçe liderado por el también serbio Bogdan Bogdanovic, el Darussafaka y el Galatasaray). Ya en cuartos de final, sin embargo, acabó con el Darussafaka (3-1) con dos victorias consecutivas en la ciudad otomana, donde Sergio Llull espera «que al Fenerbahçe le pueda la presión de estar en casa y no le salgan las cosas», al contrario de lo que le ocurrió al Real Madrid en 2015, cuando, según recuerda el base menorquín, los blancos no acusaron el factor cancha, sino que el calor de la grada les empujó hacia la ansiada 'novena'.

Pablo Laso, al igual que la gran mayoría de sus jugadores, aunque reconoce que su equipo «no es inferior a nadie», rechaza que el Real Madrid sea favorito en esta Final a Cuatro, porque para el técnico vitoriano en una competición de este tipo todos tienen opciones. Sorprendentemente, quien se ha salido de esa línea de prudencia ha sido el veterano Andrés Nocioni, que en el año de su despedida del baloncesto y, la víspera de que el equipo viajase a Estambul, proclamó con valentía: «La prensa cataloga al Fenerbahçe favorito, pero los favoritos somos nosotros, porque acabamos primeros (la primera fase de la Euroliga tras 30 partidos) y tenemos la responsabilidad y la presión de ser los favoritos». En cualquier caso, pese a ser el mejor equipo de la competición regular, los madridistas defienden que no se puede considerar un fiasco para este equipo ser derrotado en las semifinales o en la final en terreno turco. «El éxito no sólo pasa por ganar o perder», admite el entrenador del Real Madrid, que entiende en cambio «que mucha gente piense que el ganador triunfa y tres equipos fracasan». El otro perdedor saldrá del choque entre el CSKA dirigido en el banquillo por Dimitris Itoudis y en la pista por Nando de Colo y el Olympiacos de Ioannis Sfairopoulos y el eterno Vassilis Spanoulis.