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Los más rápidos. Magnus Cort Nielsen, escoltado por Rudiger Selig y Jens Debusschere, en el pódium de la Clásica. / J. J. A.

Clásica de almería

Magnus, rompedor de sueños

  • Orica Scott, supo hacer el perfecto planteamiento, aunque fue más cosa de Direct Energie que quiso controlar la carrera para coronar a Bryan Coquard

El ciclismo puede que sea el deporte donde mayor número de héroes existe, pero también puede que sea el que menos les reconoce con triunfos. Ayer, sucedió en la Clásica de Almería que otra vez, y no es la primera vez que ocurre, una aventura que debió acabar con triunfo finaliza con quienes la protagonizaron a cola de pelotón para cruzar la meta en la que, más de un minuto y medio antes, un joven danés, Magnus Cort Nielsen, demostró que tiene futuro en esto de conseguir el triunfo a golpe de riñón. Ganó por eso y porque su equipo, Orica Scott, supo hacer el perfecto planteamiento, aunque fue más cosa de Direct Energie que quiso controlar la carrera para coronar a Bryan Coquard, pero le salió 'rana' porque el francés cayó a menos de dos kilómetros para meta. Entre unos y otros permitieron que Nielsen atravesara la línea de meta con unas milésimas de segundo menos con respecto a quien le disputaron el reinado, el germano Rüdiger Seling y el belga Jons Debusschere.

La carrera tuvo de todo menos viento, que de eso ya hubo de sobra el año pasado. La lluvia refrescó de salida y para cuando se pasó por Roquetas de Mar por vez primera ya sobraban los chubasqueros. Pocos kilómetros antes ya había sonado el 'zafarrancho de combate'. En la carretera de El Parador hacia Roquetas, Kenneth van Rooy (Sport Vlaanderen-Balois), Berden de Vries (Roompot-Nederlandse) y Timothy Dupont (Veranda's Willems) dieron pedales para correr sin 'las molestias' de los roces y dijeron aquellos de mejor 'solos que mal acompañados' y se adelantaron unos metros, lo que dan 18 segundos.

Bien organizados

Lo cierto es que entre los tres escapados la colaboración fue estrecha, los relevos continuos y la escapaba fue ganando en tiempo con respecto a un pelotón que 'viajaba' dormido para no superar los 38 km/h en la primera hora de carrera. Así, por San Agustín, pasaron Dupont, De Vries y Van Rooy, por ese orden, puntuando en el primer 'sprint intermedio' de la carrera y empezaba a 'empinarse' la carretera, pese a lo cual no decreció el ritmo de los fugados y sí el del pelotón, que no tiraba a bloque, conscientes tal vez de que al final pasaría lo que pasó.

El primer puerto de montaña, situado en Los Atajuelillos (km. 52.9) fue un toque de aviso porque Van Rooy, De Vries y Dupont pasaban por él con casi siete minutos de diferencia sobre un pelotón que iba tirado por Direct Energie, tratando de controlar la carrera para Bryan Coquard, sin conseguirlo. Jorge Cubero, del Burgos BH, llegó a saltar, pero pronto fue absorbido por un pelotón que empezaba a recortar las diferencias, aunque con tanta dificultad que se pensaba que no le daría tiempo para llegar al esprint.

En Adra, con 85,2 kilómetros recorridos, la diferencia estaba en poco menos de los siete minutos, pero había 'brotes verdes' porque la carretera empezaba a ponerse dura para los tres escapados, que pasaban por el segundo 'sprint intermedio' en el mismo orden con el que pasaron por San Agustín.

Olía a montaña. El pelotón se ponía en 'fila india' y los escapados se daban relevos para mantener las diferencia, ya en busca del Alto de la Alquería (km. 97,9), por el que Van Rooy tiraba con De Vries y Dupont a rueda, pero el pelotón, encabezado por el francés Paul Ourselin, de Direct Energie, ya empezaba a 'pulir' las diferencias, que eran en ese alto de 5 min. 35 sg y la amenaza era cada vez más latente.

Por Fuente de Marbella, el tercer alto de la carrera, mandaba Van Rooy, seguido de De Vries y de Dupont, pero el pelotón ya había bajado un minuto más y estaba por encima de los cuatro. En cabeza, los tres escapados seguían tirando a rueda. Por detrás, el grupo empezaba a perder unidades como fruto del ritmo que Direct Energie imponía en carrera, con la aparición de Orica Scott, que también tenía interés por abortar la escapada para ver si había posibilidad de que Nielsen, que ya había ganado este año en una etapa de la Volta la Comunitat Valenciana y el año pasado en dos de la Vuelta a España, mostrara su potencial.

Costó porque Van Rooy, De Vries y Dupont no miraban para atrás -principal signo de la debilidad de quienes se fugan-. En Berja, el tercer 'sprint intermedio' deparó el paso por el orden 'establecido'. Ganó Dupont, seguido por De Vries y Van Rooy y el pelotón por debajo de los cuatro minutos, con los dientes afilados convirtiendo la carrera en una prueba 'tras moto', con idéntico orden para el paso por Balerma.

A paso por el Castillo de Guardias Viejas, se notaba otra 'marcheta' en los escapados. Aunque los relevos los hacían a bloque, el pelotón apretaba, dispuesto a engullir a los aventureros. Almerimar dictó sentencia. Cada kilómetro de subida para coronar el último puerto del día era medio minuto de recorte. Arriba, la ventaja era de 2 min 29 sg y la bajada, lejos de aligerar el peso de Dupont, De Vries y De Rooy, convirtió al pelotón, con Direct Energie marcando el ritmo, en una 'alud' montaña abajo. Antes de llegar a San Agustín, los 'fontaner os' cortaron la fuga.

Roquetas de Mar buscaba un sucesor para Leigh Howard, el australiano que ganó al viento en la edición del pasado año. Todo estaba preparado para que fuese Bryan Coquard. Aliados todos sus compañeros de equipo, llevaban al francés en volandas hacia la meta, pero antes del giro hacia el Acuario de Roquetas de Mar, se fue al suelo y Orica Scott vio el 'cielo abierto' para dejar a Magnus Cort Nielsen solo ante el peligro. No dudó el danés, que se manejó con ventaja para dar los golpes de riñón necesarios para anotarse una victoria que puede ser soñada, pero que rompió el sueño de tres aventureros, héroes sin premio.