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La Biblioteca Nacional se rinde a 'Cinco horas con Mario'

Representación de 'Cinco horas con Mario'.
Representación de 'Cinco horas con Mario'. / Efe
  • La institución conmemora el 50 aniversario de una de las obras más relevantes de Miguel Delibes con la exposición de decenas de objetos relacionados con el escritor

La Biblioteca Nacional celebra el 50 aniversario de la publicación de ‘Cinco horas con Mario’ con una exposición que profundiza en una de las grandes obras de Miguel Delibes. Cartas del autor, ediciones traducidas, críticas en los periódicos internacionales y carteles de teatro, entre otros objetos, enriquecen una muestra que trata de recordar el valor de una novela que marcó un hito en la literatura española.

Escrita en 1966 y publicada en su primera edición el 3 de enero de 1967, ‘Cinco horas con Mario’ rompió moldes. Desde la primera página, una esquela que sirve como presentación de los personajes, aquel libro era renovador. “Empezó a escribir con Mario vivo, pero a las 100 páginas decidió comenzar de nuevo y cambiar el punto de vista. Quiso que el personaje principal fuera alguien que reflejara las ideas del régimen, sus tópicos y sus clichés”, subraya Amparo Medina-Bocos, comisaria de la exposición y experta en Delibes.

Una novela así, que pretendía, a través del monólogo de una viuda, ridiculizar, o al menos, señalar a la burguesía provinciana de la época, podía toparse con la censura del régimen. Bien lo sabía Delibes, que le escribe a su editor, Josep Vergés: “Le he mandado la novela a un censor amigo”. En cualquier caso, la censura no dijo nada y la obra fue publicada sin contratiempos.

Adaptación teatral

Elisa Delibes, hija del autor, recuerda que hace diez años, al cumplirse las cuatro décadas de la novela, su padre le contó que se había dado cuenta de que la percepción de la obra había cambiado. Si en el momento de la publicación, Mario era “el bueno”, cuarenta años más tarde la gente empezaba a pensar que Carmen era una víctima, la de un marido que estaba ensimismado en su trabajo y en su vida y no le hacía caso.

“A mi padre no era una de las obras que más le gustase”, cuenta con una sonrisa Elisa. “Pensaba que si la gente indagaba mucho en el personaje de Mario, podían ver demasiadas cosas de él mismo. Por eso prefería que no se tocara demasiado”, explica. Pero como Delibes era una persona buena y agradecida, sí supo reconocer que la obra le dio fama y gloria. Y no solo eso. En una época personalmente difícil para él, finales de los 70, el hecho de que se hiciera una adaptación teatral consiguió hacerle feliz. “Iba a los estrenos en Madrid y Barcelona y veía que la gente se reía y disfrutaba. El contacto con el teatro fue muy beneficioso para él”, agrega Elisa Delibes.

Carmen estará para siempre asociada a la imagen de Lola Herrera, que la llevó a los escenarios desde 1979. En su última reposición, el relevo de Herrera lo tomó Natalia Millán, cumpliendo una de las voluntades de Miguel Delibes. “Al final de su vida, al saber que la obra iba a volver al teatro, recordó que Carmen, en el libro, tenía 45 años cuando se quedó viuda, y Lola Herrera seguía interpretando el papel con 75. Él creía que era el momento de cambiar de actriz”, cuenta Elisa. “Eso sí, puso una condición para la nueva intérpreta: ‘Que sea mona’”, relata Elisa Delibes.

La exposición de la Biblioteca Nacional muestra numerosos documentos, desde la correspondencia mantenida entre Delibes y Vergés hasta el manuscrito de la obra, que el autor dedica a su mujer y a sus hijos, pasando por cartas personales, ejemplares de un gran número de ediciones, colecciones y formatos o reseñas en la prensa nacional e internacional.