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François Ozon aborda la sinrazón de la guerra en 'Frantz'

François Ozon (izq.), junto a los protagonistas de 'Frantz'.
François Ozon (izq.), junto a los protagonistas de 'Frantz'. / Archivo
  • El director francés reflexiona sobre la mentira en una cinta que califica como «política y proeuropea»

El director galo François Ozon se embarca en su nueva película, 'Frantz', que se estrena el 30 de diciembre en España, retomando una narración clásica de su país: la del joven francés que visita la tumba de un soldado alemán tras la Primera Guerra Mundial. Antes que él, Maurice Rostand la llevó al teatro y Ernest Lubitsch al cine, bajo el título de 'Remordimiento'. Pero mientras Rostand y Lubitsch abordaban sus historias desde el punto de vista francés, Ozon se pone del lado alemán. «Es una película política, pacifista y proeuropea que traza un paralelismo con el ascenso de los nacionalismos que estamos viviendo hoy en día», cuenta el cineasta francés, que presentó la película en Madrid.

En 'Frantz', Anna (Paula Beer) es la joven alemana que todos los días visita la tumba de su prometido, muerto en el frente. Adrien, por su parte, es el francés que, haciéndose pasar por un amigo de juventud de Frantz, viaja al pueblo alemán donde está enterrado. La mentira, el duelo, la compasión y hasta el amor conforman una trama con varios giros, con momentos de suspense romántico, pero que conserva algunos de los elementos identificables en la filmografía de Ozon, como un poderoso personaje femenino que se abre paso frente a las convenciones.

«Me interesan más los personajes femeninos. Reflexionan más que el hombre, que es más de acción. En la época en que está ambientada la película (1919), la mujer es la víctima, y me interesaba hablar de una protagonista que se busca a sí misma durante la cinta», cuenta el director, al que algunos llaman el Almodóvar francés. «Prefiero trabajar con actrices. Son más inteligentes y están más dispuestas a dejarse dirigir», indica.

Sobresale la intérprete alemana Paula Beer en el papel de Anna. «Yo no la conocía, la elegimos en el casting. Queríamos una actriz rubia que enamorara a los franceses, como había hecho Romy Schneider en 'Sisí'. Pero vimos que Paula Beer no funcionaba como rubia y la mantuvimos de morena», explica.

La película se esfuerza en mostrar cómo la cultura puede servir de puente entre dos países que se odian. El joven francés habla alemán y la joven alemana habla francés. Ambos adoran los poemas de Verlaine y los cuadros de Manet, y sobre todo les une su pasión por la música. Sorprendentemente, la cinta está rodada en blanco y negro y en color, y el cambio entre uno y otro también está justificado. «El blanco y negro es más realista, pero yo amo el technicolor y no podía renunciar al color», subraya el cineasta.

François Ozon es uno de los grandes directores del cine francés actual. Ganador de la Concha de Oro de San Sebastián en 2012 con 'En la casa', cintas como 'Sitcom', 'Ocho mujeres', 'Swimming Pool' o 'Joven y bonita' son algunas de las más destacadas en una prolífica carrera. «No intento construir una trayectoria coherente. En cada momento hago la historia que me atrae. Lo único que busco es que sorprendan al espectador y que me sorprendan a mí también», subraya el director.

Discípulo de Eric Rohmer, Ozon, que destaca por hacer películas de calidad con presupuestos ajustados, desvela una deliciosa anécdota de su maestro. «Rohmer siempre decía que "para rodar, hay que saber cuánto valen las cosas". La gente piensa que en sus clases nos daba grandes lecciones, y ¡qué va! Era un gran tacaño y lo que siempre decía era: "Si necesitas una alfombra para una escena, vete a tal tienda, que es la más barata". Por eso mis películas son baratas», afirma.