La Virgen del Mar se viste de Feria

El sentimiento religioso vivido desde la infancia./ÓSCAR MESA
El sentimiento religioso vivido desde la infancia. / ÓSCAR MESA

Hermandades y fieles acudieron ayer para realizar la ofrenda floral a la Patrona de Almería

ÓSCAR MESAALMERÍA

Cientos de personas llenaron durante la mañana de ayer el Santuario de la Virgen del Mar, situado en la plaza con su mismo nombre, para llevarle como cada año, una devota muestra de fe en forma de nardos, la flor más característica de esta tierra, y algunos claveles.

Un desfile solemne que partía de la calle General Tamayo y finalizaba en el altar del convento, donde se ofrecían las flores al párroco y se dejaban los cestos decorando las escaleras de acceso al altar. Un discurrir de rostros orgullos ataviados con sus mejores galas caminaron en formación cuasi militar hasta la Virgen, que aguardaba impertérrita los regalos de sus fieles.

Hermandades de todos los rincones de la provincia de Almería se dieron cita ante su patrona, como no podía ser de otra forma; fue su gran día. La pureza y la esencia más tradicional se respiraba en el aire. Asociaciones culturales con indumentaria de época y dedicando sus bailes folclóricos a la Virgen, elegantes rocieros que llegaron en sus coches de caballos engalanados para la ocasión, asociaciones musicales que tocaban y cantaban en honor a la santa, tamborileros que abrían la marcha a las hermandades en su camino hacia el altar. También estuvo presente la asociación de grupos scouts Católicos de Almería (MSC).

Y no podía faltar en una fiesta como esta, una representación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. La legión, los Antiguos Caballeros Legionarios, la Policía , la Guardia Civil, el Cuerpo de Artilleros y el Cuerpo de Paracaidistas, los bomberos de Almería,... Nadie quería perderse un acto de tal solemnidad y grandeza. Muchos fieles echaron en falta que los helicópteros de la policía lanzaran pétalos al sobrevolar el convento, como otros años, aunque sí que acompañaron la ofrenda desde los cielos con su sonoro batir de hélices. La presencia de la policía montada, aunque en labores de servicio y no como parte de la ofrenda, añadió aún más solemnidad y pureza al acto.

Las instituciones públicas estuvieron debidamente representadas, tanto el ayuntamiento -con el alcalde a la cabeza-, como la subdelegación del gobierno y diputados de la Junta de Andalucía y las Cortes Generales.

Tras el paso de hermandades, cuerpos militares, instituciones y asociaciones, fue el turno de los fieles, que recorrieron el mismo camino y, quizá con el mismo sentimiento que las hermandades, pero desde luego con mucho menos orden que estas. Los niños caminaban distraídos o escondían vergonzosos el rostro, buena parte de los adultos buscaban que los fotógrafos recogieran su mejor perfil y algunos zapatos pisaban donde no debían, aunque la paciencia no se colmó en ningún momento. Quizá el desorden de la muchedumbre 'enflorada' que entraba al templo de la Virgen del Mar propició que el público saltase las vallas y comenzara a acceder donde no debía: no infunde el mismo respeto la Legión Española que los abuelos con sus nietos. No obstante el repertorio de trajes y complementos dieron mucho color a la plaza.

Una mañana cargada de nardos y trajes de faralaes en un acto solemne y muy sentido por los fieles, aunque también reclamó la atención de los menos devotos, pues se trata de una ofrenda muy llamativa y bonita de ver desde la barrera. En definitiva, un pedacito de la cultura y tradición almeriense que no puede dejarse olvidado.

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