El vehículo común de los almerienses

Una chica consulta el reloj de la estación./C. J.
Una chica consulta el reloj de la estación. / C. J.

Los autobuses siguen siendo el transporte público más demandado en la provincia y el único medio con el que muchos se mueven | Los servicios públicos registran siempre constantes quejas aunque se intente mejorarlos cada día

CARMEN JIMÉNEZ CAPARRÓSALMERÍA

La estación intermodal de Almería es un tránsito constante de personas que salen y entran por el edificio, desde un punto de origen en dirección hacia un destino. Jóvenes, mayores, hombres y mujeres o adolescentes, todos han utilizado alguna vez el transporte público más demandado y asequible de todos: el autobús.

La estación se encuentra en un día tranquilo. Algunos jóvenes esperan sentados a su autobús frente al número de andén correspondiente. Unas mujeres observan lo que les indica el panel informativo que se encuentra nada más salir del edificio al atravesar las puertas automáticas junto al kiosko de la ONCE. Un hombre se come una bolsa de Doritos mientras conversa con alguien por teléfono. Otros simplemente esperan observando a las palomas que se congregan alrededor de migas pertenecientes a lo que una vez fue un bocadillo.

Esperan para volver a sus casas, para encontrarse con alguien, puede que para llegar al trabajo o hacer un examen pero hay veces que, cuando no tienes otra opción que la de coger un autobús y ese autobús a esa hora concreta no tiene salida, ¿qué hacer entonces?

«La verdad es que el transporte podría mejorar», comenta José González, un chico que espera junto a su amigo el autobús hacia a Viator. «Por lo menos poner aire acondicionado», comenta riendo Raúl Floris.

«Con el tema de horarios lo mismo», dice el primero, «por ejemplo, una vez tuve que ir a hacer un examen de matemáticas y el bus llega muy justo o tarde». Respecto al tema de los horarios, «el último autobús es a las nueve y media, podrían poner alguno más tarde», comenta Floris, ya que el último autobús que sale hacia Viator es a las nueve de la noche.

En lo mismo coincide Ana María Ruedas, otra chica sentada al lado que espera también al mismo autobús. «Eso me pasa a mi también con los exámenes, o llego muy pronto o a mitad de clase», explica, «o cuando hay mucha gente en días puntuales que tienen que llamar a otro autobús tardan mucho, llegan tarde y también podrían poner autobuses hasta las once de la noche». Su amiga, Yoselina Rocha, que en cambio va hacia Roquetas de Mar, se queja del espacio, «deberían hacer autobuses más grandes».

Un grupo de señoras conversa en la cola del autobús que va hacia Pechina. «Estamos bien pero los fines de semana no hay buenos horarios», comentan. Más adelante en la otra parte de los andenes, Antonia Picón, una señora con una muleta espera para poder llegar a su casa, en Almerimar. «Estoy esperando a este autobús que va directo a El Ejido», dice, «cojo este y no el otro porque el de Almerimar pasa por todos los pueblos y tardo muchísimo en llegar». Por lo que prefiere llegar a El Ejido y esperar al urbano de allí. «Si llego un poco más tarde pues a esperar a que pase el siguiente», explica, aunque confiesa que prefiere jugársela antes que pasar por la otra ruta.

Otra mujer, Celia López, escribe en su móvil esperando a que se vacíe la cola para subirse. «No lo cojo nunca pero me ha pillado con el coche en el taller», explica, «no tengo queja del horario pero sí que es verdad que no había marquesina en Almerimar y menos mal que me han dicho los que esperaban cuándo pasaba el autobús».

Otra chica, María Molina, espera con una amiga que la acompaña antes de emprender su viaje de cuatro horas hacia María. «Esta ruta está condenada a desaparecer, lo sé», dice convencida, «todo el mundo tiene su coche y, además, sólo hay un autobús a mi pueblo al día, además de que el viaje es larguísimo porque para por todos lados», se resigna sabiendo lo que le espera.

Por su parte, el director técnico del Consorcio de Transportes Metropolitano del Área de Almería, Manuel Jesús Martínez, lo tiene claro: «No diría tajantemente que sí, pero yo creo que funciona bien el servicio», afirma. «Por supuesto que es mejorable pero no se puede mejorar a la carta ya que estamos hablando de un servicio público con unas condiciones laborales, con un coste para la Administración que no puede endeudarse más de un porcentaje, por lo que no puedes poner con tanta alegría servicios a mansalva», explica el director. Además de destacar que «hay que ser responsable con el dinero público».

Martínez explica cómo funcionan los servicios de transporte público orquestados por la Junta de Andalucía. «El Consorcio lo componen dieciocho ayuntamientos de Almería», explica, «los que deciden quién pertenece a este Consorcio son el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía». Los requisitos que piden son una localidad con influencia o un movimiento importante con la capital.

El funcionamiento de este Consorcio es el siguiente. «La Administración, como gestora del servicio, saca un concurso público y adjudica las concesiones a distintos operadores -compañías de autobús-, a los que hacen la mejor oferta». Estas concesiones «desde el año 2001 y 2002 no se han renovado, es decir, todas están en prórroga», explica Martínez. «Esto quiere decir que se tenían que haber renovado en 2011, algo que aún no ha hecho la Junta».

«En el año 2001 las condiciones económicas, el tipo de personas y la aglomeración urbana que había era distinta a lo que hay ahora en 2017 y es evidente que está desfasado el sistema», explica Martínez, «funciona relativamente bien y tiene sus defectos». El directivo afirma que «desde el Consorcio, la dirección de Sevilla y la Delegación de Almería estamos sacando a concurso público los proyectos y anteproyectos para nuevas concesiones». Con esto lo que se quiere conseguir es sacar a finales de mes o principios de octubre un anteproyecto con el que, tras su aprobación, se licitará su concesión en tres o cuatro meses.

Aparte, hay otros municipios que no entran en el entorno metropolitano, por lo que se creó un convenio no metropolitano en el que sus componentes «formaban parte con voz pero sin voto». Se renovaba cada dos años y el año 2015 fue el último.

El motivo fue un decreto del Gobierno central en el que decía que las entidades publicas debían adscribirse fiscalmente, a cuanta más proporción más participación. En esos estatutos podría entrar cualquier municipio cuando se apruebe.

El Consorcio lo ha aprobado, los dieciocho plenos de los distintos ayuntamientos también pero falta la Dirección General de Movilidad de Sevilla. «Con las nuevas concesiones seremos nosotros, los gestores del servicio, los que decidiremos a qué hora quieren que salgan», explica.

Sea como sea, lo que está claro es que viajeros en autobús va a ver siempre y es primordial que ajusten las condiciones lo mejor posible.

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