Tren Almería-Sevilla: más de la mitad de viaje en bus por la avería en Arahal

Técnicos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias trabajan en la reparación de la línea entre Almería y Sevilla./EFE
Técnicos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias trabajan en la reparación de la línea entre Almería y Sevilla. / EFE

De los 458 kilómetros de vía hasta la capital andaluza, los viajeros sólo recorren en tren los 213 de Almería a Granada y de Utrera a Sevilla

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESAlmería

Al «si algo puede salir mal, saldrá mal» que enunciara Edward A. Murphy, le sigue una máxima aún más catastrófica: «Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora». Es lo que ha ocurrido en las conexiones ferroviarias entre Almería y el resto del país. Si ya los almerienses estaban obligados a hacerse casi 130 kilómetros de viaje en bus entre Granada y Antequera -con sus correspondientes transbordos a causa de las obras del AVE hacia la capital nazarí- desde el miércoles el viaje se alarga por carretera hasta las inmediaciones de Sevilla. Concretamente, hasta Utrera. Total: 245 kilómetros de los 458 que recorre -inicialmente- el Media Distancia Almería-Sevilla, la línea transversal de Andalucía. Esto es, el 53,5% del recorrido.

La razón, la anegación de la vía en Arahal (Sevilla) que descalzó las traviesas y que dejó en una situación muy delicada la vía. La situación provocó el miércoles el descarrilamiento de otro Media Distancia, un Sevilla-Málaga, que provocó 37 heridos, dos de ellos de gravedad que tuvieron que ser trasladados al Hospital Virgen del Rocío de la capital sevillana.

A la espera de las conclusiones definitivas de la investigación interna de Adif, y que se remitirán a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) en un plazo de tres meses si así lo solicitan, los datos conocidos hasta el momento apuntan a que una gran avenida de agua anegó el cauce y descalzó la vía en el punto donde se produjo el descarrilamiento. «Esta es la primera vez, desde su puesta en servicio hace 26 años, que en el tramo del accidente las precipitaciones meteorológicas provocan una incidencia similar en la infraestructura», defendían ayer desde el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF, empresa pública titular de las vías).

La cuestión es que en una circulación anterior, un maquinista ya había alertado de la anegación de la vía. ADIF la cerró y posteriormente la abrió. Fue entonces cuando se produjo el descarrilamiento. Esto llevó ayer a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, a exigir «explicaciones de por qué ha abierto la vía en las condiciones en las que estaba». «Es algo que todos tenemos que saber, cuál ha sido la decisión que les ha motivado a abrir una vía en esas condiciones», adujo la presidenta andaluza.

ADIF -tras las descalificaciones del ministro Íñigo de la Serna y del delegado Antonio Sanz a Díaz por la «utilización política» del siniestro- defendió que sus técnicos dieron el visto bueno a la reapertura. «Al detectar que el agua había bajado lo suficiente como para restaurar el tráfico, el mismo se restauró en ese punto a una velocidad limitada de 5 kilómetros por hora» advierte el gestor. Y más tarde, «cuando se observó que el agua había bajado considerablemente y además no llovía significativamente, se incrementó la velocidad a 30 kilómetros por hora». Fue a la velocidad a la que descarriló el tren.

Pese a que fuera -como certificó ADIF- la primera vez que el agua anega este punto del recorrido, previsiblemente por el desbordamiento del río Guadaira, no es sin embargo la primera ocasión en la que la circulación ferroviaria se corta por anegaciones. Hace pocos meses, las fuertes lluvias también inundaron parte del recorrido entre Fuente de Piedra y Osuna, lo que también obligó a ampliar el transbordo Granada-Antequera hasta la ciudad de la Sierra Sur sevillana.

Los servicios técnicos de Adif ya trabajan para reponer la vía afectada y restablecer los servicios de circulación ferroviaria en las líneas que conectan Sevilla con Málaga y Almería. Los trabajos para restablecer la circulación se han centrado inicialmente en la consolidación del terreno afectado por las lluvias, tanto en la vía como en los caminos de acceso, para que puedan actuar los vehículos de obra y los dos trenes taller enviados a la zona, uno por cada lado.

En el punto donde los daños son mayores, será necesaria la actuación de un tren de balasto (las piedras sobre las que se asientan las traviesas y los raíles) y, posteriormente, de una bateadora que ha sido igualmente enviada al lugar. Por el momento, no existe una previsión para el restablecimiento del tráfico ferroviario, lo que sitúa en un periodo indeterminado este viaje por mitades en las que la mayor parte, pese a contar con las siglas de Renfe en el billete, acaba siendo en un autobús y por la A-92.

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