Reponen la instalación artística de San Valentín gracias a las donaciones de los vecinos

Profesores y alumnos de Escultura aplicada al espectáculo reponían esta tarde los paraguas de Campoamor. /Miguel Cárceles
Profesores y alumnos de Escultura aplicada al espectáculo reponían esta tarde los paraguas de Campoamor. / Miguel Cárceles
Movimiento vecinal

La solidaridad ha repuesto los paraguas, que llegaban como un goteo tanto hasta la Asociación de Vecinos del Casco Histórico como hasta la propia plaza de Campoamor de la capital

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESAlmería

«Pásame los alicates». Silvia Bermúdez profesora de la Escuela de Artes de Almería, se encarama a una enorme escalera en el centro de la plaza de Campoamor. En su mano izquierda, un paraguas rojo con una inscripción manuscrita:«Francisco». Es el donante del parasol. «No podemos entender qué puede llevar a alguien a destrozar algo así», rememoraba ante los medios. Ella ha coordinado la instalación artística efímera que, por segundo año consecutivo, pretendía servir de reclamo para que los almerienses acudan al punto del que surgió todo: a la matriz de Almería, a su germen, al Casco Histórico. "Han sido muchas horas de trabajo de los alumnos de Escultura aplicada al espectáculo". Y esta tarde, unas cuantas más.

Finalmente, la llamada a la solidaridad efectuada por la Asociación de Vecinos del Casco Histórico, que lanzó ayer una petición a los almerienses para que donasen paraguas rojos –o de cualquier color– así como globos y corazones ha tenido su respuesta. A lo largo de la mañana, como un goteo, la peluquería Bisbal sirvió como lugar de peregrinaje y donación. Y por la tarde, decenas de vecinos llevaban sus propias sombrillas hasta la plaza de Campoamor, que desde las cinco se volvía a convertir en un campo de aplicación de lo aprendido por los alumnos de la Escuela de Artes. "Esto es mérito de los chicos, que están dedicando sus horas para hacerlo realidad", insistía Silvia.

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La plaza volvía a recuperar esta tarde la imagen que tenía desde el viernes, esplenodorosa, con su particular lluvia de paraguas –ahora, además, con el añadido de ser fruto de la donación de los propios vecinos–. Y con ello, se daba una rotunda lección: que los incívicos y los vándalos son pocos, muy pocos. "Mucha gente ha venido a verla. Estaba muy bonita. Y ahora va a volver a estarlo", decía por su parte Magdalena Cantero, presidenta de la Asociación de Vecinos del Casco Histórico, el colectivo que, apoyado en colaboraciones –no sólo la de la Escuela de Artes, sino también la de Círculo Rojo, que ha organizado lecturas de poesía– ha programado un denso cronograma de eventos para celebrar San Valentín.

Un trabajo desinteresado, el de todos, que este domingo amanecía destrozado por la actuación de unos vándalos. El más de medio centenar de sombrillas de la instalación artística, titulada ‘Ocultos bajo un paraguas’, había desaparecido. Y los pocos que no habían podido ser arrancados, habían sido pasto de las llamas prendidas por algún vándalo en la oscuridad de la noche. "Esto ha despertado conciencias, de algo malo va a salir algo muy bueno en forma de concienciación sobre civismo. Y se ha demostrado que existe solidaridad vecinal", insistía Cantero.

La instalación permanecerá en la plaza, una vez repuesta, hasta el miércoles, día de San Valentín, para cumplir con su cometido: convertirse en un lugar de peregrinaje y reclamo social y cultural en unas fechas muy señaladas y difundir una idea amplia del amor, no sólo el humano, el físico o el fraternal, sino también –más aún ahora– a la educación, la cultura, la urbanidad y el civismo.

Además, y pese al descorazonador suceso –y la respuesta solidaria posterior– el calendario de actos permanece indemne. Para mañana y desde las diez hay planificado un maratón poético en el que participan los centros educativos del entorno –los colegios Giner de los Ríos e Inés Relaño, además del instituto Galileo–, una lectura poética a partir de las 17.30 horas (ambas actividades en la plaza de Campoamor) y, poco después, a las 20 horas, el concierto del grupo musical almeriense Casino Boogie en la plaza de la Catedral. Un programa que, ahora, se ha convertido además en un clamor contra el vandalismo.

Días de trabajo desinteresado y comprometido con el barrio

El acto vandálico que el pasado domingo acabó con la intervención artística no sólo lo hizo con un elemento decorativo, sino que destrozó horas de trabajo desinteresado y comprometido con el barrio de otro de sus ilustres vecinos: la comunidad educativa de la Escuela de Artes de Almería.

El viernes, durante prácticamente toda la jornada, profesores y alumnos de la especialidad Escultura aplicada al espectáculo de dicho centro educativo dedicaron trabajo y esfuerzo en convertir en realidad la intervención ‘Ocultos bajo un paraguas’. Se trata de una fusión de ideas pertenecientes a María del Mar Urrutia (con la creación del corazón gigante), Francisco David Sánchez (con la creación de los globos en suspensión) y los paraguas como caídos del cielo idea de Sílvia Bermudez, quien a su vez ejerció como coordinadora del proyecto y que ayer tuvo que volver a remangarse para volver a ponerlo en pie desde cero.

Además, en la creación participaron una decena de alumnos: Antonio Marín, José Manuel Gutiérrez, Evaristo Pérez, Manuela Sánchez, Juan José Murcia, Jesús García, Vida Grincalatiene, María del Mar Hernández, David Salmerón y Florentino de la Calle.

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