PSOE e IU exigen a Fomento que «proteja» las palmeras centenarias durante las obras

La pluma de la grúa de las obras del Consistorio pasa sobre el ejemplar de palmera canaria. /Miguel Cárceles
La pluma de la grúa de las obras del Consistorio pasa sobre el ejemplar de palmera canaria. / Miguel Cárceles

Concretamente, una palmera canaria (Phoenix canariensis) de entre 25 y 30 metros de altura y cuyos orígenes se datan en unos 200 años, «está muy cerca de las obras actuales y, por lo tanto, corre más riesgos»

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

En la Plaza de la Constitución de la capital almeriense (la Plaza Vieja) hay 26 árboles. De ellos, 21 son los ficus que trazan una 'c' frente a la fachada de las Casas Consistoriales. Pero a ellos se suman cinco más, palmeras. Dos, concretamente, de unos 200 años de vida. Y es precisamente esa vida -y al margen de la polémica suscitada por el proyecto del gobierno local popular de suprimir los árboles y el Pingurucho de Los Coloraos para dejar una plaza absolutamente diáfana- la que ayer, con un escrito en el registro municipal, pretendieron proteger los grupos políticos Socialista y de Izquierda Unida. En el texto del escrito, las viceportavoces de ambos grupos, Carmen Núñez y Amalia Román, solicitan al equipo de gobierno municipal «medidas de protección» para las palmeras. Pero no para un futuro, sino desde ya. Y es que a juicio de ambas -asesoradas por expertos técnicos agrícolas, como Mar Verdejo- su vida corre peligro en estos instantes debido a las obras que se desarrollan en estos momentos en la Casa Consistorial.

Concretamente, según trasladaron, uno de esos ejemplares, una palmera canaria (Phoenix canariensis) de entre 25 y 30 metros de altura y cuyos orígenes se datan en unos 200 años, «está muy cerca de las obras actuales y, por lo tanto, corre más riesgos», detallaba Verdejo bajo las palmeras, en la propia Plaza Vieja, mientras la grúa de las obras Consistoriales movía la pluma sobre el ejemplar vegetal.

En la solicitud se reclama al equipo de gobierno -monocolor del Partido Popular- que se tomen «todas las precauciones y protecciones que se consideren oportunas» por la dirección facultativa de las obras «para no dañar a los árboles y las palmeras» de la Plaza Vieja y, en concreto, «que se instale un vallado para que los vehículos pesados no pasen cerca del estípite ni del alcorque» y «que la grúa sea retirada tan pronto como sea posible de la cercanía y campo de acción de los trabajos de las obras de las dos palmeras [más próximas], en especial de la palmera canaria, lugar donde está concentrado ahora el trabajo de rehabilitación del edificio consistorial».

Es más, aseveró Verdejo, las propias obras suponen un «estrés» para los ejemplares de la flora del entorno, por ello reclamó que durante la ejecución de las obras «se realice una mayor inspección, haciéndola más exhaustiva, así como control y tratamientos de prevención ante la imparable plaga del picudo rojo», que tendría una mayor efectividad con un ejemplar arbóreo débil.

La palmera canaria de la Plaza Vieja (la que está situada en la zona suroccidental del cuadrilátero) es un ejemplar «singular», de una altura aproximada de entre 25 y 30 metros, con unos 200 años y que tiene un crecimiento lento. Es por eso que tanto PSOE como IU lo consideran «un templo viviente» entre los árboles que hay distribuidos por la ciudad de Almería.

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