Casi 200 personas tuvieron que ser protegidas en Almería por la amenaza de la violencia machista

Sede almeriense del Instituto Andaluz de la Mujer./M. M.
Sede almeriense del Instituto Andaluz de la Mujer. / M. M.
Lacra social

La directora del IAM advierte de que “algo hay que mejorar” cuando 1.265 agresores se mueven en Andalucía mientras sus víctimas tienen que buscar protección y esconderse

IDEALAlmería

Un total de 198 personas de Almería, 117 de ellas mujeres y 81 menores o personas dependientes a su cargo, han encontrado en 2017 protección, un hogar seguro y una atención integral (psicológica, jurídica, sociolaboral....) en la red de centros del Servicio Integral de Atención y Acogida a Mujeres Víctimas de Violencia de Género del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), que desde su puesta en marcha en 1999 ha atendido a 50.362 víctimas de la violencia machista en todo el territorio andaluz. Así lo ha destacado hoy la directora del IAM, Elena Ruiz, quien ha advertido de que una cifra “tan elevada debe concienciarnos de la magnitud de este problema social, así como replantearnos qué podemos mejorar en un sistema social donde 1.265 mujeres víctimas [en Andalucía] deben alejarse de su entorno y refugiarse junto a sus menores porque se encuentran en peligro frente a 1.265 agresores que no tienen miedo a salir a la calle”.

La cifra de 2017 aumenta en el global andaluz en un 6,22% (154 personas más acogidas) respecto al balance de 2016, debido fundamentalmente al incremento de las mujeres acogidas (126 más), lo que Ruiz achaca, por un lado, al mayor nivel de concienciación de las víctimas, "que dan el valiente paso de pedir ayuda y alejarse de sus agresores" y, por otro, a “la importante labor de detección precoz desarrollada por los centros municipales y provinciales de la mujer, que derivan los casos que requieren de protección”.

En esta misma línea, la directora ha apelado a la "urgente necesidad" de que el Gobierno central aplique las reformas legislativas y la financiación contempladas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, firmado hace tres meses, para dar protección a las mujeres y menores que la sufren, tal y como marca el Convenio europeo de Estambul.

La directora del IAM ha explicado que la Junta de Andalucía tiene como prioridad la recuperación integral de las víctimas de violencia de género, más allá de su protección y seguridad, “consciente de que la autonomía y la estabilidad psicosocial resultan imprescindibles para impulsar su autoestima, su integración social y la recuperación de una vida normal, independiente y libre de violencia”. En esta línea, el Servicio Integral de Atención y Acogida del IAM, que funciona en Andalucía desde hace 19 años, ha sido referente nacional por su modelo de gestión integral, favoreciendo en estos años la recuperación de 50.362 víctimas, 22.762 de ellas mujeres y 27.600 menores o personas dependientes a su cargo.

La red cuenta con 34 centros de atención y acogida, de los que 9 son centros de emergencia -que dan cobertura inmediata a las necesidades de protección y seguridad de las víctimas-, 8 casas de acogida compuestas por 52 pisos -que, además de acogida, proporcionan las herramientas sociales, psicológicas y jurídicas indispensables para salir de la violencia, con una estancia inicial de alrededor de tres meses-, y 17 pisos tutelados -viviendas independientes para uso familiar, ubicadas en edificios y zonas normalizadas, destinadas temporalmente a favorecer la autonomía de las mujeres, una vez que han pasado por los otros dos recursos-.

El servicio tiene un equipo de personas profesionales que trabajan de manera multidisciplinar con las víctimas, ofreciéndoles terapia psicológica, asesoramiento y acompañamiento jurídico, orientación laboral y apoyo social. El servicio incluye además un programa de becas anuales para la formación a distancia de mujeres acogidas, con el objetivo de mejorar su empleabilidad y nivel de autonomía. Junto a ello, la red desarrolla diversos programas para la atención integral a las y los menores (a nivel psicológico, lúdico, escolar,...) para su plena adaptación al nuevo entorno en el que viven y su total recuperación psicosocial, con el fin de minimizar las secuelas de la violencia machista sufrida durante la infancia.

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