El Parkinson, la enfermedad que «no te deja tranquilo»

Una joven firma la solicitud para ser socia de la asociación./A.A.
Una joven firma la solicitud para ser socia de la asociación. / A.A.

Sufren desde hace años esta patología crónica y degenerativa y ahora quieren ayudar a otros a mejorar sus vidas

A. AMATEALMERÍA

Entre temblores, rigidez y movimientos involuntarios discurre el día a día de los más de dos mil almerienses diagnosticados con Parkinson, la enfermedad «que no te deja tranquilo ni un minuto» como la describe Manuel Lorenzo, un hombre de 50 años que, literalmente, lleva media vida enfrentándose a los brutales síntomas de una patología degenerativa y que no tiene cura. «Sufrí un accidente con 25 años y, a partir de ese momento, comenzaron los síntomas. Al principio, empecé a temblar y a tener movimientos involuntarios. Con el tiempo, empecé a estar cada vez peor», recuerda sobre aquellos años en los que, sin un diagnóstico acertado, dejó de ser un joven normal para recorrer el país en busca de respuestas sobre lo que le estaba ocurriendo. Finalmente, tras acudir a especialistas de Madrid, Barcelona o Granada, fue diganosticado en Pamplona.

Casi un cuarto de siglo después, su vida dio un «cambio fabuloso», dice, tras implantarle en el cerebro un sistema capaz de controlar los síntomas motores de esta patología mediante impulsos eléctricos. Una intervención compleja. «Tengo unos electrodos conectados a una batería implantados en el cerebro desde hace dos años y la diferencia es del cien por cien», reconoce.

Su caso es uno de entre dos mil, en Almería. Se estima que en España esta patología afecta a entre cien y doscientas personas por cada 100.000 habitantes. De ellos, en torno al 30 por ciento estaría sin diagnosticar dado a que la sintomatología inicial varía en cada individuo. «La enfermedad se llama Parkinson, pero cada Parkinson tiene una historia. Es individual», explica María González, presidenta de la casi recién nacida asociación Parkinson en Almería. Ella, como la mayoría de su junta directiva, sufre esta enfermedad.

Cada caso es una historia

«Mi día empieza en el gimnasio», comenta Juan Diego Rubio, tesorero de la asociación y enfermo de Parkinson diagnosticado desde hace cinco años. «Mi vida ha cambiado. Ya no puedo hacer ciertas cosas como vestirme por la mañana y el tratamiento me provoca mareos. Incluso he llegado a caerme por la calle», expone este almeriense de 71 años que, sin embargo, asegura estar «muy bien» en comparación con sus compañeros.

Los tres, junto al resto de miembros de la asociación Parkinson en Almería, quieren servir de ayuda a otras personas que se encuentran en su situación y que padecen la segunda enfermedad neurodegenerativa más extendida, después del Alzheimer. «Queremos que la calidad de vida del enfermo sea la mejor posible y que los tratamientos lleguen a todos por igual», remarca María González, conocedora de que existen muchas vidas que podrían mejorar con los recursos económicos suficientes.

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