La oferta de apartamentos turísticos legales supera las 8.000 plazas en la provincia

La oferta de apartamentos turísticos legales supera las 8.000 plazas en la provincia

Mojácar y Vera suman la mitad de las plazas ofertadas en Almería con más de 900 establecimientos de alquiler turístico

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELES

El auge de los apartamentos turísticos ha llegado a Almería. Y lo ha hecho con cierto vigor. Especialmente en la zona del litoral y más concretamente en los municipios eminentemente turísticos. Según datos oficiales de la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, que gestiona el registro oficial de viviendas de uso turístico, en la provincia de Almería hay un total de 1.834 establecimientos de viviendas con fines turísticos. Esto supone que en Almería ya hay 8.613 plazas para turistas en viviendas y apartamentos de alquiler turístico.

La cifra no es baladí. Para que se haga una idea, el número de plazas hoteleras en Almería es de 42.042. Así que el número de plazas en apartamentos de alquiler para estancias turísticas representa ya un 20% de lo que ofertan los establecimientos hoteleros. Las cifras oficiales de la Junta hablan de número de plazas pero también de «establecimientos». La razón es que un establecimiento de viviendas de uso turístico puede incluir varios apartamentos o viviendas diferenciadas.

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El fenómeno de las viviendas de alquiler turístico ha adquirido una dimensión especialmente reseñable en tres municipios de la provincia: Mojácar (467 establecimientos y casi 2.500 plazas), Vera (446 establecimientos y más de 2.200 plazas) y Níjar (281 establecimientos y 1.547 plazas). Sólo la suma de los dos primeros municipios, Mojácar y Vera, ya supera el 50% de la oferta de este tipo de alojamientos en Almería, un negocio que se ha convertido en una forma de obtener ingresos extra a quienes disponen de varias viviendas en propiedad. Concretamente, 4.600 plazas de alojamiento frente a una planta hotelera de aproximadamente 18.500.

Pese a todo, Almería no estaría entre las provincias en las que este nuevo y poderoso negocio de alojamiento turístico tiene un mayor vigor. La cifra de establecimientos de viviendas para uso turístico en el conjunto de Andalucía asciende a 30.180 declaraciones (Almería sólo representa un 6,07% del total andaluz) y el número de plazas es de 125.735 a nivel regional (Almería, el 6,85%). Cabe recordar que este tipo de establecimientos está experimentando una explosión en los centros históricos de las principales ciudades atractoras de turismo cultural. Barcelona, Granada, Málaga, Córdoba, Sevilla, Valencia o Madrid están observando cómo la puesta a disposición de viviendas para el alquiler en periodos muy breves está generando un suculento negocio que, sin embargo, trae de cabeza no sólo a la competencia hotelera sino también a comunidades vecinales y vecinos, que denuncian cómo la vida normal de una ciudad se interrumpe por el uso intensivo del turismo.

Cifras mucho más grandes

Ahora bien, las cifras anteriores se corresponden con las oficiales del registro de viviendas con fines turísticos de la Junta de Andalucía. Un registro que, pese a su obligatoriedad -quien no inscriba en él su vivienda de uso turístico puede llegar a ser multado con hasta 18.000 euros- no recoge la totalidad de este negocio. Estimaciones efectuadas por el sector hotelero en Andalucía hablan de la existencia de unas 80.000 viviendas privadas en este mercado que en gran parte de las ocasiones ni siquiera llega a tributar.

De ser ciertas estas estimaciones, de las que la Junta de Andalucía no opina («no puede estimarse una cifra total de este tipo de alojamientos, dado que si no figuran en el registro actúan de forma clandestina», responden desde el Gobierno autonómico) más de la mitad de las viviendas aún estarían al margen de la legislación autonómica que regula el sector. Sin ir más lejos, nada más hay que bucear por algunas de las plataformas de promoción de inmuebles de uso turístico en la red de redes para observar que gran parte de los anuncios no muestran el código de registro (un código que lleva las siglas VFT seguido de las siglas provinciales y de un número, tal que así: VFT/AL/00000). Este código o signatura, según la legislación, es algo parecido a la matrícula del establecimiento y debe aparecer indicado, cuando se dispone de él -es decir, a partir del registro del inmueble- en toda publicidad o promoción que se realice por cualquier medio, incluidas las plataformas de internet.

La Junta, sin embargo, sólo puede sancionar a los propietarios de las viviendas irregulares, no a los portales que las promocionan. No sólo porque lo ha dejado fuera de su normativa -el decreto de viviendas con fines turísticos- sino porque considera que no tiene competencia para poder hacerlo. En su lugar, el Gobierno autonómico ha mantenido conversaciones con estos portales para, en base a la colaboración mutua, estos sólo promocionen los que cuentan con la obligatoria inscripción turística.

Cabe recordar que el registro de alquiler autonómico es obligatorio en el caso de viviendas alquiladas para uso turístico (por menos de dos meses continuados, plazo a partir del cual rige la Ley de Arrendamientos Urbanos) de un modo habitual. Esto es: quedarían fuera de regulación aquellos apartamentos que, por ejemplo, sólo se ofertan en verano. Una ventana abierta que, si bien otorga flexibilidad al uso económico de viviendas por parte de los propietarios, facilita que la picaresca abra la puerta el fraude.

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