Las mujeres de Almería hacen historia en el 8-M

La Puerta de Purchena, punto de salida de la manifestación, se quedó sin espacio para albergar a más manifestantes por el éxito de la convocatoria./SERGIO GONZÁLEZ HUESO
La Puerta de Purchena, punto de salida de la manifestación, se quedó sin espacio para albergar a más manifestantes por el éxito de la convocatoria. / SERGIO GONZÁLEZ HUESO

Miles de personas dan un golpe en la mesa en favor de la igualdad de género y contra la violencia machista

MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

María del Mar, 41 años, estaba en la Puerta de Purchena, rodeada por los cuatro puntos cardinales por centenares de personas, carteles, gritos, pañuelos morados. «Esto no lo hago por mí, lo hago por mi hija». La pequeña va en el carrito, sonriente, pero ensombrecida por la muchedumbre. Según el dispositivo policial, 6.500 manifestantes. Según los convocantes, cuatro veces más: 26.000. «Quiero un mundo en el que haya las mismas oportunidades independientemente del género», resumía entre el extraordinario alborozo de un jueves vespertino en Almería.

La de ayer, la manifestación feminista del 8-M, Día Internacional de la Mujer -con réplicas por todo el Estado- fue una movilización que no por manido puede llevar el calificativo rotundo e irrevocable de «histórica»: la acción feminista más populosa que jamás haya habido en la provincia de Almería. Miles de almerienses, hombres y mujeres, secundaron la llamada de las plataformas Acción Feminista de Almería y Plataforma Feminista 8-M para vindicar la igualdad de género en todos los ámbitos. Especialmente en el laboral dada la feminización del empleo precario y a tiempo parcial y el techo de cristal para el acceso a los puestos decisivos de empresas y administraciones.

«Las mujeres seguimos viviendo desigualdades muy grandes que dependen sólo y exclusivamente de nuestro género. Esta tarde queremos reivindicar que las mujeres necesitamos empleos no precarios, que se tenga en cuenta la conciliación familiar, que haya una educación en valores y feminista, que se tenga en cuenta a las mujeres y no se les borre de la historia. Y que se erradique de una vez la violencia machista», indicaba ayer Lidia Rodríguez, portavoz de la Plataforma de Acción Feminista de Almería y encargada de leer ayer el manifiesto con el que concluyó la histórica movilización.

La movilización fue especialmente diversa, con mujeres y hombres de todas las edades y condiciones

«Es una obligación y un derecho el que las mujeres estén hoy [por ayer] aquí. Estamos satisfechas con los resultados. Lo importante es que las mujeres tengamos visibilidad hoy. Los hombres han venido a apoyarnos, pero esta es nuestra lucha», agregaba.

Rodríguez encabezaba una enorme masa de personas que tardó más de dos horas en llegar hasta el punto final de la movilización, la plaza de las Velas -en el Paseo de la Reina Regente, junto a la desembocadura de la rambla de Belén-. Miles y miles de personas que reclamaron medidas públicas, pero también conductas sociales que lleven a la igualdad de géneros en todos los ámbitos. «Hay que reivindicar la situación de las mujeres. Y la mejor forma es apoyar una movilización como esta, que hacía mucho que no se hacía. Tenía que estar aquí, para defender la igualdad», alegaba Sacramento, una de las manifestantes.

A tenor de las dimensiones del Paseo de Almería (700 metros de longitud y 8 metros de anchura de media en la calzada), probablemente la cifra de manifestantes se situara en algún lugar intermedio entre las cifras policiales y las de los convocantes: en torno a los 10.000. «Es un rotundo éxito», defendía una de las convocantes, pancarta en mano, al llegar a la plaza de las Velas. Entonces aún había gran parte de los manifestantes que no habían abandonado la Puerta de Purchena.

La movilización, en todo momento festiva, apenas se vio levemente deslucida por la falta de luz de la plaza de las Velas, donde se leía el manifiesto. La mitad de las farolas de la plaza estaban apagadas. Y el ambiente sombrío del lugar invitaba poco a permanecer en el lugar pese al calor humano y el enorme volumen de manifestantes. Especialmente teniendo en cuenta que en las riberas, las aceras externas al bulevar, las farolas si que estaban encendidas y alumbrando con normalidad.

«He venido a la manifestación para apoyar a todas las mujeres y a mi misma», defendía Ana, con las manos en una pancarta en la que se pedía igualdad también para las mujeres con discapacidad. A sus 62 años, reconocía no haber sufrido jamás alguna discriminación por cuestión de género. Pero no es lo común. La estadística remarca que en el ámbito laboral en Almería las mujeres cobran en torno a un 14%. Esto supone 146,5 euros menos de nómina cada mes en 14 pagas. Además, el 90% de las excedencias por cuidado de familiares y el 75% de los trabajos a tiempo parcial son femeninos -esto último según los datos de los que disponen los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO-.

En el grueso de la manifestación pudo verse, sobre todo, la diversidad de edades y géneros. Pese a ser mayoritariamente femenina, miles de hombres secundaron la movilización. Y entre los manifestantes podían verse desde pequeños acompañados de sus progenitores hasta ancianos pasando por jubilados, trabajadores, parados y estudiantes de todas las edades y sexos.

«Pese a todas las violencias que sufrimos las mujeres, hoy estamos aquí luchando, luchando por nosotras pero también por todas las mujeres asesinadas por las violencias machistas y que hoy no pueden alzar su voz», reivindicó Rodríguez en la lectura del manifiesto. Una voz que ayer tronó hasta el último rincón de la provincia de Almería.

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