«En cuanto los menores pasan cuatro días con una familia acogedora, vuelven a cobrar vida»

«En cuanto los menores pasan cuatro días con una familia acogedora, vuelven a cobrar vida»

Mari Carmen González, trabajadora social: «Cualquier familia puede acoger siempre que tenga estabilidad y que sea su momento idóneo para hacerlo; nosotros lo evaluamos»

MARTA SOLERALMERÍA

Desde que inició su vida laboral descartó, inicialmente, trabajar con el colectivo infancia. Puede que intuyera que era, realmente, su debilidad, como ha sucedido. Mari Carmen González es la responsable del Programa de Acogimiento Familiar de Cruz Roja Española en Almería, un proyecto que en enero cumplió sus primeros 12 años de vida. Actualmente, existen unos 140 menores en acogimiento familiar, pero hay otros tantos en lista de espera. Ensalza el papel de los centros de acogida y, sobre todo, el de sus profesionales pero asegura que no hay nada como el calor de un hogar. Eso es algo que todo el mundo sabe y ha podido experimentar. Mari Carmen invita, a quien tenga curiosidad, a asomarse y ver lo que ocurre en las casas en las que hay un niño o niña en acogida. En ese momento, todo cambia en nuestro interior.

-¿Qué es el acogimiento familiar?

-Acoger significa recibir en tu propio hogar a un menor que necesita una familia por un tiempo y evitar, así, que acuda a un centro residencial. Cada familia elige el tipo de acogimiento que quiere y con qué características. Es una medida protectora. Se trata de querer, de amar y de acompañar a un niño durante un tiempo, porque su familia no se puede hacer cargo de él. No buscamos niños para dárselos a las familias, sino que buscamos las familias para los niños que las necesitan. La opción de los niños es estar en un centro o en una familia acogedora.

Los beneficios que tienen los niños estando con una familia no tiene nada que ver con un centro. Defiendo, tanto personal como profesionalmente, que en los centros hay mucha gente buena trabajando. Los centros han evolucionado muchísimo: tienen sus controles, sus funciones, mobiliario y equipamiento muy buenos, ...pero no tiene que ver con el calor de un hogar.

-¿Qué aporta al menor?

-La posibilidad de vivir en un entorno familiar enriquecedor y lleno de afectividad durante un período de su vida, al tiempo que se le permite tener su identidad y el vínculo que le une a su familia de origen. Creo que el acogimiento es una oportunidad. Yo me refiero a las familias como familias reparadoras. Estos niños vienen dañados, tienen una mochila que puede pesar más o menos. No es lo mismo un bebé que su madre no puede cuidar, que otro que ha sufrido maltrato.

-¿Qué aporta a la familia acogedora?

-Las familias lo describen como un ejemplo de solidaridad, compromiso o generosidad para compartir con sus propios hijos y con otras personas de su entorno. Aquí no hay nada impuesto y todo es una cuestión de toma de decisiones. Desde Cruz Roja analizamos la unidad familiar y se ve a qué puede dar respuesta.

-¿Qué papel juega la familia biológica?

-Están tranquilas de saber que mientras dura su situación problemática, su hijo está atendido de la mejor forma posible y en un entorno familiar.

-¿Qué lo diferencia de la adopción?

-En el acogimiento no se rompe el vínculo con la familia biológica, ya que se considera como lo más beneficioso para el menor. La mayor parte de los menores mantendrán contactos periódicos con sus familias de origen durante el desarrollo del acogimiento. En el acogimiento en familia ajena dichos contactos son gestionados y supervisados por el equipo técnico del programa. Las visitas tienen lugar en un espacio habilitado, confortable y familiar que gestionamos.

-¿Cuánto dura el acogimiento?

-Depende de la modalidad. Puede durar desde unos meses hasta la mayoría de edad del menor. Todo en función de cada caso concreto. Hay acogimiento de urgencia, que no dura más de seis meses y es para menores de entre cero a seis años. Después, hay acogimientos temporales que duran hasta los dos años y se trabaja con la familia. Los padres tienen que demostrar que son capaces y que pueden retomar la crianza de sus hijos. Luego está el acogimiento permanente, que suele ser para mayores de 7 años y son niños que necesitan un entorno familiar. Este es el sistema más numeroso, puesto que todos los de 'extensa' son permanentes y en 'ajena' son de urgencia o acogimiento temporal. Todo depende de la familia. Esto es una escuela de valores, una enseñanza de vida. No hay familias perfectas, igual que no hay profesionales perfectos, pero de cada familia y de cada caso aprendemos siempre. El equipo, que formamos seis personas, nos centramos mucho en la calidad de lo que hacemos. Trabajamos desde la percepción de que para cada familia su acogimiento es lo más importante. No tenemos delante a un número de expediente, sino a personas. Cada vez que empezamos un acogimiento es un subidón de adrenalina, lo mismo que es una fiesta cuando un niño sale en su medida definitiva, porque se ha resuelto un caso y va una medida más estable de la que tiene.

-¿Cuántos menores están, en la actualidad, en este programa?

-Tenemos cerca de 140 niños en acogimiento en Almería y provincia. Unos 40 están con familia ajena y, el resto, con familia extensa: tíos, hermanos o abuelos. La gente piensa que es una pena, pero yo lo veo que es al revés, que es una suerte que estos menores estén aquí porque se ha detectado un abandono o una negligencia y estos niños están ahora protegidos con una familia que ha pasado un proceso de valoración. Le hemos dado a la administración una garantía de que están el mejor momento para acoger a la familia.

-¿Hay muchos menores en lista de espera?

-Sí. Hay muchos sí. Es muy cíclico. Tenemos racha en la que muchos meses aparecen muchos recién nacidos y luego hay otra de niños mayores que necesitan acogimiento temporal. Niños que necesitan acogimientos permanentes siempre hay. El proceso dura mucho, porque ofrecemos formación específica de 16 horas para las familias, se hace un análisis para ver que sea su mejor momento para acoger. No que sean ni mejores ni peores. Necesitamos tener familias de reserva. Una parte importante del programa es la difusión.

-¿Consiguen mucha captación, se interesa mucha gente?

-De cada diez demandas de información se queda una familia. La gente, lógicamente, se muestra indecisa. La gente que está en el programa siempre dice que si la gente supiera lo que es el programa, lo que supone, las familias serían las que estarían en lista de espera para acoger y no al revés. Dicen que les recompensa. Cualquier familia es idónea siempre que tenga una estabilidad y que tenga un momento idóneo para hacerlo.

-Dice que no pensaba dedicarse profesionalmente a infancia, pero lo hizo. Después de 12 años, ¿qué balance realiza?

-Es un trabajo absorbente y bonito. Cuando hay un fracaso te afecta, pero cualquier logro se magnifica. Compensa mucho a nivel profesional y personal ver cómo les afecta a los niños este programa. En cuanto pasan cuatro días con la familia acogedora vuelven a cobrar vida.

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