Medio siglo haciendo que Almería alce el vuelo

Varias aeronaves de Estado aterrizadas en Almería el 6 de febrero de 1968, el día en el que se inauguró el Aeropuerto de Almería./RUIZ MARÍN | J. J. MULLOR | EFE | M. M.
Varias aeronaves de Estado aterrizadas en Almería el 6 de febrero de 1968, el día en el que se inauguró el Aeropuerto de Almería. / RUIZ MARÍN | J. J. MULLOR | EFE | M. M.

El aeropuerto de El Alquián cumple este martes 50 años, cinco décadas de aterrizajes y despegues en las que más de 27 millones de pasajeros han pasado por sus instalaciones permitiendo abrir Almería al resto del mundo

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

En 1968, la provincia de Almería aún no llega a los 375.000 habitantes. La capital apenas contaba 114.298 almas (casi la mitad que ahora, los que tiene a día de hoy Jaén, Cádiz u Orense) y estrenaba los bloques de la barriada Francisco Franco -las Quinientas Viviendas-. El accidente nuclear de Palomares acababa de ocurrir dos años antes. Brigitte Bardot y Sean Connery rodaban 'Shalako', del director Edward Dmytryk, en localizaciones almerienses. El CD Almería perdía ante el Compostela la posibilidad de ascender a segunda división tras quedar subcampeón del grupo XI de la tercera nacional. Y una llamada avisaba al Ministerio del Aire de lo que un testigo califica como OVNI oscilante en el limpio cielo almeriense -nunca nadie investigó después qué fue lo que avistó quien levantó al teléfono al otro lado de la línea-.

Entonces, en este contexto, Francisco Franco desciende de un DC-8 de Iberia: El Greco. Y con su paseíllo a pie de pista, con el mar de Alborán de fondo -y las loas de las autoridades civiles, militares y religiosas de la provincia, como relataba la voz del NO-DO- se iniciaba la historia de un punto de la geografía que cambiaría Almería para siempre: el Aeropuerto.

Era el 6 de febrero de 1968. Y diez años después de que el Ministerio del Aire pintara con un punto en el mapa español lo que debía ser una nueva pista de aterrizaje -junto con las de Gerona y Alicante- los aviones de Iberia comenzaban a surcar los aires. Primero a Madrid, después a Barcelona, Melilla, Murcia o Valencia. Más tarde llegaron París y Londres. Y con ellos, el turismo, la modernidad y la 'conexión' de una Almería arrinconada y sin apenas vías de salida.

Costó 350 millones de pesetas. Y a día de hoy su impacto económico es incalculable. Se da por hecho que por cada puesto de trabajo directo en un aeropuerto se generan tres empleos y medio en la economía local. Esto hablaría de casi dos millares de almerienses comiendo, a día de hoy, de lo que traen las aeronaves. Eso y la apertura al globo. «Es nuestro principal tronco para el desarrollo turístico de la provincia y del destino Costa de Almería. El 90% de las acciones que desarrolla el Servicio Provincial de Turismo tienen como eje el Aeropuerto de Almería», defiende Javier Aureliano García, vicepresidente de la Diputación Provincial de Almería y delegado de Turismo. «El aeropuerto es fundamental porque nos ha dado un valor añadido a la singularidad de la provincia de Almería. Sin el Aeropuerto, Almería no sería lo que ha llegado a ser ni social, ni económica, ni turísticamente».

El primer vuelo comercial lo efectuaba un Fokker F27, el Río Ebro de Iberia, que con el pasaje completo trajo hasta Almería a 38 viajeros desde Madrid. Y desde entonces, el crecimiento ha sido prácticamente constante. Hasta el punto de que en 1968 operaron 1.372 aviones (una media de 4 vuelos diarios) y se movieron 17.843 pasajeros (54 al día); mientras que ahora, cincuenta años después, son aproximadamente 30 aviones los que operan al día desde El Alquián (12.218 aeronaves el pasado año) y más de un millón de viajeros surcaron sus pasillos, 2.760 diarios. En cincuenta años ha multiplicado sus usuarios anuales por 50.

Sin embargo, y pese a que las primeras conexiones, hasta los 70, fueron nacionales (Madrid, Barcelona o Melilla pero con escalas en ciudades como Alicante, Valencia, Murcia o Málaga) ya en la nueva década El Alquián comenzó a cambiar de tendencia. En julio de 1970 se inauguró la primera línea aérea internacional regular: Almería-Valencia-París. En la primavera de 1974 lo haría otra con Londres.

Desde entonces el aeropuerto de Almería ha dado un giro completo de timón. A día de hoy, dos tercios de los usuarios lo son de líneas con origen o destino en el extranjero. En 2017, el 62,7% del total. En la actualidad, los mercados internacionales con mayor demanda en el Aeropuerto de Almería son Reino Unido, Bélgica, Suecia, Holanda, República Checa, Dinamarca, Irlanda, Alemania, Luxemburgo y Polonia.

«Desde su inauguración en febrero de 1968, la posibilidad de ir sumando cada vez más conexiones foráneas, nuevas frecuencias con enlaces directos a ciudades europeas, y apertura de nuevos mercados , ha estado estrechamente ligado a nuestro desarrollo turístico, ya que la máxima de buenas comunicaciones, es una premisa de vital importancia para el buen comportamiento de la industria turística», indica el delegado territorial de las consejerías de Turismo, Deporte y Cultura, Alfredo Valdivia. «Todas las administraciones hemos de remar juntos para atraer a nuevas operadoras que permita disponer de más y mejores conexiones aéreas lo que va a repercutir en el incremento de flujos turísticos que generarán riqueza en nuestra provincia y por tanto crearan empleo», agrega.

Una vida dinámica

Pese a que 1968 fue el principal hito por su propio nacimiento, el Aeropuerto de Almería tiene una vida dinámica y llena de momentos para la historia. Por ejemplo el haber servido de plató de rodaje durante su propia construcción o el haber ejercido de puerta de entrada a los grandes del cine. La última: Sophia Loren, que aterrizaba en Almería para ser la gran homenajeada del Festival Internacional de Cine de Almería. Pero también ha acogido la llegada de Alberto de Mónaco para asistir a una reunión del Comité Internacional de los Juegos Mediterráneos, del Rey -en diversas ocasiones-, de los diferentes presidentes del Gobierno de España y de la Junta de Andalucía y de la comitiva que, en 1999 se trajo bajo el brazo los Juegos Mediterráneos de 2005 para Almería. 2005 marcó de hecho uno de esos hitos del aeropuerto: superaría, por primera vez, la barrera del millón de pasajeros. La irrupción y el auge de las compañías de bajo coste, y la celebración de los XV Juegos Mediterráneos fueron dos importantes incentivos para esta realidad. De hecho, desde entonces compañías como Ryanair o Easyjet se han convertido en compañeras de viaje del éxito aeroportuario almeriense.

«El aeropuerto ha sido, sin duda, un revulsivo en las maltrechas comunicaciones de nuestra ciudad y provincia, tanto regionales como nacionales. Su construcción nos situó en el mapa internacional y ha permitido a Almería romper en buena parte el aislamiento secular que aún hoy padecemos porque nos permite mantener una comunicación rápida con las principales ciudades de España y de Europa fundamentalmente gracias a su creciente proyección internacional», apuntaba por su parte el alcalde de la capital, Ramón Fernández -Pacheco. Nacido en el 1983, el aeropuerto ya estaba en servicio. «Mi primer contacto directo con el Aeropuerto de Almería se produjo a los 12 años, cuando tuve que volar en verano a Nottingham, en Inglaterra, para aprender inglés», recuerda Pacheco. Prácticamente todos los almerienses tienen algún recuerdo de ese primer contacto con este cordón umbilical que conecta Almería con el resto del mundo que es bien distinto. Valdivia echa la vista atrás y a su mente le viene una excursión. «Mi primer recuerdo fue el de un adolescente de pueblo que, en un viaje de Instituto visitó las instalaciones donde la torre de control acaparó mi atención de manera destacada». «Era pequeño y mi padre me llevó a ver como aterrizaba y despegaba un avión. El avión despegaba destino Barcelona y hacía escala en Murcia», recuerda por su parte Javier Aureliano García sobre una Almería en la que el trasiego de las aeronaves se convertía en una auténtica atracción: un buen modo de buscarle enganche a los fines de semana en la cafetería de la terraza de la terminal.

Hacia el siglo XXI

En estos años de cambio drástico -social y económico en Almería- la terminal también ha ido adaptándose. La última de las mutaciones la tenía hace pocos años. Ocurría en 2007 -a falta de unos meses para que cumpliera 40 años-. Las instalaciones, obsoletas para unos tiempos de celo en la seguridad y en el confort, y la necesidad de adelantarse a crecimientos futuros -llevaba tres años superando la barrera del millón de pasajeros, cercano a su tope- aconsejaban echar adelante el más ambicioso proyecto para ampliar las costuras del edificio terminal. Las obras se prolongaron hasta finales de 2010, con una inversión superior a los 37 millones de euros.

Gracias a ellas, la terminal triplicó su tamaño, el número de mostradores de facturación pasó de 17 a 27. La sala de embarque ganó 650 metros y desde sus seis puertas de embarque, gracias a una pared completamente acristalada, se pueden tener algunas de las mejores vistas panorámicas de toda la Bahía de Almería. Además, haciendo uso de la tecnología más avanzada de cuantas existen en el mundo, se instaló un nuevo sistema de inspección de equipajes en bodega (lo que en el argot aeroportuario se denomina SIEB), que permite revisar de forma automática, gracias a grandes escáneres, el cien por cien de las maletas antes de cargarlas en las bodegas de las aeronaves. Un auténtico entramado de cintas transportadoras que parece las entrañas del aeropuerto y que tiene la capacidad suficiente para revisar 2.400 equipajes a la hora. Más del doble de lo que permitía el sistema implantado justo anteriormente.

Con todo esto en carga, la posición para el futuro es esperanzadora: el turismo crece, Almería en este ámbito se sitúa entre las provincias con mayores crecimientos y, además, se cuenta con una infraestructura capaz de aportar más del doble de tráfico internacional de pasajeros a apenas 9 kilómetros de la capital del destino turístico. «Abrir nuevos destinos y conseguir la implantación de más compañías aéreas son dos retos en los que hay que seguir incidiendo y en ello estamos trabajando con las compañías y los touroperadores tanto el Ayuntamiento como la Diputación. Y creo que vamos en la buena dirección», apuntaba el regidor Fernández-Pacheco.

«En potenciar mercados y atraer otros nuevos, no debemos escatimar esfuerzos desde la unión entre las administraciones y el sector turístico para seguir consolidando la segunda industria en Almería tras la agricultura. Fundamentalmente la mejora y apertura de nuevas rutas que suponga la consolidación de los mercados que tradicionalmente nos visitan, como el británico, francés, alemán y el Benelux, así como seguir atrayendo al mercado nórdico, potenciando otros como el ruso y el centro europeo», apuntaba por su parte Valdivia, responsable del área turística de la Junta de Andalucía en la provincia de Almería.

Sin embargo, uno de los principales retos del aeródromo almeriense llegará con la extensión de la red ferroviaria de alta velocidad hasta Almería -prevista para 2023- y la apertura del aeropuerto de Murcia.

Algo más cercano a la capital murciana y a destinos turísticos como Mazarrón, Águilas o Mojácar, sus instalaciones pueden quitar parte del tráfico internacional a El Alquián, mientras que el AVE, cuando se ponga en servicio, vendrá a incidir de forma directa en dos conexiones que, pese a que no son determinantes para la supervivencia de la terminal, sí que están entre las cinco de mayor tráfico: Madrid y Barcelona. «Los medios de comunicación son complementarios», agrega Pablo Lázaro, director del Aeropuerto de Almería en la entrevista que acompaña a esta información.

Ciertamente, sea así o no, el aeropuerto almeriense de El Alquián ya habría cumplido con creces su función originaria: sacar a Almería del aislamiento secular y permitirle un modo rápido de viajar al resto del mundo. Lleva siendo así más de medio siglo. Y, por suerte, aún le queda una muy larga vida por delante.

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