La larga 'depresión' de una calle en Torrecárdenas

Una moto circula a la altura del gran badén que hoy caracteriza al tramo de esta calle del barrio de Torrecárdenas./S. G. H.
Una moto circula a la altura del gran badén que hoy caracteriza al tramo de esta calle del barrio de Torrecárdenas. / S. G. H.

Parte de Médico Francisco Pérez Company se hundió hace ya un año sin que nadie la haya arreglado aún | A los vecinos les preocupa que el badén siga creciendo mientras que Urbanismo ya prepara su arreglo consciente de que ya finalizó el periodo de garantía de la obra

Sergio González Hueso
SERGIO GONZÁLEZ HUESO

Aproximadamente un año ha pasado ya desde que parte de la calle Médico Francisco Pérez Company, en el barrio de Torrecárdenas, se hundiera de forma aparatosa. En el segmento de calzada en el que se produjo el incidente lleva desde entonces colocada una decena de vallas de plástico para evitar que el paso de vehículos empeore más el mal estado del carril, que según los vecinos crece poco a poco tanto en longitud como en amplitud.

Tal y como explican, la calle se vino abajo poco después de que la empresa que está promoviendo la construcción del Centro Comercial Torrecárdenas acabase de pavimentar. Fue entonces cuando un fuerte temporal de lluvias ayudado del paso diario de muchos vehículos, incluidas varias líneas de autobús, hizo que la calzada se venciese arrastrando en su movimiento a la acera y a parte del otro carril. A partir de ahí se dio aviso al Ayuntamiento para que pusiera medidas preventivas y provisionales hasta que se pudiera arreglar.

Desde entonces el único movimiento que se ha sentido en esta zona concreta de la capital, con mucho tráfico procedente del hospital, es la de las vallas moviéndose por la acción del viento o el de algunos técnicos realizando catas. Poco más. La sensación del vecindario es de cierta preocupación aunque no se ha llegado nunca a organizar. Está convencido de que por debajo de la calle discurren barrancos o ramblas y que el día que tocó urbanizar no se tuvo en cuenta. Otra prueba de la inestabilidad del terreno la tienen justo en la pequeña perpendicular de la ya citada calle protagonista de estas líneas, donde también se ha abombado la calzada aunque sin tanta trascendencia al no tener tráfico rodado.

De cualquier forma, los vecinos aprecian que los problemas siempre han estado presentes desde el momento en el que se ejecutaron estos trabajos, que han hecho aflorar una verdad desagradable bajo el suelo que pisan. En el Ayuntamiento, que ya tienen estudiado el caso, explican desde el área de Urbanismo que el origen de todo fue la mala ejecución de la compactación del suelo cuando se llevaron a cabo las primeras labores de urbanización. Dicha actuación se recepcionó en el año 2005, que fue la fecha en la que se terminó de trazar los viales que iban a discurrir por una zona en total expansión. El problema vino cuando Bogaris, en virtud del convenio rubricado con el Ayuntamiento de Almería para la construcción del Centro Comercial Torrecárdenas, desarrolla la urbanización existente.

Los trabajos de pavimentación, siempre según la versión municipal, se realizaron sobre esta compactación fallida, lo que provocó al poco tiempo que la apertura al tráfico rodado y las lluvias actuasen de tal forma que hoy haya parte de la calle sumida en una situación difícil.

A pesar de que la responsabilidad del estropicio no es municipal, sí que son conscientes en el área de Urbanismo de la imposibilidad que tienen de solicitar algún tipo de subsanación a los culpables al haber terminado ya el periodo de garantía de las obras. Asimismo, la junta de compensación -es decir el conjunto de propietarios- del sector urbanístico desarrollado se liquidó una vez terminada la intervención, por lo que hoy no existe ningún responsable jurídico al que pedirle cuentas. Con esto claro, el Ayuntamiento asume que le toca actuar, y así lo hará en los próximos meses, tal y como avanzaron a IDEAL fuentes municipales. Hoy sólo queda por definir de qué manera es posible desarrollar a nivel administrativo unos trabajos que podrían rondar los 30.000 euros, según las primeras estimaciones.

Sin concretar fechas para la reparación, lo que sí quisieron dejar claro estas fuentes es que a pesar de la aparatosidad del hundimiento «no existe riesgo de que este incidente comprometa la seguridad de los vehículos o los peatones», explican, no sin antes recordar que al margen de todo hay que recordar «que las vallas se han puesto precisamente para evitar que se circule por este punto», concluyen.

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