Ana Julia, aislada del resto de presas y con una interna de apoyo

La autora confesa del pequeño Gabriel fue sometida ayer a un reconocimiento médico, donde se le explicó las normas que rigen en el centro penitenciario y fue entrevistada por un equipo multidisciplinar

FRAN GAVILÁN

Ana Julia Quezada, autora confesa del crimen del pequeño Gabriel, de tan sólo ocho años, ya ha pasado al módulo de mujeres del centro penitenciario de El Acebuche después de pasar su primera noche en la zona de Ingresos. En esta ubicación, fue sometida a un reconocimiento médico, donde se le explicó las normas que rigen en el centro penitenciario y fue entrevistada por un equipo multidisciplinar, entre los que se encuentra un trabajador social o un psicólogo, tal y como es habitual con la llegada de todos los nuevos internos.

Fuentes consultadas por IDEAL han señalado a este periódico la asesina confesa ha sido aislada del resto de presas y una "interna de apoyo" se encuentra junto a ella en todo momento. Estas medidas están contempladas en el artículo 75 del Reglamento Penitenciario, donde se establece, entre otros aspectos, que la dirección de la prisión puede proceder al levantamiento de las limitaciones regimentales exigidas por el aseguramiento de un interno.

Caso Gabriel Cruz

El ingreso en prisión de la mujer acusada de acabar con la vida del pequeño Gabriel, crimen que ha conmocionado a todo un país, pone punto y final a la estancia de Ana Julia en los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil de Almería. Un total de 96 horas en las que la ya interna de El Acebuche se derrumbó y confesó el crimen, al igual que se ratificó ayer en sede judicial.

Declaración "inverosímil"

Los atestados de la Guardia Civil sobre esa declaración, que la Unidad Central Operativa (UCO) considera «inverosímil», revelan, entre otros aspectos, que la asesina adujo que hizo desaparecer el cuerpo del pequeño para ahorrarle el dolor a Ángel Cruz, padre del niño y su pareja, de saber que su novia había matado a su único hijo.

«Enterré el cadáver porque no quería hacer daño a Ángel. Así, él no sabría nunca lo que había pasado», llegó a afirmar en un momento de su declaración.

«Cuando estaba muerto me di cuenta de que tenía un problema importante. Saqué el paquete de tabaco y me fue un cigarrillo. Cogí una pala y lo enterré», son otras de las frases pronunciadas por la asesina.

Según su relato, se llevó a la finca de Rodalquilar al niño porque Gabriel no llegó a entrar en casa de sus primos aquel 27 de febrero, tal y como había anunciado la propia víctima. «Me asomé y vi que estaba jugando con un hacha». Ana Julia sostuvo ante los guardias que le recriminó que estuviera jugando con la herramienta y que inten

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