Los juguetes de Reyes Magos en Almería, antes y ahora

Los juguetes de Reyes Magos en Almería, antes y ahora

Juegos de mesa, indios y vaqueros, muñecas o vehículos teledirigidos mandaban en los 70 y 80; hoy mandan las tablets, móviles o drones

J. J. A. ALMERÍA

«Queridos Reyes Magos. Me llamo Ana, tengo 10 años y quería contarte que este año me he portado muy bien en el colegio y también en casa. Mis deseos para estas Navidades son». Más o menos así era la carta que mi vecina Ana solía enviar en diciembre de finales de los 70 y comienzos de los ochenta, muy parecida a la que ahora manda en las mismas fechas Miguel, el hijo de mi vecino.

Lo que cambia es la retahíla de lo pretendido y que si no llegaba en la primera tentativa se quedaba la primera para el año siguiente. Los niños y niñas de Almería, como en casi toda España, vivían en una sociedad estereotipada en la que las muñecas y las cocinitas eran para las chicas y las pistolas y los camiones teledirigidos eran para los chicos. Había juguetes unisex como los 'Juegos Reunidos Geyper', el 'Cine Exin', el juego de 'Magia Borrás' o 'El Un, Dos, Tres', que estaba basado en el concurso televisivo ideado por Chicho Ibáñez Serrador. Los 'reyes' para las chicas eran las Nancy, Nenuco, Barbie o Barriguitas, algunas hasta con el regalo de un vestuario añadido al regalo. Las cocinitas más conocidas eran las de Hogarin, que además tenía la 'Familia Hogarin', sin olvidarse del maletín de la Señorita Pepis, 'Minene' -un muñeco de un bebé casi de tamaño real-, Tejenova -que permitía crear prendas de lana-, Tricotosa o 'Diseña tu moda'. Los chicos eran más de Scalextric, los fuertes para jugar a 'indios y vaqueros' o los clicks de Famobil -ahora de Playmobil-, el Barco Pirata, los Geyper Man, un balón de 'reglamento' -los de cuero de hoy en día- o unas botas de fútbol.

Entonces, el objetivo de los niños de los 70 y comienzos de los ochenta no era otro que, ante la existencia de una tecnología rudimentaria que llegaba con las máquinas de escribir, las de fotos -posteriormente aparecieron las consolas Spectrum o Amiga-, lo importante era tener un juguete que se pudiera compartir con los amigos, los monopatines Sancheski, los patines de cuatro ruedas que servían para varios números de pie, los spirograph -que servían para diseñar figuras geométricas- o el 'Quimicefa' -un compendio de productos químicos que se acompañaba de un libro de instrucciones y que te permitía hacer, en el salón de tu casa o en tu habitación, toda una serie de experimentos, más o menos científicos para disfrute propio o del personal-.

De los 'unisex', los 'Juegos Reunidos' fueron el 'boom' de la época que dio paso a los juegos de mesa que hoy ya están en desuso, pero inicialmente, además del parchís o la oca, llegaron juegos que han dado el salto a la informática en este siglo. En aquellos ochenta, aparecieron el Trivial, Pictionary o Monopoly, con su versión española -El Palé-.

Hoy no es que haya cambiado mucho la sociedad, pero hay regalos más tipo unisex, válidos para ambos sexos. Bien es cierto que a pocas familias se les ocurre regalarle una muñeca a un chico, sobre todo. Los smartphone o las consolas son la ilusión de los niños de hoy en día. Hay clásicos que aún perduran, 'traídos' de épocas pasadas como Lego, Playmobil o Pinypon, pero las tablets, drones y teléfonos móviles ganan la partida. Se entremezclan las camisetas del Barça, del Real Madrid o de la UD Almería, que lleva años calando entre los niños almerienses desde su ascenso a Primera División, aunque son las azulgrana y la merengue las que se llevan el gato al agua.

También los hay quienes piden libros, como pasaba entonces, aunque puede que en menor cantidad que ahora, donde el formato ya no es de papel y sí un libro electrónico, que además permite conectarse a internet. También hay quienes piden en sus epístolas solicitan cosas no tan materiales y se acuerdan de la felicidad para otros niños del mundo o trabajo para sus familias.

Para ellos este año no debería haber carbón, sólo la petición de acostarse rápido esta noche, poner mantecados, turrón y un vaso con agua, para los camellos, y a cerrar los ojos pronto. Los Magos de Oriente ya están a punto de llegar a Almería.

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