La hija de Manolo Escobar: «Él hubiese querido que la gente fuese a votar»

El cantante almeriense Manolo Escobar durante una entrevista en el año 2012. /Álex Domínguez
El cantante almeriense Manolo Escobar durante una entrevista en el año 2012. / Álex Domínguez

Vanessa García Marx confiesa que los «no independentistas» se han «apropiado» de una canción que lo que buscaba era «alegrar al público»

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELES

La primera vez que este pasodoble sonaba a los cuatro vientos, en los años setenta, lo hacía curiosamente en idioma neerlandés. La belga Samantha (Christiane Bervoets) interpretaba en 1972 'Eviva España', una alegre pieza compuesta por el músico Leo Caerts y el letrista Leo Rozenstraten, ambos también flamencos -de los de Flandes, en Bélgica-. Este himno a la españolidad hunde sus raíces pues en Bélgica, a donde viajó el expresident Puigdemont horas antes de que la Fiscalía General del Estado interpusiera una denuncia contra él y contra todo su gobierno cesado.

Pocos meses más tarde, en 1973, el almeriense Manolo Escobar lo convertía en un auténtico canto triunfal a la alegría en España. Fue la canción del verano. Y desde entonces, la del resto de estíos, el son inevitable de las celebraciones deportivas, de las bodas, de las ferias de mediodía... de cualquier ocasión festiva aglutinante.

Sin embargo, este tema setentero y con olor a guateque y tocadiscos, ha vuelto a la escena pública por la gatera, sin fantas, cocacolas y cuencos con palomitas. La excepcional situación de enconamiento político existente en Cataluña -entre adeptos a la independencia y partidarios de la permanencia legal en el país- ha rescatado del desván del recuerdo un tema que nunca murió. Pero lejos del festivaleo, lo ha hecho con tintes 'politiqueros'. Algunos balcones catalanes han combatido las manifestaciones independentistas espontáneas de sonoros golpetazos a las cacerolas contraprogramando con el equipo de música. Y en ello, Manolo Escobar -y Youtube- han sido la fuente de la que ha emanado el contraplan.

El más famoso de ellos es un balcón de la calle Balmes, en la zona noble de la capital catalana, en el que una familia ha llamado con toda la sorna del mundo a la «resistencia catalana». Jaume Vives, que se ha convertido en un afamado 'youtuber', es uno de sus moradores. Vives es periodista y utiliza el sentido del humor y la ironía como principal herramienta para combatir el argumentario independentista con lo que han venido en llamar la «contrarrevolución de las sonrisas».

Sin embargo, el hecho de que la canción más famosa del repertorio del almeriense Manolo Escobar (Las Norias de Daza, El Ejido, octubre de 1931) haya pasado de himno de la alegría a canción protesta españolista no ha gustado a todos. Su hija, Vanessa García Marx, aseguraba en una entrevista concedida al diario digital El Español (elespanol.com) que al cantante, que emigró a Cataluña con apenas 14 años y que residió allí gran parte de su vida, «le hubiera gustado que los catalanes pudieran decidir». «Hay quien puede relacionar su música con una ideología de extrema derecha, pero nada más lejos de la realidad», sentencia en otro pasaje de la conversación.

«Por su manera de ser, tan liberal, pienso que él hubiese querido que la gente fuese a votar. Le hubiera gustado que la gente fuese libre para decidir. Como amante de la libertad creo que hubiera preferido que la gente fuese libre de elegir y votar», advierte tras aclarar que su padre no era, en ningún caso, partidario de la independencia catalana aunque «amaba Cataluña y era del Barça a muerte». Escobar se retiró de los escenarios en el año 2012, tras más de medio siglo haciendo de su música banda sonora del país, y fallecía en octubre de 2013, con 82 años, en su casa de Benidorm.

'Que viva España', nombre en español de este tema de raíces flamencas, ha logrado vender más de 40 millones de copias. Además, ha sido traducida no sólo al español -desde el neerlandés- sino también al alemán, al noruego, al francés, al danés, al finés, al inglés, al árabe y al húngaro. Esta última traducción, en el año 1992 -lo que le otorga unas longevidad y actualidad poco habituales en el mundo de la canción-.

La carencia de letra en el himno nacional español ha sido un perfecto aliado para el éxito del tema que estrenara en castellano el almeriense Escobar en 1973. Las victorias de la selección nacional de fútbol en las eurocopas de 2008 y 2012 y en el mundial de Sudáfrica en 2010 pusieron la canción en el disparadero de las fiestas populares. En este campeonato, el de la copa mundial de fútbol, el competidor fue Holanda. Su idioma, el neerlandés, es el de uso oficial y común en la región belga de Flandes en la que hunde sus raíces el tema musical. Bien podrían sus seguidores haber coreado el mismo himno pero en lengua original, sólo que el resultado no les era propicio para las guasas.

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