Somos gilipollas

Sobre la tremenda polémica que se ha generado tras la memez de Juan Y Medio en su programa 'La tarde, aquí y ahora' en el que protagonizó un sketch junto a su compañera a la que cortó con unas tijeras la falda

ÁNGEL ITURBIDE ELIZONDOALMERÍA

Ya perdonarán la contundencia del titular, pero no es para menos. Creo que hemos llegado a un punto en el que la banalización se ha impuesto y nos ha hecho perder sentido común y criterio. La irrupción de las nuevas tecnologías, y peor aún, la irrupción de las generaciones más jóvenes junto a las nuevas tecnologías nos han acabado de tocar y hundir. Viene todo esto a colación por la tremenda polémica que se ha generado tras la memez de Juan Y Medio en su programa 'La tarde, aquí y ahora' en el que protagonizó un sketch junto a su compañera a la que cortó con unas tijeras la falda. Él mismo ha reconocido que fue una equivocación y un gran error, pero tras la emisión del programa (otra cosa sería analizar el acierto del contenido de este espacio que emite Canal Sur), se generó una campaña en redes sociales en contra del presentador para el que desearon hasta la muerte por su desprecio a las mujeres, machismo, etcétera, etcétera. Campaña que llegó a ser Treding Topic nacional y quinta mundial en Twiter. No voy a justificar la tontería de Juan Y Medio que, insisto, me parece una estupidez enorme, pero de ahí a demonizarlo o a pedir que lo echen del canal creo que hay un trecho bastante grande.

El problema es que todo esto se nos ha descontrolado y si las redes sociales son magníficas para muchas cosas como el ejercicio del periodismo, que es lo que a mí más me toca, se han convertido en una peligrosa arma de descalificación y persecución contra aquellos con los que no estamos de acuerdo y contra los que actuamos de forma individual, pero dando forma a un grupo peligroso que se nos va de las manos. Y el futuro pinta peor cuando nuestros mayores, las generaciones que no se han sumado a internet ni a las redes sociales desaparezcan y con ellos el poco sentido común que nos queda. Porque a partir de ahí esto será poco menos que la selva. Desde las redes sociales se han divulgado chistes de pésimo gusto además de ofensivos; se ha mostrado la alegría cuando un torero ha muerto en la plaza o se ha deseado la muerte de un niño enfermo que decía querer ser torero. Pero siempre desde esa individualidad-grupal tan peligrosa. Como si Andalucía no tuviera problemas más importantes que la memez de Juan Y Medio hasta el Parlamento andaluz trató en comisión el asunto de marras. Y hasta el subdirector general de la Radio Televisión Andaluza, Joaquín Durán, propuso en este foro una serie de cursos de Igualdad de Género organizados por el Instituto Andaluz de la Mujer para los trabajadores de la cadena incluidos los de la productora de Y Medio.

Dicen que el más ciego es el que no quiere ver y así nos va. Mientras el movimiento feminista 'crucifica' a Juan Y Medio la frivolización nos ha nublado el criterio. ¿Alguien ha echado un vistazo en Instagram a las fotos que suben nuestros adolescentes y no tan adolescentes? ¿Y a las letras de muchísimas canciones latinas que nuestros jóvenes consumen? No hace tanto a un programa de televisión acudió uno de estos ¿cantantes? que fue recibido por un público mayoritariamente femenino. Yo aluciné. Lo mismo que hace unos meses cuando a un grupo de adolescentes les daba por pasar las tardes en el Parque de Oliveros bailando este tipo de música haciendo el 'perrete'.

Seguro que actitudes machistas tenemos todos en nuestro día a día, en casa y en el trabajo, y hay que erradicarlas. Pero hay que hacerlo con cabeza, educando desde niños y no entregándonos a un linchamiento digital con el primero que se ponga a tiro.

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