El fiscal acusa a una banda «criminal» por una docena de robos y traficar con 'maría'

Imagen de una ventana con los cristales rotos. / IDEAL

Los siete presuntos ladrones, que tenían su base en Almería, trepaban a casas de urbanizaciones periféricas y forzaban las ventanas cuando los moradores no estaban

Y. HUERTASGRANADA

La fiscalía de Granada acaba de formular acusación contra los siete integrantes de una supuesta «organización criminal» especializada en robos de viviendas en ausencia de sus moradores. La supuesta banda, que fue desarticulada el año pasado, tenía su base en la costa almeriense pero actuaba en la provincia de Granada, donde llegó a perpetrar una docena de robos, dos de los cuales tuvieron que abortar al ser sorprendidos por los dueños de las casas.

El fiscal pide penas de cárcel de entre 3 años y medio y 11 entre los procesados, todos de origen magrebí y a los que atribuye delitos de integración en grupo criminal, robo con fuerza «específicamente agravado al perpetrar el hecho en vivienda habitada», robo con violencia, falsificación de documentos, tenencia ilícita de armas, posesión de armas prohibidas y tráfico de estupefacientes. Este último ilícito, con el que cierra el rosario de delitos que distribuye entre los encausados -no acusa a todos de todos- , se deriva de lo que los agentes hallaron en uno de los registros de sus domicilios de Roquetas de Mar: «208 plantas de marihuana allí cultivadas con todo su aparataje necesario a ello y destinadas al consumo de terceros». En total, 1.064 gramos de cannabis con un valor en el mercado ilícito de 1.300 euros.

Así consta en el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, fechado en julio y al que ha tenido acceso IDEAL. En su calificación, solicita la apertura de juicio oral contra esta supuesta banda, a la que le fueron encontrados muchos de los objetos sustraídos en las distintas viviendas asaltadas. Todos los robos se cometieron entre enero y junio del año pasado en casas de Otura, Dúrcal, Béznar, Talará, Ízbor Huétor Santillán, Padul, Cúllar Vega y Granada.

Los miembros de la supuesta banda actuaban con la «compartida pretensión de enriquecerse ilícitamente a costa del patrimonio ajeno y formando un grupo afín entre todos ellos, por ser en su mayoría residentes en la provincia de Almería», indica el escrito.

Horas «idóneas»

En toda organización criminal debe haber un reparto de tareas y, en ésta, según el fiscal, lo había. Así, sostiene que escogían viviendas habitadas situadas en las provincias limítrofes, como Granada. Elegían además casas «en pequeñas localidades y pedanías», viviendas «en urbanizaciones periféricas o adyacentes a descampados y de difícil acceso». Presuntamente, eran selectos también con las horas, pues buscaban las «idóneas» en las que no hubiera transeúntes «para evitar ser vistos». De este modo, una vez comprobaban que no estaban en las viviendas sus moradores, accedían a su interior. Para ello, «trepaban los muros o rejas protectoras perimetrales por los puntos menos accesibles» y una vez allí, rompían «los cierres de puertas de acceso o ventanales exteriores».

Los dos primeros 'golpes' que se les atribuyen ocurrieron el 1 de enero de 2016 de madrugada. Ambos fueron esa misma noche; uno en Otura y el otro en Dúrcal. Los dueños de las viviendas no estaban dentro. En Otura, según la fiscalía, actuó K.M. -uno de los principales acusados- y otros individuos no identificados. En este caso, accedieron «a través de un ventanal». Se llevaron «multitud de joyas y alhajas» y varios equipos informáticos. El botín ha sido valorado en 1.433 euros y parte de los objetos han sido recuperados. En la vivienda de Dúrcal, el fiscal sitúa tanto a K.M. como a los acusados A.A. y M.A. y, según su relato, «fracturaron una de las puertas de acceso». Allí, supuestamente, se apoderaron de joyas, dinero, dos televisiones, una cámara, una desbrozadora, radiales y una chaqueta de piel, entre otros artículos. Fue uno de los mayores botines obtenidos, pues el valor de todo superaba los 5.000 euros.

No esperaron mucho para cometer su siguiente fechoría. Al día siguiente, 2 de enero, K.M. y los acusados A.B. y I.H. «lograron acceder por un ventanal exterior» hasta el interior de un inmueble de Béznar. Una televisión, un ordenador, un disco duro y hasta un fonendoscopio se llevaron en esta ocasión, así como pulseras, sortijas y cadenas. El valor de lo sustraído fue de 3.252 euros.

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