«Tenemos la esperanza más encendida que nunca»

Miles de almerienses se concentraron en la Puerta de Purchena en solidaridad con la familia de Gabriel. /SERGIO GONZÁLEZ HUESO
Miles de almerienses se concentraron en la Puerta de Purchena en solidaridad con la familia de Gabriel. / SERGIO GONZÁLEZ HUESO

Miles de personas colapsan el centro de Almería en solidaridad con Gabriel al grito de «no estáis solos»

MIGUEL CÁRCELES ALMERÍA

Miles de personas colapsaron ayer el centro de la capital almeriense en una concentración multitudinaria que bloqueó el corazón urbano de la ciudad, la Puerta de Purchena, en solidaridad con la familia de Gabriel Cruz, el niño de ocho años desaparecido hace ya once días en Las Hortichuelas, en Níjar. Unas 8.000 personas según el dispositivo policial se fundieron en un único grito, «lo vamos a encontrar», y llenaron el corazón de la capital almeriense de pancartas con el rostro del menor y carteles con peces, el animal favorito del pequeño, cumpliendo con el llamamiento efectuado por la propia familia días antes. Los padres de Gabriel convocaron la concentración para pedir a sus captores -es la tesis a la que se aferran como a un clavo ardiendo, la del rapto- que rompan su cautiverio y le liberen en algún espacio público en el que pueda pedir ayuda.

De la casa de las Mariposas pendían pececitos y grandes carteles con la cara de Gabriel que otorgaron una solemnidad y un ambiente absolutamente emotivo y sentimental a una concentración en la que las lágrimas se fueron contagiando de manifestante en manifestante.

«Queremos rogar a las personas que lo tengan retenido que lo dejen volver con nosotros», requirió Ángel Cruz, el padre del pequeño, conmocionado al ver el centro de Almería bloqueado por una marea humana inabarcable. «Tenemos la esperanza más encendida que nunca», agradecía Cruz ante la abrumadora muestra de cariño y solidaridad.

«Son ya diez días [ayer, hoy once], precisamente desde el día de su santo, y sabemos que contamos con los mejores medios a nuestro alcance pero pedimos ánimo y que el esfuerzo se multiplique para que vuelva con nosotros, vuelva al colegio, a jugar con sus amigos, para que vuelva a vivir, eso queremos», dijo ante un pequeño estrado montado para la ocasión en el centro de la plaza.

Ángel Cruz y Patricia Ramírez, los padres del pequeño que desapareció el martes de la semana pasada en un trayecto de apenas 100 metros entre la vivienda de su abuela en Las Hortichuelas Bajas (Níjar) y la de unos primos, mantienen la esperanza de que su hijo pueda volver pronto a casa tras la liberación por sus presuntos captores. Y hablando siempre en presente sobre el niño -sólo en una ocasión en la que un desliz llevó a la madre a hablar en pasado, corrigió seguidamente entre aplausos de los congregados- instó «a quien lo pueda tener», a «que se ponga en su piel». «Es un niño que no tiene porque pasar esta situación tan amarga», expuso entre lágrimas y sollozos.

Los padres de Gabriel contaron con el apoyo, entre las personas congregadas, del padre y el abuelo de Marta del Castillo (Antonio del Castillo y José Antonio Casanueva) y de la madre de Sandra Palo, María del Mar Bermúdez. El primero recomendaba a los padres mantener firme la esperanza y clamaba por «acabar con la lacra de los desaparecidos», razón por la que, argumentó, es «necesaria la prisión permanente revisable». Cruz y Ramírez agradecieron el gesto de las familias Palo y Del Castillo de acudir hasta Almería para arroparles. «Ellos saben lo que estamos sufriendo, han pasado por ello y no han tenido las suerte de encontrar a sus hijos como va a pasar con Gabriel», dijo el padre.

En la concentración hubo una nutrida representación de todos los partidos políticos y miles de ciudadanos anónimos, volcados con la familia tras once días sin noticias del pequeño. De hecho, municipios cercanos llegaron a fletar autobuses, especialmente desde la comarca de Níjar, donde el Ayuntamiento y algún club deportivo dispusieron un operativo para que todo el que quisiera pudiera llegar hasta el corazón de la capital a clamar por la vuelta a casa del menor.

La celebración de la concentración contó con la colaboración de los compañeros de la madre, empleados de Diputación, que se encargaron de organizar el acto y para los que la administración dio un permiso extraordinario -algo que también hicieron los ayuntamientos de Almería y Níjar-. Los padres del menor pidieron que el caso no caiga en el olvido hasta que no se cierre con la vuelta del pequeño Gabriel hasta casa. Once días después, las esperanzas aún permanecen casi intactas.

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