Educación saca, por ley, los productos calóricos de los coles

Educación saca, por ley, los productos calóricos de los coles

La Ley para la Promoción de una Vida Saludable restringirá los productos calóricos en los centros educativos

JOSÉ LUIS PASCUALALMERÍA

El Consejo de Gobierno aprobó el pasado mes de enero el proyecto de Ley para la Promoción de una Vida Saludable y una Alimentación Equilibrada que, a su vez, mantiene la mayoría de las medidas previstas en el anteproyecto ratificado hace poco más de un año, para hacer frente al que es el primer problema de salud pública: el 23.1% de la población infantil y el 16.6% de los adultos padecen obesidad en Andalucía.

En el texto se contemplan, incluso, infracciones por el incumplimiento de sus exigencias, en un texto que también prevé la elaboración del Plan Andaluz para la Promoción de la Actividad Física y la Alimentación, con medidas de garantía de derechos que se extenderán a centros de enseñanza y espacios de ocio infantil y juvenil. Entre las iniciativas concretas que se incluyen para colegios e institutos estará el acceso gratuito al agua, debiendo contar cada uno de los centros con fuentes. Además, las empresas de máquinas expendedoras de productos alimentarios deberán ofrecer agua gratuita en centros docentes en los que se permite su instalación. La norma también eleva a rango de ley las medidas que actualmente desarrolla la Junta de Andalucía para garantizar los menús saludables en los comedores escolares. Se prevén, igualmente, iniciativas para la distribución de frutas y verduras y la participación del alumnado en huertos escolares. Los centros docentes tendrán que establecer, igualmente, en un plazo de dos años, un tiempo mínimo recomendable de cinco horas efectivas semanales de actividad física. En esta línea, se fomentarán los juegos y recreos activos y se ampliará la oferta de actividades extraescolares que incluyen ejercicio. También se limita la publicidad de bebidas y alimentos envasados en centros escolares y especifica que los que se vendan no podrán sobrepasar un valor energético de 200 kilocalorías, no tendrán un alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal o azúcares o no contendrán cafeína u otros estimulantes. En los institutos se mostrará, en lugar visible al público, la cantidad de calorías netas por porción envasada de los productos que se ofrezcan tanto en sus máquinas expendedoras como en sus áreas de restauración.

Los planes de formación del profesorado incluirán materias de promoción de hábitos saludables, alimentación equilibrada y actividad física. En las universidades se facilitará la configuración de ofertas docentes que aborden los problemas de la alimentación y la nutrición, la dieta mediterránea y la actividad física orientada a la prevención del sobrepeso y la obesidad.

Miras de futuro

El delegado provincial de Salud de la Junta de Andalucía, José María Martín, señala sobre esta iniciativa que «tenemos que incidir especialmente en la población que mayor riesgo tiene de caer en una vida sedentaria y en una alimentación inadecuada. Tenemos que hacer todo lo posible los poderes públicos para impulsar una seria de medidas que son pequeños pasos y que atienden a la lógica». En esta línea, Martín recuerda que «se va a elaborar un Plan Andaluz para la Actividad Física que se quiere extender a los centros educativos y universidades, promocionando que en un plazo de dos años haya un tiempo mínimo de cinco horas semanales que esté garantizado que los niños lo hagan, además de lo que puedan realizar fuera del centro educativo».

Otra línea en la que se va a trabajar desde las delegaciones de Salud y Educación es «en seguir promocionando, aún más, la distribución de fritas y verduras. La participación en Huertos Escolares ayuda, además, a que aumente la concienciación de que lo verde es bueno y que hay que limitar el consumo de productos que tengan un alto índice de calorías y azúcares, así como un consumo moderado de otros productos como las carnes rojas». José María Martín tiene claro que «es fundamental unos hábitos saludables desde temprana edad, hay concienciación, pero nunca está más seguir trabajando en esta línea».

Sobre estas medidas y la lucha contra la obesidad en los centros públicos, Fidel Salazar, nutricionista de Diet&Nut, nos destaca que «ha que reconocer que los niños lo que consumen, sobre todo, es bollería industrial. Lo que deberían hacer es desayunar de manera equilibrada en casa y no tomar, posteriormente, esos productos azucarados, incluyendo los zumos que, en todo caso, deberían ser naturales y no envasados. Yo recomiendo mejor una pieza de fruta porque un zumo nunca puede ser un sustitutivo». Para Salazar, la iniciativa impulsada por la Junta de Andalucía «es una medida muy acertada, estoy completamente de acuerdo, aunque a los dietistas se nos puede quedar, incluso, corta. Se puede considerar un buen comienzo, pero hay que poner los servicios necesarios para poder llevarla a cabo, porque hay que tener en cuenta que no hay, en estos momentos, ni nutricionistas ni dietistas en el sistema público, algo que yo creo que es un gran problema, porque podrían aportar soluciones». Yendo más allá, el responsable de Diet&Nut, ve preocupante que «falta formación en cuanto a nutrición, incluir algo en alguna asignatura para que los niños, desde pequeños, sepan sobre este tema. Por eso digo que es un buen comienzo, pero que hay que seguir trabajando en esta línea».

Los docentes esperan también con expectación lo que se pueda generar con estas medidas en cuanto a una mejora de la calidad de vida y la salud del alumnado. José Alarcón, profesor de Educación Física del Colegio Virgen del Mar, nos cuenta que «considero fundamental la implementación de los hábitos saludables en el alumnado, comenzando por las edades más tempranas. La primera labor que se debería hacer es formar a las familias en cuanto a alimentación y productos a evitar. En cuanto a los centros me parece más que necesario dedicar al menos 45 minutos al día de educación física y por supuesto acompañarlo de diversos talleres de cocina, salud mental y física. Por otro lado, se debe restringir en los colegios el consumo de bollerías y alimentos azucarados y promover alimentos más beneficiosos para nuestro cuerpo, para así reducir problemas como la obesidad o la diabetes».

En Docentes por la Pública, por su parte, lamentan que «respecto a la alimentación en los colegios pasa como en muchas otras cosas que dice y hace la Consejería. Hay buenas intenciones que luego no se traduce en hechos sostenibles. Dicotomía crónica entre lo que se dice y lo que se hace». En este sentido, apuntan que «en la alimentación se desarrolla una dialéctica a favor de la alimentación sana, pero en el día a día se presiona hasta su eliminación a los comedores regentados por los centros con cocina propia a favor de comidas precocinadas a través de catering donde se prima rentabilidad económica por encima de otras máximas dietéticas». Este colectivo de docentes señala que «el viejo comedor escolar donde los alimentos se compraban en el mercado de las ciudades y se cocinaban el mismo día, está herido de muerte, muy pocas sobreviven, apenas un 5%».

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