"Hemos conseguido que los niños dejen de hacer ruido con la tablet, y eso no es bueno para ellos"

"Hemos conseguido que los niños dejen de hacer ruido con la tablet, y eso no es bueno para ellos"
María José Pérez Empresaria juguetera

«Con los regalos de Reyes debería haber una jornada de reflexión el día anterior, como en las elecciones»

MARTA SOLER

Fundó, junto a su marido, uno de los lugares más emblemáticos del centro de la ciudad y un referente para niños y mayores. La juguetería Don Pipo, que toma el nombre de las inseparables mascotas que tenían sus dos hijos, abrió sus puertas en la Navidad de 1990 y desde entonces está abierta a la ilusión. El juguete tradicional, artesanal y didáctico es el que se puede encontrar en sus instalaciones. La venta por internet les influyó en su momento y, desde hace un tiempo, también sufren las consecuencias de la apertura de nuevos establecimientos similares que, igualmente, han abierto en el centro. Sin embargo, su clientela les sigue respondiendo. Su secreto: llegar al corazón de la gente.

- Llevan 27 años atendiendo al público. ¿Cuál era su objetivo?, ¿se mantiene pese al tiempo transcurrido?

- La idea de abrir Don Pipo fue de mi esposo, Pepe. Es mi talismán. Hace 17 años que no está con nosotros y él fue el propulsor de esta iniciativa, el que creía en este concepto de juguete tradicional, diferente al juguete de tele, al impuesto, al juguete impacto o el que está de moda. Nosotros creemos en el juguete educativo, que desarrolle en el niño sus habilidades. Los niños nacen jugando, nacen moviéndose. Sus primeros juguetes s

"Don Pipo toma el nombre del osito de peluche de mis hijos"

Todo es familiar y emotivo en Don Pipo. Empezando por el nombre. María José Pérez explica que el nombre viene del juguete favorito de sus hijos, el osito que llevaban a todos sitios. «Nos íbamos de viaje, allí venía Don Pipo. Íbamos a la playa, y lo mismo».

Al principio, dice, iban a llamar a la tienda ‘Pinocho’, pero ella y su marido consideraron que nada más familiar que llamarlo como se llamaba uno de los miembros de la familia, el osito. Ella, su marido y, sobre todos, sus hijos, eran los probadores oficiales de los juguetes de la tienda. Caballitos, muñecos, mecanos,... todo pasaba por las experimentadas manos de los dos hijos de María José y de su esposo, Pepe, para saber si tendrán éxito una vez se lanzaba al gran público. Tenían su propia estrategia. «Mi hijo el menor rompía la caja y me decía, ‘mira, mamá, se ha roto la caja’ y así ya tenía que jugar con el juguete en cuestión. Tenía una estrategia muy buena», recuerda con una sonrisa.

Asegura que, como sus hijos ya conocían todos los juguetes de su tienda, en el día de Reyes tenían que conseguir algo que no hubieran visto, para mantener la magia y la ilusión de esa noche, así que iban a otras tiendas de juguetes a comprar, al menos, uno que sus hijos no hubieran visto.

Todo para mantener la ilusión en la Navidad. María José y Pepe jugaban con sus hijos y eso es algo que trata de inculcar a las familias que les visitan.

«Me encantan los juegos de mesa y creo que en todas las casas debería haber. Así, los niños aprenden comportamiento, los turnos y, sobre todo, a jugar en compañía que puede ser de amigos o de sus familiares. A los padres, madres y abuelos nos viene muy bien, también. Nos une y hace que aprendamos todos y pasemos un rato divertido en familia».

El juego de la oca, el parchís, el bingo,... multitud de ideas para tener en casa y compartir momentos especiales en familia. Las cartas o juegos de comprensión son «fabulosos» tanto para los pequeños como para los mayores.

«Los primeros juguetes que tienen los niños son su padre y su madre y jugar con ellos es vital».

on sus manos y sus pies y para eso, por ejemplo, hay unos patucos sonajeros con los que los niños empiezan con su juguete personal.

- Juguetes que estimulan...

- Claro. Esto les proporciona un estímulo y les anima a experimentar con ese sonido que escuchan. Se debe estimular a los niños. Los pediatras, así lo aconsejan, y cuanto antes, mejor. Tienen que ver sus habilidades desde que nacen. Hay niños predispuestos a unas habilidades más que otras y hay que fomentar las que les falten.

- ¿Y se puede ayudar mediante el juego?

- Por supuesto. Los hay, por ejemplo, que sirven para ayudar a los niños a prestar atención si se trata de niños que, normalmente, no lo hacen. Hay juguetes que acentúan y atraen esa atención. Por ejemplo, a través de las construcciones. Niños de tres años pueden ver cómo de algo tan abstracto puede hacer una jirafa, un elefante… El pensamiento parcial que tenemos ellos lo desarrollan con la mano formando un juguete creado por ellos. La música también es importante, y desde el primer año. Muchas veces huimos del ruido y de los tambores y eso no es bueno. Tienen que hacer ruido, tocar instrumentos.

- ¿Queremos que se diviertan, pero que no hagan ruido…

- Sí. Que dejen de hacer ruido lo hemos conseguido, hoy en día, con la tablet. El niño no molesta, el niño no hace ruido y está callado. Estamos haciendo niños pasivos e individualizados. Son pequeños individuos que no quieren a nadie alrededor porque les molesta, ya que su juego es para ellos solos. Ese juguete está ahí y lo sabemos, pero se les da, quizá, pronto y, como todo, tiene su edad. Hay programas que dan un tiempo para hacer una tarea y el juego tiene que durar lo que el niño quiere, no hay que tener prisa. Un puzzle o las formas geométricas ayudan, por ejemplo, a las Matemáticas.

- ¿Tienen juguetes para todas las edades?

- Desde que son bebés. Tenemos para hacer las huellas hasta juguetes nostálgicos que nos piden personas mayores. Está, por ejemplo, el Titanic, que es un barco al que le prendes una vela y puede navegar. En general, tenemos juguetes desde bebés y hasta los ocho años. A partir de entonces, la electrónica marca mucho, aunque hay familias que vienen a por juguetes tradicionales y educativos. Nosotros no tenemos catálogo. La gente viene a verlos aquí y los prueba.

- ¿Quién debe elegirlos?

- Las dos partes. Me gusta que los niños vengan a ver su juguete, por eso abrimos todos los domingos en diciembre, para facilitar que puedan venir los padres con los niños a ver los juguetes. La publicidad es muy agresiva y los niños se confunden. Luego creen que Papa Noel o los Reyes no han acertado. Hay un auténtico bombardeo por la televisión. Creo que en las casas debería haber como pasa en las elecciones, un día de jornada de reflexión para no ver juguetes por la televisión. Los niños deben ver otros juguetes diferentes. Los que tenemos aquí no salen por la tele, los traen los Reyes y son diferentes, porque hacen magia. Las familias vienen con el pensamiento de que les asesoremos. Nosotros trabajamos la Educación Especial, tenemos juguetes para menores con problemas de audición, autismo, Síndrome de Down. Se trata de niños que hay que darles juguetes adecuados.

- ¿Hay para ellos?

- Muchos. El juguete constructivo es útil para los niños autistas, me lo dicen los padres. Hay que buscar mucho qué juguete es el adecuado. Por otro lado, nosotros fomentamos el juguete no sexista y tenemos juguetes para niños y niñas, sin distinción de género y son atractivos para todos. A los niños les gusta ver lo cotidiano de su casa y les gusta cocinar, o pintarse las uñas. No hay juguetes para niños o niñas. Preguntamos para qué se quiere, si es para compartir, por ejemplo, que también es importante. Fomentamos el juguete activo, no el juguete barato de diez euros. Hay mucha campaña de juguetes a diez euros y luego resulta que da igual lo que tenga dentro, que se ha comprado una caja solamente. Los juguetes tienen su precio y su calidad y respondemos siempre.

-¿Quiénes compran juguete tradicional?

- Tenemos clientela de toda la vida. De hecho, vienen a comprar juguetes para sus hijos los niños a los que sus padres regalaban aquí desde que abrimos. Eso me llena. Ese es el fin de mi tienda. Su meta es que la gente siga pensando en nosotros y que no se nos olvide.

- No les resultará fácil, porque ya no son únicos en Almería...

- Ha cambiado, sí. En dos años han abierto seis tiendas parecidas y, además, todas por la misma zona. Antes estábamos prácticamente solos y ahora se ha colapsado la oferta. La gente tiene derecho a vender y a vivir, y lo entiendo. Hemos notado que ha bajado el nivel de ventas, pero ya lo habíamos sufrido con internet, hace unos diez años. Entre los 30 y los 40 años es cuando la gente tiene más poder adquisitivo y tiene hijos pequeños en los que gastar. En las casas en las que todos los miembros trabajan no tienen tiempo y la gente compra por internet a partir de las tantas de la noche, cuando tiene tiempo, y lo comprendo. Yo no puedo competir con eso. Recuerdo cuando, hace años, nosotros cerrábamos la noche de reyes a la una de la madrugada y el resto de días a las diez de la noche, de la cantidad de clientela que teníamos. Eso ha desaparecido. Tratamos de reinventarnos, escuchamos a la gente y hay clientes que nos dan ideas y nos explican cosas que han visto en otros sitios, y nosotros traemos. Nuestra fuerza es el valor humano. La gente que trabaja aquí. El cariño a la gente es lo que siempre hemos tenido, y mantenemos. Me da mucha satisfacción cuando la gente se marcha y nos da las gracias por haberles ayudado. Es una palabra maravillosa.

- ¿Suele ser habituales las compras de última hora?

- Sí que las hay. Nosotros, como muchos, no cerramos a mediodía en la noche de Reyes. Ese día, sobre todo, viene la gente a retirar los juguetes que ya ha comprado. Tenemos la primera planta llena de pedidos y ese día aprovechan para llevárselos a casa.

-Y a partir del día 5, ¿qué pasa con las jugueterías?

- A mi me entra mucha pena, porque ya está el trabajo hecho y no hay tanto movimiento. Tengo ilusión por saber si ha gustado a los niños los juguetes, pero siento pena, por otra parte. Nosotros abrimos con normalidad el día 7 y siempre pasan las familias con sus hijos y los niños siguen mirando el escaparate y quieren entrar. A los padres se les ponen los pelos de punta. Luego llega la temporada de cumpleaños, de Carnaval, etc. y vuelve a haber alegría. Las tiendas de juguetes nos quedamos en horas más bajas en los días posteriores. Empezamos las rebajas a partir de Reyes y siempre hay juguetes de última hora de familiares.

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