La comunidad musulmana comienza el mes de ayuno por el Ramadán

Rezo colectivo en el parque de las Almadrabillas de la capital con motivo del fin del ayuno. /IDEAL
Rezo colectivo en el parque de las Almadrabillas de la capital con motivo del fin del ayuno. / IDEAL

El doce por ciento de la población de Almería, más de 85.000 personas, practica la religión de Mahoma

Alicia Amate
ALICIA AMATEAlmería

La historia y cultura de la provincia almeriense está intrínsecamente ligada a la historia y cultura del pueblo islámico. Desde la Alcazaba que preside la capital hasta los restos de las mezquitas -algunas convertidas en iglesias- que se reparten por municipios de toda la provincia evidencian un pasado árabe que, desde hace generaciones, se mezcla con el presente de quienes practican esta religión, una de las más seguidas en todo el mundo con más de 1.500 millones de fieles.

Según los últimos datos recopilados por el la Unión de Comunidades Islámicas de España y el Observatorio Andalusí sobre población musulmana, en torno al 12 por ciento de los habitantes de Almería practican esta religión. Esto supone, por lo tanto, que más de 85.000 personas están llamadas a iniciar hoy el Ramadán en tierras almerienses.

Del alba al ocaso

Los jóvenes se inician a partir de los 12 o 13 años en este ayuno que se prolongará, del alba al ocaso, durante los próximos treinta días. «En mi familia dividimos las comidas a lo largo de la noche», señala Mohamed Chakay, un joven almeriense que se preparaba ayer para las próximas cuatro semanas «de depuración». Defiende que es «sano», aunque «los primeros tres días son más duros, pero al final te sientes bien». Otras familias prefieren comidas más copiosas al llegar la noche.

Más allá de lo que ocurra en cada vivienda, gran parte de la comunidad musulmana se reunirá cada viernes -día sagrado para del Islam- en las mezquitas de la provincia para compartir una cena más ceremonial.

Este es un mes sagrado para los musulmanes y, al igual que ocurre en la religión católica con la Semana Santa, es común que crezca de algún modo el fervor religioso para cumplir los mandatos del Corán. Según esta religión, se debe orar cinco veces al día. De hecho, existe un horario fijado para cada jornada y en cada territorio que los musulmanes siguen minuciosamente. «Me llevaré la chilaba al trabajo para rezar», asegura Chakay quien, desde hoy mismo, se levantará cada madrugada a las cuatro para cenar en familia y, después, «volver a dormir hasta la mañana».

Sin embargo, no todos están obligados a guardar ayuno. Las personas que sufren patologías crónicas o quienes se encuentren en un estado de salud debilitado están exentos de cumplir el Ramadán.

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