Casi un centenar de trenes ha superado el cuarto de hora de retraso en Almería en sólo nueve meses

Un chico espera en la estación de Granada, en la que los viajeros de Almería deben transbordar a los buses para seguir su camino hacia Antequera, Osuna, Dos Hermanas y Sevilla./ALFREDO AGUILAR
Un chico espera en la estación de Granada, en la que los viajeros de Almería deben transbordar a los buses para seguir su camino hacia Antequera, Osuna, Dos Hermanas y Sevilla. / ALFREDO AGUILAR

La inmensa mayoría de los retrasos imputables a la compañía Renfe (no se cuentan los cortes de vía o los problemas en la infraestructura) son por fallos en el material móvil

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELES

Almería. Los almerienses tuvieron que padecer, sólo en los primeros nueve meses del año 2017, hasta 91 retrasos de más de 15 minutos en los trenes que enlazan la capital de la provincia con Granada, Sevilla y Madrid, entre otros destinos. Casi un centenar de retrasos que, sólo durante estos primeros tres trimestres del año, ya superan en volumen a los experimentados durante todo el año 2016 (71). Así lo admite el propio Ministerio de Fomento del Gobierno de España en una respuesta parlamentaria a la pregunta cursada por los diputados socialistas en el Congreso Sonia Ferrer Tesoro y Juan Jiménez Tortosa en la que cuestionan sobre los retrasos de trenes de Renfe en las combinaciones con partida o destino en Almería.

Según la respuesta, que ofrece datos pormenorizados -incluso con el tiempo de retraso de cada uno de los convoyes a los que hace referencia- la incidencia de los retrasos es muy superior en los viajes a Madrid (38 retrasos superiores a un cuarto de hora en un viaje con dos convoyes diarios por sentido) que a Sevilla (49 retrasos en una ruta operada con cuatro unidades por sentido al día).

Además, se observa cómo se ha venido produciendo un incremento de las incidencias conforme avanzaba el año, ya que son precisamente los meses más turísticos y, por lo tanto, los más susceptibles a la utilización del transporte, los que obtienen un mayor número de incidencias. Por ejemplo, en agosto se registran hasta 18 retrasos superiores al cuarto de hora, 13 de ellos en la ruta con Madrid. Y en septiembre son 17, de los cuales 13 son en la línea con Sevilla (uno de ellos de 52 minutos, esto es, más de dos horas y media). Este último es el retraso que bate el récord anual en el cómputo trasladado a los diputados, pero hay otros de 118 minutos (casi dos horas) en la ruta a Sevilla en julio, en plena temporada alta turística, y otros dos superiores a los 100 minutos en la línea con Madrid (uno en febrero y otro en abril).

En los motivos para que se haya dado esta enumeración de retrasos, el Gobierno sólo diferencia entre dos: material motor y gestión del operador. Y es el primer motivo el que más se repite. Se trata de un hecho paradigmático, ya que la ruta con Sevilla es operada con automotores diesel de la serie 599, trenes que tienen como máximo una década de rodaje y que son los más modernos del parque móvil diesel de la compañía ferroviaria pública. Mientras tanto, la línea con Madrid, comercialmente ofertada como un servicio Talgo, cuenta con unas locomotoras diesel que no han llegado ni tan siquiera a la década.

Fuentes sindicales de la compañía advirtieron a IDEAL de que gran parte de estas averías se corresponden a la falta de mantenimiento específico, ya que sólo hay dos operarios de toda la plantilla para mantenerlas y no pueden pasar el control «diario» que correspondería «a máquinas que recorren más de 1.000 kilómetros diarios». En los talleres de Almería no hay personal formado para su mantenimiento, algo a lo que la compañía tampoco ha mostrado una gran disposición, insistieron dichas fuentes.

Respuesta a medias

Sin embargo, y pese al volumen de retrasos enumerados en la respuesta el Ministerio de Fomento, en ella no aparecen todas y cada una de las incidencias que han acabado con los viajeros llegando tarde a destino, sino solamente aquellas que son directamente imputables a la compañía estatal Renfe. Por lo tanto, en el listado, consultable en la página web del Congreso de los Diputados, se incluyen todos aquellos superiores a 15 minutos y que vienen provocados por averías en el material motor o por problemas de gestión del operador -por ejemplo, un retraso acumulado en un Talgo de Almería cuyo tren antes debía llegar de otro punto del país o por la necesidad de esperar el cruce con otros trenes en tramos de vía única-.

Esto, pese a lo abultado de la cifra, no es la global sino que excluye tanto los retrasos inferiores a 15 minutos como aquellos que no son responsabilidad de la compañía explotadora de los trenes, Renfe, sino de la otra pata de la gestión ministerial en los ferrocarriles, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF). Muchos de los retrasos se producen por problemas de vía, obras, reducciones de velocidad por problemas de infraestructura o cualquier otro motivo netamente achacable a la vía y no al tren. Y estos, no los suma el Ministerio en su respuesta a los socialistas.

En esta pata ponía el acento esta semana la Mesa en Defensa del Ferrocarril de Almería, que alertó sobre el mal estado de la infraestructura entre las estaciones de Moreda (Granada) y Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real). La plataforma social, conformada por más de 180 entidades y organizaciones públicas y privadas -entre las cuales está, incluso, el partido en el Gobierno, el PP- llegó incluso a advertir de la posibilidad de que debido a la falta de mantenimiento en dicho tramo, de unos 200 kilómetros, pudiera haber algún descarrilamiento.

Los retrasos se dan, además, pese a que en los últimos años se ha incrementado el tiempo de duración de los viajes precisamente por el mal estado de unas vías que, en el caso de Almería, han saltado ya por tres siglos. Sin ir más lejos, a día de hoy se tarda 53 minutos más en llegar a Sevilla que hace 15 años. Pero es que tan sólo en los dos últimos años el incremento del tiempo de viaje ha sido ya de siete minutos. Algo parecido ocurre también con los viajes a Granada, 25 minutos más largos que hace quince años y que superan en unos 20 minutos en el mejor de los casos al viaje en autobús y en una hora el trayecto en coche privado.

Renfe ofrece a día de hoy doce servicios en dos rutas. La de Madrid, con dos convoyes por sentido y día, y la de Granada y Sevilla, con cuatro rutas diarias por sentido. En esta segunda ruta se da, además, la casuística de que, debido a las obras del AVE entre Antequera y Granada, los viajeros que quieran moverse entre Almería y Sevilla se vean obligados a efectuar un doble transbordo con más de 100 kilómetros de viaje en autobús. Este trasiego, ampliamente contestado -especialmente en Granada- ha obligado a Fomento a gastar en torno a siete millones de euros en el plan de transbordos por carretera y ha provocado un importante descenso en el número de usuarios de una línea crucial para la vertebración territorial de Andalucía.

Desde hace años ya no se prestan otros servicios como los nocturnos de Madrid y Sevilla, el servicio a Cádiz o el Arco Federico García Lorca que enlazaba la capital almeriense con Barcelona. En su lugar Renfe plantea servicios combinados que obligan a los viajeros de la provincia a transbordar en las estaciones de Antequera, Dos Hermanas o Linares-Baeza para continuar su viaje hasta destino.

De momento, y a falta de aprobación de los presupuestos, la renovación de la línea convencional o la mejora de los servicios es algo que está pendiente de la implementación de dos anuncios: la vuelta de las obras del AVE a Murcia y la renovación parcial de la vía con Granada. Ninguno de los dos vería la luz, según las propias estimaciones ministeriales, hasta 2023.

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