El Casco Histórico espera desde hace siete años que le repongan su oficina de Correos

El Casco Histórico espera desde hace siete años que le repongan su oficina de Correos

Almería es la única de las capitales de Andalucía y de todo el sureste que no cuenta con oficina central en el corazón histórico de la ciudad

MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

En septiembre de 2011, al enorme león que miraba, día y noche, hacia la plaza de Juan Casinello le tapaban la boca. La sociedad estatal Correos -propiedad de la SEPI, prestataria del servicio postal universal- decidía echar el cierre al histórico edificio de la calle Doctor Gómez Ulla. Un enorme inmueble que, desde hacía décadas, venía centralizando los servicios postales en la capital. Correos decidió la mudanza en un momento de crisis económica generalizada, de reconversión postal -las comunicaciones electrónicas habían reducido a mínimos la cartería- y de decisiones políticas para soltar peso inmobilizado. El edificio se cerró a cal y canto por reformas. Y a cambio se abrió una nueva oficina postal que, de forma provisional, iba a prestar el servicio centralizado a aproximadamente un kilómetro de distancia, en San Juan Bosco.

Desde entonces, los vecinos del Casco Histórico vienen reclamando que se les devuelva lo que se les quitó: una oficina cercana al barrio en la que poder hacer sus gestiones. No en vano, desde esa decisión la oficina postal más cercana es la que existe en Oliveros, y allí no se ofrecen, por ejemplo, recogida de paquetería. De hecho, es una pequeña sucursal que apenas presta servicio administrativo a las oficinas del Estado y de la Junta de Andalucía situadas en el mismo edificio -la estafeta está en los bajos de la torre conocida como 'Los Nuevos Ministerios'- o en los edificios cercanos.

«El Casco Histórico es un barrio envejecido, y se está forzando a los abuelos a tener que caminar dos o tres kilómetros para recoger un paquete o poner un giro», recuerda Magdalena Cantero, presidenta de la Asociación de Vecinos Casco Histórico. La oficina principal de Correos de Almería, en San Juan Bosco, es la única que abre por las tardes de toda la provincia de Almería. Y a ella se ven obligados a acudir los vecinos de los códigos postales entre el 04001 y el 04005. Esto supone prácticamente la mitad de la población urbana de la capital almeriense. Y algunos de estos barrios están a más de dos kilómetros lineales de la sucursal.

«Entre la Rambla [avenida de Federico García Lorca] y Castell del Rey vive una población superior a los 40.000 habitantes. Si cualquier municipio con más de 20.000 tiene su propia oficina de correos, ¿cómo es posible que aquí no la tengamos? Y más con las características de edad avanzada de la población residente en la zona», se cuestiona Cantero. A día de hoy, en Almería hay siete oficinas postales de Correos abiertas al público, seis si se descuenta la de Oliveros que presta sólo servicio de envíos. Y hay barrios tan populosos como La Vega de Acá, Pescadería-La Chanca, El Quemadero, Piedras Redondas, Los Molinos, El Puche o Villablanca que quedan a hasta cerca de tres kilómetros de su oficina más cercana.

Un caso aparte son los núcleos dispersos de la capital. Sólo hay dos oficinas abiertas en ellos: las de La Cañada y El Alquián. Por lo tanto, algunas localidades como La Fabriquilla, La Almadraba, Ruescas o Pujaire carecen de estafeta. También núcleos mucho más poblados, como Cabo de Gata (1.609 habitantes), Costacabana (1.412 vecinos) o Retamar-El Toyo (7.666). En todos estos últimos casos, su oficina más cercana está en El Alquián. Obligatorio el bus o el coche.

Hace dos años, 16 asociaciones del entorno del Casco Histórico de Almería registraron oficialmente la petición de apertura de una estafeta en la barriada. La petición llegó al propio subdelegado, entonces Andrés García Lorca -hoy el cargo está vacante y lo ejerce en funciones el secretario general-. García Lorca pidió un local cedido para su apertura mientras Correos mantiene cerrado un inmueble envuelto en una malla protectora y que respira ruina y en alquiler su actual sede de San Juan Bosco, indicaron fuentes cercanas al servicio postal. Pese a todo, el Ayuntamiento de Almería se comprometió a estudiar el caso y observar la viabilidad de ceder algún espacio. Pero desde entonces nada se ha vuelto a saber del tema. «En la última reunión de la Junta Municipal del Distrito Poniente, el representante del Casco Histórico volvió a llevar el tema. Pero en Almería parece que todo se eterniza», insistió Cantero.

Observando el mapa de distancias entre las diferentes oficinas postales de Almería se ve claramente que mientras algunas están a distancias irrisorias (entre la oficina central de San Juan Bosco y la de Blas Infante hay, concretamente, 370 metros) hay barrios que distan en kilómetros de sus centros de referencia. Desde la plaza del Mar, en Pescadería, hasta la oficina central hay casi 2,2 kilómetros lineales y desde la carrera del Mamí hasta la sucursal de la calle Calamocha (Torrecárdenas), más de kilómetro y medio.

En un principio, en 2008, cuando Correos anunció que pretendía cerrar las oficinas de Gómez Ulla, trasladó que lo hacía para obras de rehabilitación. Además, anunció la apertura de una nueva sucursal en La Vega de Acá que nunca abrió. Sin embargo, en 2013 -con la crisis en su punto álgido- la sociedad estatal firmaba un convenio con el Consistorio para que el edificio central se convirtiera en el nuevo planeamiento en objeto de promoción de viviendas de lujo en pleno corazón de la ciudad en el que mantendría unas oficinas en las plantas baja y sótano. La operación fue similar en Málaga, donde el edificio central está a la espera de algún proyecto que monetarice el inmueble. Almería es la única capital andaluza y del sureste que no tiene oficina de correos en el corazón de la ciudad.

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