El cañillo de Puerta Purchena, el eterno punto de encuentro

El cañillo de Puerta Purchena, el eterno punto de encuentro
CÓMO HEMOS CAMBIADO

Desde 1806, ha sido uno de los símbolos de la capital y guarda decenas de leyendas muy arraigadas entre almerienses y foráneos

J. L. PASCUAL

El origen de este pilar tan simbólico de la capital almeriense hay que encontrarlo a principios del siglo XIX. Su original emplazamiento fue la Puerta Purchena y aunque años más tarde se trasladó junto a la iglesia de Santiago, más adelante volvió a la Puerta Purchena, donde ya ha permanecido hasta la actualidad. El uso que de él fueron haciendo fue motivando estos cambios, de manera que se fue buscando una utilización lo más higiénica posible, además de evitar actos de vandalismo, fundamentalmente la de aquellos que hicieron de esta fuente un lugar donde miccionar.

Todas las generaciones de almerienses han conocido esta fuente, bien por ser la única con cierta carga histórica que se ha conservado hasta nuestros días, bien por estar en un lugar céntrico, lugar de paso para cualquier persona que pase por la ciudad. La gran actividad comercial y de restauración que ha tenido la zona, la convirtió en ese punto neurálgico en el que beber un trago mientras se descansaba unos minuto.

Su agua era muy fresca, en cualquier época del año, ya que las tuberías que la abastecían estaban a mayor profundidad. Sobre todo en verano, los más pequeños iban a refrescarse con su agua, a falta de otras dotaciones. Los jóvenes de la década de los 40 y 50 lo tenían por un punto casi de encuentro donde ver y ser visto, ya que era habitual pasear por el llamado Paseo del Generalísimo y pasar por la fuente para beber.

Alrededor del ‘cañillo’ nacieron numerosos romances estivales en noches calurosas y que se hacían largas en las viviendas, con escasos elementos de distracción y con una refrigeración inexistente.

Su ubicación en la céntrica Puerta de Purchena le ha hecho convertirse en el mejor testigo de las idas y venidas de la ciudad en los últimos dos siglos. Esa carga simbólica se fusiona con su sencillez, siendo una fuente con un pilar de forma hexagonal del cual salen tres pequeñas piletas utilizadas como abrevaderos.

La fuente es pequeña, alcanzado el metro y medio de altura. El pilar de la misma tiene una pequeña placa que añadida en el año 2005 y que dice «la Puerta de Purchena no tiene puerta pero tiene un hechizo para que vuelvas». Las leyendas, precisamente, le han acompañado casi desde su construcción, diferentes y variadas. Desde la que asegura que si bebes del ‘cañillo’ te enamoras de una almeriense, pasando porque los visitantes se convierten en un almeriense más o que regresarás a la ciudad algún día. También se acuñó «ser más almeriense que el cañillo» como demostración del almeriensismo.

En sus orígenes, la ciudad poseía kilómetros de tuberías que la abastecían desde las Fuentes de Alhadra, sitas junto a la ribera del río, hasta la zona histórica de la ciudad.

Este pilar se abasteció desde estas fuentes, que se sitúan a unos 6 kilómetros, aunque en la actualidad el agua no proviene de estas fuentes, sino que es bombeada desde los depósitos.

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