La Campana de la Vela, primer diario del que hay ejemplares

El estilo y la identidad propia de esta publicación le hicieron muy atractivo para los lectores./IDEAL
El estilo y la identidad propia de esta publicación le hicieron muy atractivo para los lectores. / IDEAL

Tuvo dos etapas, la segunda en el Sexenio, mucho más reivindicativa y con denuncias como las carencias en carreteras y ferrocarril

VÍCTOR HERNÁNDEZ BRUALMERÍA

Ya se habló, en su día, de 'El Norte de Almería', como el primer periódico almeriense de la historia de cuya existencia haya constancia. Y hoy toca hablar del primer periódico diario que se conoce en la historia de Almería. Su nombre fue 'La Campana de la Vela' y se sabe que su año de nacimiento fue 1854, en concreto en el mes de junio, aunque se ignora el día concreto, puesto que no se encuentra conservado su número 1.

'Diario del Pueblo, de Ciencias, Literatura, Artes, Industria, Comercio y Anuncios', rezaba en su cabecera, para indicar fundamentalmente que se trataba de un diario informativo. El impresor del diario era un clásico de la época, Mariano Álvarez Robles, que además era su director, redondeando una dualidad que también era común, dado que los propietarios de imprentas solían aprovechar para editar medios informativos, en pleno 'tanteo' de si la prensa podía llegar a constituir un negocio, una fuente de ingresos. Álvarez Robles era periodista, impresor y también sería político, llegando a ser alcalde de la ciudad en la época Republicana. Había nacido en 1815 y vivió casi un siglo, hasta 1908, además siempre con una fecunda labor periodística y en la edición de periódicos y libros.

Periodísticamente participará en proyectos, ejerciendo diversos roles, como El Porvenir, El Pensil (1835) y el primer diario almeriense, La Campana de la Vela (1854), además de ser creador y director de El Cascajar (1845), El Caridemo (1847) y El Progreso; y como impresor impulsó otros como La Voz de la Juventud, Almería Bufa, Almería Cómica, El Cáustico, El Demócrata, El Independiente de Dalías, El Minero de Almería, La Perla de Sión y La Revista de Almería.

Tras un tiempo de inactividad, regresó para reivindicar las carencias que sufría Almería

Uno de sus hijos, Arturo Álvarez Bustos, fue periodista y director de Almería Cómica (1883), Almería Bufa (1884) y Almería Alegre (1894), llegando a contraer matrimonio con la mismísima Carmen de Burgos 'Colombine'. El otro, Augusto Álvarez Bustos, fue administrador de La Campana de la Vela y director de Juventud (1866) y La Hoja Volante (1877). 'La Campana' era un periódico de suscripción, que costaba tres reales al mes, aunque también se podía comprar en la calle por cuatro cuartos de la época. Hasta septiembre no se encuentra, hoy por hoy, el primero número conservado de este diario, en concreto el 89, que data del día 27 de ese mes. El estilo y los contenidos son muy diferentes a lo que hoy se entiende por un diario informativo: artículos muy largos, incluso que en ocasiones ocupan más de una página, protagonismo de los que son enviados por los lectores o colaboradores y ausencia de secciones fijas: toda la información se encontraba mezclada en sus páginas, que van desde la política y la economía a los temas sociales, las informaciones oficiales y del Obispado y Ayuntamiento y una sección religiosa que incluía el santoral y los horarios de misa en la ciudad.

Reivindicativo regreso

Tras algún tiempo de vida, 'La Campana de la Vela' sufrió un parón en su actividad, que recuperará en el Sexenio Revolucionario, en concreto en el año 1868, cuando saltó a la calle primero con el subtítulo de 'Periódico Literario, de Noticias y de Intereses Generales' para, muy pronto, sustituirlo por el de 'Diario Federal Independiente', que reflejaba mejor los ideales de su principal impulsor. Será el 10 de junio de ese 1968 el que vería de nuevo la luz 'La Campana', tras el parón antes descrito. En ese número de su regreso relata que éste se debe a que Almería necesita un órgano que describa públicamente sus carencias, entre las que cita infraestructuras como las carreteras y el ferrocarril. Como puede observarse, casi 150 años después, Almería no ha logrado solucionar sus demandas fundamentales.

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