«Soy un asesino, pero yo no apunté a nadie con la escopeta»

«Soy un asesino, pero yo no apunté a nadie con la escopeta»
E. P.

El acusado de matar de un tiro a una joven de 19 años en Oria asegura que el día del crimen había consumido abundante alcohol y cocaína

EUROPA PRESSALMERÍA

El procesado por matar de un tiro en el pecho a la joven de 19 años Fátima en Oria hace dos años admitió ayer en sala que es un «asesino» si bien afirmó, posteriormente, a preguntas de su defensa, que cuando empuñó la escopeta y disparó no apuntó «hace nadie». «Reconozco que soy un asesino», espetó al tribunal nada más comenzar la vista oral en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial en el transcurso de la que no ha aclarado qué le impulsó aquel 6 de marzo de 2016 a allanar la vivienda de la joven tras violentar la puerta de acceso disparando a la cerradura y a matar a Fátima.

T.G.R., que se enfrenta a una petición fiscal de 30 años de prisión, se negó a responder a las preguntas formuladas por el Ministerio Público y del letrado de la acusación particular, que apunta a un posible móvil de «odio racial» y sólo atendió a su abogada para relatar lo que hizo. Señaló pues que el día del crimen había tomado abundante alcohol y consumido «dos gramos de cocaína» porque es «consumidor habitual» y está «en tratamiento» al tiempo que negó relación con la víctima o su familia.

El acusado detalló que se personó ante la vivienda de quienes habían sido sus vecinos, tocó y que «no le abrió nadie», por lo que empezó a gritar que le «dejaran entrar». «No me dejaron ni me contestaron y disparé contra la cerradura», dijo. Tras asegurar que en la vivienda estaban la víctima y su hermana de 16 años, trasladó que estas comenzaron a preguntarle que «por qué estaba allí» y a decirle que se «marchara» porque no podía estar allí. «Subnormal, me dijeron», relató. Reconoció que intentó subir por las escaleras al piso superior pero que solo ascendió dos escalones. «Fátima no me gritó, estaba tranquila y me impidió subir los escalones pero la pequeña no paraba de gritar. Hablaban entre ellas pero no las entendía y no las toqué, me quedé quieto», añadió.

T.G.R. afirmó asimismo que, a continuación, salió a la calle «dándoles la espalda» y luego se dio la vuelta. «Cuando disparé sí vi a Fátima pero no apunte hacia nadie la escopeta. La vi caer al suelo, me fui y rompí la escopeta porque lo que había hecho no estaba bien y me sentí mal», agregó. Después, según ahondó, se dirigió a su coche «sin intención de huir» y a casa de un vecino, a quien confesó lo hecho. «Le dije que había matado a una chica, me dijo que iba a llamar a la Guardia Civil y le dije que sí, que la llamase», precisó. Pese a que negó ser «racista» y remarcó que tienen «amigos árabes», admitió que a los agentes que practicaron su detención, a la que no se resistió, les dijo que había matado «a una mora».

«Los moros me persiguen»

En el mismo sentido se expresó el vecino a cuyo domicilio acudió después de disparar contra la joven de 19 años. El testigo confirmó que se dirigió a él con la misma expresión y que, cuando le preguntó por qué lo había hecho, «solo» le decía: «los moros me persiguen por todos lados; voy a Oria y me persiguen; voy a Albox y me persiguen». Señaló, asimismo, que estaba «tranquilo» hasta el punto de afirmar que él estaba «más nervioso» que el ahora procesado y que «hablaba normal». «No me pareció borracho», especificó para ratificar que víctima y procesado habían sido «vecinos pero sin problemas entre ellos».

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