Aparecen cinco delfines listados con las mandíbulas fracturadas en la provincia

Miembros de Equinac atienden a un delfín vivo que presenta una fractura en la mandíbula./EQUINAC
Miembros de Equinac atienden a un delfín vivo que presenta una fractura en la mandíbula. / EQUINAC

Equinac lo ha puesto en conocimiento del Ministerio de Medio Ambiente y todo indica que un tipo de pesca podría estar detrás

Fran Gavilán
FRAN GAVILÁN

La aparición de cinco delfines con las mandíbulas fracturadas en playas almerienses en las últimas semanas, uno de ellos vivo, ha encendido las alarmas entre los miembros que forman Equinac, única entidad autorizada para el rescate de especies protegidas, cetáceos y tortugas marinas, que sufren varamientos en Almería.

La entidad, que sobrevive gracias a donaciones y que no recibe ningún tipo de subvención pública, ha enviado al Ministerio de Medio Ambiente un informe emitido por agentes de la Delegación Provincial de Medio Ambiente sobre estas extrañas apariciones, ya que estas lesiones no podrían ser fortuitas, sino provocadas por un tipo de pesca de redes.

«Contemplábamos la posibilidad de que los delfines aparecidos, la mayoría listados (Stenella coeruleoalba), podrían haber sufrido la lesión tras recibir golpes contra las rocas, pero esta hipótesis se vino abajo cuando encontramos aún ejemplar vivo con la misma fractura y con el mar durante un día de calma». Así lo indicó a este periódico la coordinadora de Equinac, Eva María Morón, quien señaló que la entidad conservacionista ya contactó hace semanas con el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, cuyos agentes abrieron una investigación entre los pescadores.

Por el momento, no se conocen las causas concretas de las lesiones de estos cetáceos, aunque todo indica que estas fracturas podrían estar estrechamente relacionadas con la pesca. «No podemos confirmar todavía nada, pero hay voces expertas que apuntan a un tipo de pesca con redes. Los delfines quedan atrapados y, al abrir las redes, caen hacia abajo contra la cubierta», concretaron desde Equinac.

Desde la entidad, que ya han entregado un completo informe al Ministerio de Medio Ambiente, volvieron a pedir tanto al Gobierno central como a la Junta de Andalucía que mantengan «reuniones periódicas» con los pescadores con el objetivo de informar sobre la protección de estas especies marinas.

Y es que la sangría de cetáceos y tortugas marinas en el litoral almeriense no cesa. Las costas de la provincia tuvieron que lamentar la muerte de más de ochenta cetáceos y tortugas a lo largo del pasado año. La contaminación en el mar o la pesca indiscriminada están detrás de estas duras cifras, cada año más abultadas.

Cabe recordar que agentes del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona), del Servicio Marítimo y el GEAS de la Guardia Civil, agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, la Policía Portuaria y la Policía Local de Almería conocieron a través de un simulacro de Equinac celebrado hace dos semanas cómo actuar ante un varamiento con el objetivo de salvar la vida a una tortuga o un cetáceo que vara en la arena.

Desde Equinac incidieron entre los agentes sobre la importancia de la colaboración ciudadana. En este sentido, la coordinadora de Equinac volvió a pedir a cualquier persona que sea testigo del varamiento de un animal con vida, que avise «de manera inmediata» al Servicio de Emergencias 112 y nunca trate de reintroducirlos. Además, recordó que todos estos animales están protegidos y dañarlos, manipularlos y acosarlos está prohibido por ley.

Entre enero y diciembre del pasado año los voluntarios de Equinac atendieron el varamiento de alrededor de ochenta especies, entre cetáceos, la mayoría delfines listados -muy numerosos en litoral almeriense- así como tortugas, principalmente bobas (Caretta caretta).

De estos animales, la inmensa mayoría llegaron a la orilla de las playas ya muertos o «sentenciados», en el caso de los cetáceos por problemas pulmonares, parásitos o falta de alimentación, especialmente en las crías, y en las tortugas por haber ingerido plástico, o haber muerto mutiladas o ahogadas al quedar enredadas en redes de pesca. Las fracturas podrían ser obra, una vez más, de la pesca.

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