«Cuando entré en Almur y en Asempal me sentí verdaderamente empresaria, antes sólo trabajaba en mi negocio y no le daba importancia»

Rosario Alarcón ha sido presidenta de Almur durante doce años y ahora ocupa el puesto de vicepresidenta, además de haber recibido la medalla de honor de la asociación./M. SOLER
Rosario Alarcón ha sido presidenta de Almur durante doce años y ahora ocupa el puesto de vicepresidenta, además de haber recibido la medalla de honor de la asociación. / M. SOLER

Rosario Alarcón | Empresaria y vicepresidenta de Almur

MARTA SOLERALMERÍA

Representa el símbolo de la mujer empresaria almeriense. Esa que se labró su porvenir con esfuerzo, tesón y, sobre todo, con muchas ganas. Quería hacer magisterio, pero el pronto fallecimiento de su padre hizo que tuviera que echar una mano en casa y se pusiera a trabajar dos meses antes de cumplir los 16 años. Se casó y en cinco años tuvo a sus tres hijos y cuando la menor cumplió los ocho años, montó su propia tienda. Era el año 1975 y estuvo al pie del cañón hasta el año 2006 cuando decidió retirarse a descansar. Pero sólo se retiró del mostrador de su tienda, porque sigue estando en el candelero siendo un referente para las empresarias almerienses organizadas en torno a Almur, la asociación que ha presidido desde 2004 a 2016 y de la que ahora ocupa el puesto de vicepresidenta. Es vocal de Asempal, miembro de la directiva de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y vicepresidenta de la Federación Andaluza de Mujeres Empresarias (FAME). Quiere retirarse completamente y dejar paso a las nuevas generaciones, pero no se lo están poniendo nada fácil.

- ¿En qué se parece el comercio de antes al actual?

- En nada. Me pasó en mi propio negocio. Yo quería poner una perfumería, pero atendiendo al mercado, fui incluyendo más cosas: ropa de bebé, de niño, caballero y señora y, al final, de perfumería sólo dejé una estantería. Me fue bastante bien. En la época buena tenía contratadas a cuatro personas. La apertura de Pryca supuso nuestro primer bajón, porque la gente iba allí y gastaba el dinero que tenía y, lógicamente, ya no tenía para gastarlo en otros sitios. Menos mal que después se pusieron en funcionamiento las tarjetas de crédito y eso supuso otro resurgimiento al dar facilidades de pago a los clientes. Digamos que de los 30 años en los que estuve con mi negocio, los 20 primeros fueron muy buenos. La muerte de mi marido, en 1993, me afectó mucho y no tenía ganas de hacer nada. Gracias a que estaban mis dos hijas ya trabajando conmigo y me ayudaron a remontar, de nuevo.

«He disfrutado y vivido mi etapa de presidenta de Almur, ha sido fundamental en mi vida»

- ¿Y cuándo entra en Asempal?

- En 1996. En Asempal y en Almur y fue entonces cuando sentí que era empresaria. Antes, simplemente, trabajaba. En estas asociaciones te hacen sentir empresaria y tomas conciencia de ello.

- Y ahora le dan un merecido reconocimiento, la medalla de honor de Almur...

- El reconocimiento que me han dado es para todos. Sé que me quieren mucho. Estoy rodeada de gente muy buena en su trabajo y buenas personas. Durante este tiempo siempre nos hemos llevado muy bien, dando cada una su opinión y aportando lo máximo. Y siguen en esa línea. Cuando tienes un proyecto y estás acompañada lo puedes llevar a cabo. Sola es imposible. Y en eso ha consistido nuestro trabajo. Me han ayudado mucho, porque todas han dado su opinión, han acudido a sitios a los que yo no podía y hemos formado un buen equipo, y lo seguimos formando. He aprendido mucho de Asempal. Ha sido una escuela para mí.

«En el colectivo de mujeres empresarias es importantísimo la visibilización»

- Pero, ¿se han cumplido todos los objetivos?

- Cuando entré en Almur, y eso es algo que también perseguía la primera presidenta, María José Navarro, quería que la mujer llegara a los puestos en los que se tomaban decisiones. Había empresas, y grandes, pero quienes estaban en los puestos principales son hombres. Eso está cambiando bastante. He estado doce años de presidenta de Almur y he notado la evolución provincial y regional, porque también estamos en la FAME y sigo de vicepresidenta, aunque les he manifestado mi intención de marcharme.

- Pero no le sueltan...

- Bueno, lo dicen con cariño y quizá espere algo más. Se aprende mucho en la federación y nuestra presidenta es tesorera de la CEA. Ahora hay mujeres en la directiva y en los consejos. Antes no estábamos visibilizadas y eso es muy importante en las asociaciones de mujeres. Falta aún mucho camino por recorrer, pero estamos en ello.

- El nivel empresarial dentro de Almur, ¿es bueno?

- Buenísimo. Hay unas empresarias maravillosas. Cuando vuelvo de las conferencias y actividades por la provincia lo hago con las pilas cargadas. En el poniente hay empresarias buenísimas, igual que en el levante o interior. Muy potentes. Algunas no se dan importancia. Recuerdo en una visita al levante que fuimos a una empresa que vendía almendros y hacía más cosas. Tenía un gran apoyo de su marido.

«En la provincia hay empresarias de gran nivel que tienen proyectos innovadores»

- Eso es fundamental...

- Es fundamental. Si no te sientes apoyada no puedes seguir. Si no te sientes apoyada, no puedes continuar y cuanto más grande sea la empresa más horas le tienes que dedicar.

- Y exige mucho sacrificio...

- Tienes que estar muy pendiente de todo y tienes que estar al tanto de los nuevos tiempos. Ahora, por ejemplo, el comercio electrónico es importante. Hay empresas que no tienen clientes físicamente y no necesitan un escaparate hacia la calle. En Cuevas, por ejemplo, hay una chica que vende trajes de novia a todo el mundo y tiene muy buena coordinación ya que hace entregas cada semana.

- Emprendedoras en lo más curioso...

- Cuando entré en Almur casi todo el mundo pertenecíamos al mismo sector. Sin embargo, eso ha evolucionado. La mujer, ahora, está en todo. Donde crees que sólo trabajaban hombres, encuentras ahora a una mujer. Hay de todo: medio ambiente, agricultura, almazaras ingenieras, diseñadoras,... Nuestra presidenta actual, Margarita Cobos, es la única mujer que dirige una empresa de energía y, además, tiene un plan de conciliación. Lo tiene todo. Cuando le conocí le dije que tenía que ser ella la que estuviera al frente de Almur. Yo quería marcharme después de ocho años, pero llegó la crisis económica y no era cuestión de desaparecer en ese momento. Así que estuve cuatro años más, pero Almur necesitaba un cambio generacional. No puedes esperar a que te echen, te tienes que marchar tú. Es la única mujer ahora que es cabeza visible de un negocio como el suyo. Tiene plan de conciliación. Lo tiene todo. La conocí y vi que era muy valiente, tiene mucha capacidad para organizar. Le dije margarita tienes que ser tú. Tienes todo lo necesario. Yo quería estar ocho años, vino la crisis y no quería marcharme en vacas flacas. Y continúe cuatro años más, pero Almur necesitaba más gente. No puedes esperar a que te echen. Te tienes que ir tú.

- ¿Seguirá estando en buenas manos?

- En buenísimas manos. No sabía lo de la Medalla y me lo dijeron una semana antes. Lo acepto con toda la humildad, pero el mérito es de todas. Todas hemos trabajado a la par. Es cierto que a mí se me ha visto más, porque ha coincidido con una época en la que tenía más tiempo y podía ocuparme de la asociación más que otras personas con otras obligaciones familiares, por ejemplo. Yo ya no estaba en la tienda y me ilusiona dedicar tiempo a Almur. Lo he disfrutado, lo he vivido y es una parte fundamental en mi vida. Es fundamental ponerle ilusión a los proyectos y yo se lo he puesto. Mi directiva, también.

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