Los almerienses, entre los que menos mejoran su salario y más trabajan del país

Los almerienses, entre los que menos mejoran su salario y más trabajan del país

La recuperación económica no se traduce en cambios positivos en las condiciones laborales, sólo en menos paro

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

El jueves, el Instituto Nacional de Estadística (INE) dará a conocer los datos de la Encuesta de Población Activa. Y en ellos, a tenor de lo que está ocurriendo con el paro registrado, habrá un importante descenso del desempleo. Sin embargo -lo vienen advirtiendo desde hace largos meses los sindicatos- ese es de los pocos indicadores positivos de las relaciones laborales y sociales en la provincial de Almería. Hay menos paro, pero ¿a costa de qué? De unas condiciones laborales congeladas.

Según muestra la estadística, la mejora económica se debe a un incremento muy consistente en componentes de la economía exterior. Por un lado, las exportaciones (que en Almería tienen un muy importante impacto dado el peso del comercio hortofrutícola internacional). Por el otro, el turismo.

En el primero de los casos, el del sector exterior, sólo en el último año el valor de las exportaciones almerienses ha crecido un 12%. El comportamiento de 2017 no ha sido de cambio radical, sino de asentamiento de una tendencia al alza que está permitiendo, por ejemplo, a las empresas de la industria del mármol -desvelaban en el último informe de la patronal del sector AEMA, dado a conocer públicamente por su presidente- crecimientos tan importantes en venta al extranjero como para haber recuperado a día de hoy la práctica totalidad del empleo perdido durante la crisis económica.

En el segundo, Almería superará este año casi con total seguridad (aún falta confirmar los datos de diciembre) los 1,4 millones de viajeros alojados en establecimientos hoteleros y las 5,5 millones de pernoctaciones, sin tener en cuenta los viajeros que optan por otras modalidades como el alquiler turístico -un sector en boga- o los campings. Además, el Aeropuerto de El Alquián, uno de los indicadores más fiables del comportamiento del sector, ha vuelto a superar el millón de pasajeros, una cifra que no se daba desde hace 9 años (2008).

Pese a todo, su traslación al mercado laboral se ha limitado a una mayor contratación. Lo muestra la estadística de convenios laborales provinciales (o de empresa referentes a mercantiles radicadas en Almería) que ha dado a conocer recientemente el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Almería es una de las provincias en las que los salarios se incrementan en un menor porcentaje. Y para más inri, es de los territorios del país -junto con Las Palmas de Gran Canaria- en los que los convenios laborales establecen una mayor cantidad de horas anuales. Esto es: hay más trabajo, pero las condiciones de este empleo siguen estando a la cola de las del resto de España.

Según esta estadística, oficial, que recoge todos los convenios laborales y pactos sociales entre patronales, empresas y trabajadores, registrados a lo largo de 2017, la subida salarial media incluida en los pactos laborales de la provincia de Almería es de apenas un 0,96%. Es la más baja del país con una única excepción en todo el mapa, Huelva, con un 0,94%. Además, sólo Almería, Huelva y Badajoz pactan subidas salariales inferiores a un punto porcentual. Cabe recordar que la subida del Índice de Precios al Consumo (IPC, un índice que elabora el INE y que pretende desvelar la evolución de los costes de la vida en España) ha subido en Almería en los últimos doce meses un 1,3%. Esto es: los nuevos convenios laborales signados en Almería suponen una caída del poder adquisitivo de los trabajadores de cuatro décimas tras años -desde el inicio de la crisis- de constante bajada en los costes laborales de las empresas.

Provincias como Ourense (2,40%), Navarra (1,90%), Cáceres (2,10%) o Lleida (1,90%) duplican la subida salarial de Almería pese a tratarse de economías muy agrícolas y menos exportadoras que la de la provincia de Almería. Pero no sólo en el ámbito de la retribución existe un comportamiento almeriense bastante alejado de lo que ocurre de media en el país -para infortunio de los empleados-. También ocurre en condicionantes tan determinantes como las horas de trabajo pactadas por los empleados con sus empleadores. Los almerienses -y el resto de andaluces- aquí nos salimos de los clichés impuestos y nos situamos en lo más alto de la tabla, con Almería -y la provincia canaria de Las Palmas- a la cabeza de todo el país.

Los almerienses trabajan, por convenio, 1.805,74 horas al año. Es la segunda cifra más alta de todas las que se dan en el territorio estatal (Las Palmas sube con 1.809,43 horas). Y supone, de media, 8,4 jornadas laborales más que las que se trabajan en el resto del país. Esto es: para ganarse el sueldo, los almerienses tienen que trabajar casi dos semanas más que el resto de españoles. La comparación se convierte en algo mucho más 'odioso' cuando la provincia que se sitúa en el punto de equivalencias es la de Gipuzkoa. Allí, los empleados deben trabajar, por convenio, 1.654,50 horas anuales. Es 151,24 horas, aproximadamente, menos que lo que tiene que trabajar un almeriense. Traducido a jornadas laborales, 18,9. Casi un mes más trabajan los almerienses que sus homólogos vascos.

Este año, la patronal almeriense -y los sindicatos- tendrá que enfrentar la negociación en tres convenios absolutamente determinantes para el mercado laboral almeriense y la evolución económica de la provincia. Son los de hostelería, campo e industria del mármol. Los precedentes de lo negociado durante 2017 no son halagüeños para los trabajadores de estos sectores. Mucho más para el de la hostelería, pese a que en otros territorios igual de enfocados hacia el turismo internacional, como el de las Islas Baleares, la patronal ha accedido, tras años de congelación, a incrementos salariales de hasta el 17% durante los próximos cuatro años.

«El de la hostelería es el peor de los convenios de la provincia y de España», advierten desde UGT, una de las principales centrales sindicales de la provincia. Sin embargo, y pese a lo ocurrido en Baleares -y que los datos turísticos de Almería avalan una mejoría sin parangón en la última década- las expectativas sindicales no son excesivas. Quién sabe, pero 2018 podría ser, en función del devenir de las negociaciones, el año de la contestación sociolaboral.

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