Almería-Cataluña: historia de una relación migratoria

Familias enteras hicieron las maletas ante la mala situación económica y las expectativas laborales de la provincia./IDEAL
Familias enteras hicieron las maletas ante la mala situación económica y las expectativas laborales de la provincia. / IDEAL
HISTORIAS DE ALMERÍA

En determinados momentos de la pasada centuria, más de un tercio de la población almeriense llegó a residir en tierras catalanas

VÍCTOR HERNÁNDEZ BRUALMERÍA

Hoy en día está absolutamente de actualidad la relación entre Andalucía y Cataluña, los estudios sociológicos y sociopolíticos acerca de la importancia que la población originaria andaluza ha tenido y tiene en el espectro social de Cataluña. Dentro de esa configuración social catalana con origen andaluz, Almería tuvo un papel preponderante durante el siglo XX y, además, en varias etapas diferentes y no siempre demasiado correlativas en el tiempo. De hecho, las primeras salidas masivas de almerienses con destino a Cataluña se fechan en la segunda década del siglo XX, justo en el momento de la Primera Guerra Mundial, que tuvo unas consecuencias económicas nefastas para Almería.

Primer momento crítico

La provincia había vivido un cierto florecimiento económico de la mano de la minería y del comercio de la uva. Sin embargo, un hecho aparentemente lejano como el primer conflicto mundial supuso movimientos en los mercados, vetos y alianzas que terminaron porque los países de destino para las exportaciones de estos dos productos almerienses quedaran prácticamente cerrados para Almería.

Una situación económica insostenible provocó el éxodo en busca de un empleo en la industria

En esa tesitura, miles de almerienses se vieron abocados no sólo a la falta de actividad económica sino también al sufrimiento de unas condiciones económicas insostenibles, viéndose obligados a protagonizar el primer gran éxodo hacia tierras catalanas.

Mucho mayor fueron los procesos migratorios desde Almería y hacia Cataluña tras la Guerra Civil Española. La situación económica en toda España fue agónica tras el conflicto civil, pero lo fue especialmente en provincias que ya habían llegado a ella en condiciones muy complejas y, más aún, en aquellas que habían vivido durante la práctica totalidad de la guerra bajo el poder republicano. En ese caso, en el que estaba Almería, el deterioro de la economía por falta de recursos económicos durante la guerra y la falta de inversiones en los primeros años del franquismo, sin duda como castigo por la fidelidad a la República, supusieron un endurecimiento de esas condiciones.

Nueva migración masiva

En ese escenario se produce otra nueva migración masiva hacia Cataluña, pero en este caso llegando a cotas como los 130.000 almerienses llegados a la comunidad catalana allá por el arranque de los años 70, lo cual suponía nada menos que más de un tercio de la población de la provincia de Almería.

Antes de ese momento, las décadas de los 40 y 50 fueron momentos de gran inmigración hacia Cataluña desde Almería, conformándose familias que han quedado incrustadas en el tejido social catalán, especialmente en la provincia de Barcelona, y que a su llegada al destino encontraron ocupación en la industria y el sector textil, siempre como empleados de fábricas de ambos segmentos económicos.

En ese contexto a comienzos de los 70 se fundó la Casa de Almería en Barcelona, un punto de encuentro para los miles de almerienses afincados tanto en la Ciudad Condal como en el resto de la provincia barcelonesa.

En principio, su presidente fue Jerónimo Terrés y basaba su actividad en reuniones los fines de semana y el fomento de tradiciones y celebraciones neta y típicamente almerienses. Hasta 2.000 asociados llegó a tener esta Casa de Almería, que se convirtió en una pequeña embajada de almerienses en plena Ciudad Condal. Durante décadas, el comportamiento de estos primeros inmigrantes almerienses fue el típico de todos los inmigrantes, incluyendo el envío de remesas de dinero a sus pueblos de origen, donde muchas familias llegaron a vivir básicamente del dinero que sus emigrados acumulaban con su trabajo en Cataluña.

No hay duda de que buena parte de la realidad y la sociedad catalana que hoy se ha construido y se mantiene está compuesta por emigrantes almerienses, que contribuyeron con su esfuerzo y trabajo a la prosperidad de la economía de aquella comunidad.

A nivel andaluz fueron 840.000 personas nacidas en Andalucía las que se concentraron en Cataluña en la década de los 70 y que sumando a sus hijos llegaron a superar en poco tiempo el millón. Estas cifras indican que cerca de la mitad del total de andaluces que salieron de su tierra en pos de un futuro mejor se instalaron en Cataluña. La magnitud de este fenómeno fue tal que hubo quien dio en bautizar a Cataluña como 'la novena provincia andaluza', tanto por la importancia cuantitativa de esta migración, como por sus características sociológicas y culturales específicas.

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