Almería cierra el año con 13 muertes en espacios acuáticos, casi la mitad de ellas en balsas de riego

Almería cierra el año con 13 muertes en espacios acuáticos, casi la mitad de ellas en balsas de riego

Los estanques para el regadío se convierten en una trampa mortal mientras que las playas no urbanas de Níjar obtienen cero ahogamientos por segundo año consecutivo

F. GAVILÁN

Un total de 13 personas fallecieron en playas, balsas o piscinas ubicadas en territorio almeriense durante el pasado año. Así aparece reflejado en el reciente Informe Nacional de Ahogamientos, elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.

Estos datos sitúan a Almería como la tercera provincia con más fallecidos en espacios acuáticos, tan sólo superada por Cádiz, con 23 muertes, y Málaga (18). Además, las muertes en espacios acuáticos registradas entre enero y diciembre del año pasado suponen un aumento del 38% de los fallecimientos respecto a las cifras de ahogamiento contabilizadas en 2016.

El motivo no es otro que el aumento exponencial de las muertes en las balsas de riego. Unos espacios que si no cumplen con los elementos de prevención que estipula la normativa, se convierten en auténticas trampas mortales para los bañistas. La última de estas tragedias se produjo el pasado 21 de julio cuando un hombre y una mujer murieron ahogados en un embalse de estas características en San Isidro cuando trataban de salvar la vida a un perro.

Según el informe al que ha tenido acceso IDEAL, un total de cinco personas fallecieron el pasado año en balsas de riego, prácticamente la mitad de decesos. Todo ello pese a que, independientemente de la imprudencia de los bañistas, la normativa estipulada en el Real Decreto 9/2008 establece que la zona perimetral de estos espacios debe de considerarse como potencialmente peligrosa y de alto riesgo de accidente, por lo que el personal que pueda tener acceso a ella debería estar convenientemente instruido. Asimismo, dicha normativa obliga a los dueños de las balsas de riego a que realicen un vallado «total» del perímetro.

El Informe Nacional de Ahogamientos pone de manifiesto, asimismo, un aumento de los fallecimientos en playas. Se da la circunstancia de que los fallecimientos se produjeron en zonas teóricamente vigiladas, es decir, playas urbanas.

Cero muertes

El único dato positivo de este estudio, que deja a Almería a tan sólo una muerte de las registradas en 2015 en sus espacios acuáticos, año en el que este tipo de decesos se dispararon, es que las playas no urbanas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar cerraron el verano con cero muertes por segundo año consecutivo.

Cabe recordar que durante 2015 un total de doce personas perdieron la vida por ahogamientos en espacios acuáticos de la geográfica almeriense durante el verano.

La inmensa mayoría de estos fallecidos se concentraron en calas y playas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar y principalmente en el mes de agosto, con ocho muertes frente a las cuatro registradas en julio.

Los motivos de los fallecimientos fueron de diversa índole, pero en la mayoría de ellos se cumplió un denominador común: el fuerte viento de levante, muy peligroso en las calas vírgenes que bañan Cabo de Gata por la proximidad de acantilados y grandes rocas, unido a la falta de socorristas en el entorno del parque natural, propiciaron una trampa mortal para muchos bañistas que, por desconocimiento o imprudencia, se lanzaron al mar sin ser conscientes de los grandes peligros que este puede esconder.

Dos años después, este escenario es radicalmente distinto. Pese a que los bañistas cada día son más precavidos en un espacio natural donde el fuerte viento de Levante puede ser letal, lo cierto es que este hito viene precedido por la apuesta por el servicio de socorrismo y vigilancia, tanto en personal como en material para tal labor, por parte del Ayuntamiento de Níjar por segundo año consecutivo.

Se trata de uno de los consistorios del territorio almeriense que más deberes ha realizado durante estos dos últimos años para evitar desgracias en verano. Y es que desde el 15 de junio y hasta el 15 de septiembre, la temporada de baño en las playas nijareñas contó con 16 socorristas que ejercieron su labor en las playas vigiladas del municipio, tales como San José, Aguamarga, Las Negras y La Isleta.

Por otro lado, el Consistorio nijareño prestó especial atención a las playas no urbanas, las más peligrosas, donde dos equipos itinerantes de Protección Civil y un tercero que ejerce como coordinador vigilaron este verano tanto por tierra como por mar la mayoría de calas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

Fotos

Vídeos