Alhóndigas y cooperativas siguen con la 'buena salud' de sus frutas y hortalizas

Trabajadoras en el sector del manipulado en plena faena. /J. E .R.
Trabajadoras en el sector del manipulado en plena faena. / J. E .R.

El informe económico del pasado ejercicio, realizado por AMB-BNFix pone de manifiesto que, a excepción de casos, hay un nivel de crecimiento

JOSÉ ESTEBAN RUIZALMERÍA

Como ya es tradición, se presentó ayer en la Cámara de Comercio de Almería el informe anual que elabora la consultora almeriense AMB-BNFix, sobre la situación económica y financiera de las cooperativas, alhóndigas y almacenes hortofrutícolas almerienses. En esta ocasión se descartaron en la comparativa y análisis, «para no desvirtuar la media», como advirtió Antonio Alonso, socio fundador de AMB Consultores y Auditores, «tres entidades del grupo de las alhóndigas que cosecharon peores resultados en el pasado ejercicio». Entidades, que a su juicio, «tampoco se tendrán en cuenta en el próximo análisis correspondiente a 2018».

La situación general de ambos sistemas comerciales, dados los resultados económicos cosechados el año pasado «es buena, comentó Alonso, que en la presentación estuvo acompañado por el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Almería y gerente de Vicasol, José Manuel Fernández. Por tanto, el sector empresarial hortofrutícola, con excepciones individuales, goza de la buena salud que emana de los productos que comercializan: las frutas y hortalizas.

Todos los informes realizados aglutinan alrededor del 75% de la actividad empresarial, y por tanto, suponen «una herramienta importante para determinar cómo se encuentra este sector en general», aclaró José Manuel Fernández.

Las conclusiones a las que llegaron los consultores una vez analizados todos los datos se miden en términos positivos. Se confirma que el precio medio obtenido, tanto en las alhóndigas como en las cooperativas y sociedades de transformación fue más elevado que en el ejercicio anterior. Sin embargo, en este caso, «los mayores ingresos no se notaron en el beneficio empresarial, porque por ejemplo, en el caso de las cooperativas, este valor se traslada directamente a los agricultores asociados».

Las entidades hortofrutícolas finalizaron el ejercicio con más activo corriente, tanto unas como otras acumularon un mayor porcentaje de efectivo en el banco. En el caso de las cooperativas y SAT fue del 21%, frente al 11% que registraron en 2016. Por su parte en las alhóndigas pasó a una media del 6%, cuando un año antes fue del 4%. En el caso de las manipuladoras, «mantuvieron más efectivo en el banco durante toda la campaña y eso es fruto de que el agricultor no tuvo prisa en cobrar», explicó Alonso. Este hecho, también facilitó que los «balances hayan sido superiores a los de otras campañas».

Para el socio fundador de AMB Consultores y Auditores, se percibe que existe una mayor concentración año tras año. «Las más pequeñas siguen desarrollando cambios estratégicos, algunas centrados en la especialización, otras con vistas a la integración».

Entre las cuestiones sobre las que se desenvolvió la presentación, Alonso destacó que desciende el endeudamiento, aumenta el fondo de maniobra para hacer frente a los gastos y pagos, y que, con vistas al próximo ejercicio la deuda de las empresas, en general, tenderá a aumentar. Y es que, «de ello se deriva la inversión que muchas de ellas está haciendo con el objetivo de cubrir las necesidades que tienen como consecuencia de su crecimiento. En ambos casos, manifiestan solvencia empresarial. Como manda su naturaleza, las cooperativas recurren en menor medida a la financiación exterior, en comparación con las alhóndigas.

Las cooperativas y Sociedades Agrarias de Transformación auditadas finalizaron el ejercicio con una comercialización media de 83,8 millones de kilogramos de frutas y hortalizas (10 millones más que en el ejercicio de 2016), marcando un precio de 0,96 euros por kilo. Sus costes de estructura fueron de 0,05 euros y emplearon de media a 558 personas.

Por su parte, las alhóndigas (al restar tres entidades que se tuvieron en cuenta en el ejercicio anterior) elevaron el volumen comercializado a 162,2 millones de kilos (50,3 millones más que en 2016). El precio medio que se barajó en este tipo de empresas fue de 0,86 euros por kilo. Sus costes de estructura se fijan en 0,05 euros y el empleo medio que generan estas empresas es de 610 personas.

Con estos datos se pone de manifiesto un mayor grado de concentración en el sector alhondiguista.

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