Más de 30.000 hectáreas de invernadero: herencia 'del piloto'

La agricultura se convirtió en una manera de frenar la depresión y emigración en una Almería desértica./IDEAL
La agricultura se convirtió en una manera de frenar la depresión y emigración en una Almería desértica. / IDEAL

En 1963 se llevó a cabo el primer ensayo de cultivo de hortalizas bajo plástico en la península: nacía el 'mar de plástico'

VÍCTOR FERNÁNDEZ BRUALMERÍA

Hoy en día, más de 30.000 hectáreas de producción agrícola bajo plástico dibujan en la provincia el ya mundialmente conocido como 'mar de plástico'. Es el resultado de algo más de 50 años de evolución de un sector que ha conseguido que la provincia sea 'la huerta de Europa', la mayor concentración de producción hortofrutícola del continente.

Pero, ¿cómo se ha llegado hasta aquí? ¿Cuál es el origen de este gigante productivo y económico que mueve no sólo la economía almeriense sino también la andaluza y parte de la española?

El origen está en el año 1963, en los ensayos del Instituto Nacional de Colonización, en la finca de un agricultor que sería conocido como 'Paco El Piloto' y en una Almería desértica, aislada, deprimida y huérfana de caminos hacia la modernidad y, sobre todo, hacia la eficiencia y sostenibilidad económica.

El ensayo se llevó a cabo sobre cinco módulos de invernadero, en cien metros cuadrados

Era la Almería de la depresión, de la emigración, del aislamiento y de la falta de infraestructuras; algunos de estos conceptos siguen 'sonando' y mucho a los almerienses.

Por entonces, el gobierno franquista buscaba soluciones a este tipo de problemas, que por un lado amenazaban con la pervivencia de zonas en las que ya no era rentable, a veces ni siquiera posible seguir viviendo; y que al mismo tiempo contribuyeran a crear estructuras con las que luchar frente a la crisis económica y la carencia de recursos productivos.

Entonces llegó el ensayo de una producción bajo plástico, en la finca de Francisco Fuentes Sánchez, la número 24. Corría el año 1963, es decir, hace 54 años. El ensayo se llevaba a cabo sobre cinco módulos de invernadero, totalizando una extensión de cien metros cuadrados.

Así pues, en 1963 se cubrió la primera hectárea de terreno con plástico para la protección del cultivo. Cinco años más tarde, en 1968, en Almería había ya 30 explotaciones como ésa, mientras que, transcurrida más de una década, en 1976, la superficie invernada alcanzaba las 3.440 hectáreas. Ya se había producido el gran 'boom' de la agricultura almeriense.

En 1993, todo aquel 'gigante' que había emergido suponía ya más de 23.000 hectáreas de invernadero en Almería, mientras que fue en el año 2015 cuando se superaron las 30.000 hectáreas de producción, cifra que crece año a año en la provincia. Nunca antes se había ensayado en la península ibérica, aunque sí en Canarias, esta técnica de proteger los cultivos con plástico y el experimento dividió esa primera hectárea peninsular de territorio invernado quedó dividida en cinco módulos, con diferentes tipos de protección.

El Instituto de Colonización ensayó con un simple cortavientos en uno de los módulos, con un plástico de capa simple en otros tres y cubrió el tercero con una doble caja de plástico. Todo el terreno era de enarenado, tipología de base que sería sobre la que se desarrollarían los primeros invernaderos, una vez concluido con éxito este experimento.

En aquella hectárea se plantaron judías, pimientos, pepinos y tomates. La mayor producción se obtuvo de tomate, con más de 33.000 kilos, seguida del pepino con casi 13.000, la judía con más de 7.000 y el pimiento con casi 3.000 en los módulos cubiertos con plástico simple.

Pero aquel primer experimento ya mostró que la producción se multiplicaba cuando, en las mismas condiciones, el invernadero se coronaba con una estructura de doble capa de plástico. Había nacido el invernadero tipo Almería o parral, puesto que se había desarrollado sobre las antiguas estructuras de los parrales que, décadas antes, habían hecho famosa la uva de Almería o uva del barco.

Hoy en día, Almería divide su producción hortofrutícola en explotaciones de muy diferente tamaño, aunque con una media de 2.45 hectáreas, mientras que la media de los invernaderos es de 7.500 metros cuadrados.

Para llegarse a esto, el espíritu emprendedor de los agricultores y su capacidad de innovación y sacrificio, el fenómeno de la emigración inicial procedente de las zonas colindantes, como por ejemplo La Alpujarra, y también la capacidad de inversión en un negocio que terminó siendo un motor económico fueron elementos fundamentales.

Es la herencia de aquel Instituto Nacional de Colonización y de 'Paco el Piloto', que lógicamente recibió su apodo debido a que lo que se llevó a cabo en sus tierras fue la primera 'experiencia piloto' de un invernadero en la península. El modelo agrícola almeriense es hoy referente a nivel internacional, como lo demuestran las visitas recibidas durante este año de expediciones de Brasil, China u Holanda.

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