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Una colilla mal apagada podría estar detrás del incendio en Cala Rajá

Imagen del incendio forestal registrado el pasado viernes en Cala Rajá. :: a. p.
Imagen del incendio forestal registrado el pasado viernes en Cala Rajá. :: a. p.
  • El fuego, que ha afectado a una zona de alto valor ecológico, se inició el pasado viernes y obligó a movilizar a medio centenar de bomberos

La colilla de un cigarro mal apagado podría estar detrás del incendio forestal declarado el pasado viernes por la tarde en el en torno de Cala Rajá y el Arrecife de Las Sirenas, en el parque natural Cabo de Gata-Níjar. Así lo precisaron fuentes de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio a este periódico tras confirmar que efectivos del Dispositivo para la Prevención y Extinción de Incendios Forestales de Andalucía, Plan Infoca, dieron por extinguido al mediodía de ayer un fuego que afectó al acceso de todas las calas que se encuentran junto al faro de Cabo de Gata.

Cabe recordar que el fuego, que ha afectado a una superficie sin cuantificar en una zona de alto valor ecológico, se inició a las 16.00 horas del viernes y obligó a movilizar 50 bomberos forestales, un agente de Medio Ambiente, una unidad médica de incendios forestales y dos camiones autobomba si bien.

Posteriormente, se unió a los trabajos de los tres helicópteros y un avión de carga en tierra, un avión anfibio con base en Málaga del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Fueron varios los particulares quienes a través de llamadas al Servicio de Emergencias 112 y al Infoca alertaron del fuego, que provocó densas columnas de humo visibles desde distintos puntos del parque natural.

«Máxima protección»

A la espera de confirmar si efectivamente fue un cigarro el causante del fuego, Ecologistas en Acción reclamó ayer a Medio Ambiente y que realice una investigación ante el incendio que se desató el pasado viernes sobre el entorno de Cala Rajá y que ha afectado a un área clasificada como zona de reserva de «máxima protección».

Desde la entidad conservacionista condenaron este tipo siniestros por el «daño» que se hace a un espacio natural, máxime ante los «riesgos» a los que se expone durante el verano.