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Las Bibliotecas desoyen al Defensor del Pueblo y vuelven a cerrar todas las tardes tres meses

Dos chicas pasan frente a las rejas cerradas de la Biblioteca Pública 'Francisco Villaespesa' de la que cuelga el cartel con el horario especial.
Dos chicas pasan frente a las rejas cerradas de la Biblioteca Pública 'Francisco Villaespesa' de la que cuelga el cartel con el horario especial. / F. G.
  • La decisión de los horarios de la Biblioteca Villaespesa la toma Cultura y es idéntica en toda Andalucía independientemente de los condicionantes de cada capital de provincia

Si quiere usted leer en una biblioteca pública, estudiar o consultar los fondos bibliográficos, ha de saber que durante el verano lo va a tener mucho más difícil. Todas las bibliotecas de la capital estrenan horario especial entre junio y septiembre. Y ninguna de ellas abrirá por la tarde con la salvedad de la de la UAL (y sólo y exclusivamente en los periodos de exámenes). Esta realidad, que no es nueva, se inició para la Biblioteca Pública del Estado, la Francisco Villaespesa, con la crisis económica. Fue en el año 2011. Por las «restricciones presupuestarias» y «la necesidad de ahorrar gastos», la Consejería de Cultura optó por reducir los horarios, cerrar todas las tardes entre el 16 de junio y el 15 de septiembre y no abrir al público los sábados en horario de mañanas, como sí que hace el resto del año.

Desde entonces han pasado seis años. Pero la decisión de Cultura sigue inamovible. Hasta el punto de que, tras las numerosas quejas -incluso una asociación juvenil, Lantia, vinculada a la Universidad de Almería, inició una protesta oficial- el Defensor del Pueblo Andaluz ha instado a la Dirección General de Innovación Cultural y del Libro a que revise esas directrices. Al menos, reclamó, que se abra una única tarde a la semana para permitir que aquellos usuarios que trabajan o tienen obligaciones matutinas puedan utilizar el servicio público del que se ven privados por la restricción horaria. La respuesta, sin embargo, ha sido tajantemente negativa: «Es imposible dado que los razonamientos que esgrime [...] se mantienen en la actualidad inalterables tanto en materia de limitaciones presupuestarias como en materia de gestión de una tarde».

La directriz de la Junta de Andalucía es tábula rasa aplicable a las ocho bibliotecas públicas del Estado en la comunidad autónoma. Independientemente de las condiciones de cada una de las capitales de provincia andaluzas. Y es precisamente ahí donde ponen el acento los usuarios: no es lo mismo Málaga, donde existe una red de bibliotecas públicas municipales con 18 centros (dos de los cuales mantienen durante todo el año una apertura de doce horas diarias) que Almería, donde el número de bibliotecas públicas municipales es escasísimo, cuatro, y para las que el horario de verano es igual de restrictivo.

Se da la casuística de que la reducción de la apertura en las cuatro bibliotecas municipales (La Chanca, Los Ángeles, El Alquián y Cabo de Gata) sigue el mismo patrón que la biblioteca que gestiona la Junta: del 16 de junio al 15 de septiembre sólo se abre por las mañanas, de 9 a 13.30 horas (media hora menos que la gran biblioteca de la capital). Y además, esta situación es mucho más sorprendente en el caso de la biblioteca municipal de Cabo de Gata, en la que el propio Consistorio reconoce un gran incremento de usuarios durante los meses de verano.

La restricción horaria se suma a la carencia casi endémica de centros de lectura en la capital almeriense. A día de hoy además de la Biblioteca Pública del Estado -hay una por capital de provincia- y las cuatro municipales, existe un centro de lectura en el Archivo Municipal y la biblioteca central de la UAL. Esta última en verano restringe su horario a la mañana y llega incluso a cerrar durante dos semanas, las primeras de agosto.

Ciudades de similar población duplican las infraestructuras dedicadas al libro a la de Almería. Sin contar con las bibliotecas estatales y las de los centros universitarios, Cartagena dispone nueve bibliotecas públicas municipales, Jerez de la Frontera de ocho, Huelva de siete, Elche de siete y un bibliobús y Pamplona de diez.

Por el momento, el único proyecto para ampliar esta escasa dotación de bibliotecas en Almería reside en la creación de la biblioteca municipal central en la antigua Jefatura de Policía Local de Santos Zárate, ahora en ejecución. El Partido Popular prometió la creación de otra biblioteca en el Casco Histórico y la llegó a incluir en su programa electoral de 2011, sin embargo nunca se ejecutó.

Los usuarios se quejan. Y no sólo por la limitación que supone para un hábito tan sano y cívico como el de la lectura -sin apertura de centros es imposible acceder al préstamo de libros- sino también por la restricción que supone para los estudiantes. «No podemos dar por hecho que todas las personas cuentan en sus casas con espacios adecuados para el estudio, así como con medios técnicos y documentales para el mismo», asevera el presidente de Lantia, Juande Gómez. De momento, su guerra, la de su colectivo de estudiantes, ha vuelto a perder otra batalla.