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1147: el año de la primera y breve reconquista de Almería

La de los Reyes Católicos en 1489 es la Reconquista más conocida.
La de los Reyes Católicos en 1489 es la Reconquista más conocida.
  • HISTORIAS DE ALMERÍA

  • El monarca Alfonso VII, aliado con tropas italianas y con las de Ramón Berenguer IV protagonizó una efímera conquista de la ciudad

Cuando se habla de Reconquista de Almería, todo el mundo piensa en aquel año 1489, que ya fue objeto de esta sección hace unos meses, y que supuso la rendición de los musulmanes en la provincia a los Reyes Católicos, tal y como sucedió en otros lugares de España.

De hecho, aquella conquista, o reconquista, fue definitiva y supuso la expulsión del reinado andalusí para siempre, cobrando un total protagonismo para los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

Sin embargo, algunos siglos antes, más concretamente en el XII, hubo una mucho menos conocida, seguramente por no contar con ese componente definitivo y porque el período de dominio cristiano fue realmente efímero.

El episodio lo ha dejado narrado el almeriense Joaquín Socías Márquez en su libro '1147: La primera reconquista de Almería. El Temple en Almería', en el que narra cómo una coalición de reinos cristianos, con el rey Alfonso VII, el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV y el rey García V de Navarra a la cabeza, logró su objetivo de expulsar a los musulmanes, aunque únicamente fuera por un corto período de tiempo, precisamente el 17 de octubre de 1147.

Coalición

A las tropas de esos dos líderes, se unieron en esa cruzada también en conde de Montpellier, así como caballeros templarios de Aragón y Castilla, así como tropas y navíos destacados que llegaron desde Pisa y Génova. Entre todas ellas pretendían alcanzar un objetivo que terminarían logrando.

Precisamente los genoveses hicieron especial hincapié durante todo este periodo en 'dinamitar' el poderío marítimo musulmán que tenía sede, principalmente, en la ciudad de Almería, estratégicamente situada. De hecho, un año antes, Génova ya había intentado conquistar Almería, aunque aquella vez no encontró éxito alguno.

Años después de la reconquista, se firmaría el Tratado de Tudellén, en Navarra, en el que se realizaba el reparto de los diferentes territorios conquistados entre las distintas potencias que habían participado en la batalla, no ya en la Reconquista de Almería, protagonista de este relato, sino del resto de territorios peninsulares, que también siguieron el mismo ejemplo, aunque no fue tan eficaz y duradero como a sus impulsores les hubiese gustado en aquel momento.

De hecho, este reparto apenas pudo durar mucho tiempo, puesto que apenas diez años después, en 1157, el Califato Almohade volvería a conquistar Almería para la causa musulmana, comenzando de esta forma otro largo período de ocupación que ya sí duraría hasta 1489 y la llegada de los Reyes Católicos, con esa Reconquista que sí fue definitiva. En todo caso, tras aquella primera Reconquista, Almería siguió siendo andalusí, puesto que hasta el gobernador fue el emir Ibn Mardanis de Murcia y de Valencia, que estaba aliado con Alfonso VII y con Ramón Berenguer IV.

Cruzadas

Estos movimientos que se llevaron a cabo fueron una consecuencia más de la denominada segunda Cruzada, una gran campaña militar que partió desde Europa occidental hacia Oriente Medio, que con la colaboración del Papa Eugenio III, había fijado en la ciudad de Almería un objetivo estratégico para la conquista total de los territorios europeos ocupados por fuerzas musulmanas en aquella época.

Una de las razones por las que Almería se había convertido en objeto de deseo de las Cruzadas era por ser la base de una gran flota almorávide, que ejercía un importante y deseado control sobre aguas del Mediterráneo gracias a que aprovechaba la fortaleza estratégica de la plaza almeriense de cara al mar, algo que los conquistadores consideraban fundamental a la hora de llegar hasta la población del sureste de la Península.

Aquel 17 de octubre comenzaron intensos y horrendos combates en la ciudad de Almería, que tuvieron por consecuencia la muerte de gran cantidad de aquellos almerienses que vivían en la actual capital de la provincia, entre ellos, por ejemplo, el escritor Abu Muhammad Al-Rushati. Fue una época muy dura para los habitantes de la ciudad, que se vieron obligados a hacer frente a estos ataques.

Pero los combates persistieron en días sucesivos, puesto que tanto tropas como habitantes de la ciudad consiguieron huir y refugiarse en la Alcazaba, lograron resistir los ataques cristianos durante días hasta que, al cuarto, se produjo la rendición definitiva y llegó ese breve periodo de tiempo hasta que los musulmanes volvieron a ocupar la Península, un periodo que se extendió durante siglos.

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