Ideal

De la NASA al San Fernando de El Zapillo

  • Ramón González descubre 'Robótica' a niños de entre 3 y 12 años

¿Quién no ha soñado de niño construir su propio robot? ¿Quién no se habrá preguntado de pequeño, o incluso de mayor, cómo se hacen? ¿Qué pueden aportar a la sociedad, hasta dónde pueden llegar a convertirse en una gran ayuda?

En Almería, de un tiempo a esta parte, se ha despertado una fiebre por todo lo que tiene que ver con robótica desde el 'descubrimiento' que supone tener un almeriense trabajando en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Las continuas etapas de estancia en Almería de Ramón González Sánchez son aprovechadas por muchos colectivos para escucharle y que hable de su apasionante profesión. Cuando es con niños, mucho mejor, porque las preguntas inocentes además de una posible carcajada le introducen en un mundo donde las respuestas deben ser rebuscadas. Y es que no hay que olvidar que los niños, con su mente curiosa, nos ponen más de una vez en aprietos.

El Colegio San Fernando de El Zapillo, que suele llevar a cabo muchas actividades de toda índole -recientemente ha recibido el primer premio 'Flamenco en el aula' que concede la dirección general de Innovación Educativa de la Junta de Andalucía-, fue lugar de encuentro de niños de edades comprendidas entre los 3 y los 12 años con Ramón González. El Ingeniero en Robótica fue recibido con un cartel en el aula donde se celebró el acto que decía 'De la NASA al Sanfer', toda una demostración de intenciones de unos niños que saben de la importancia que tiene la vida en el colegio.

La presencia del viatoreño fue aprovechada para que en los niños despertara el interés por todo lo que puede surgir cuando suena la palabra NASA. Enseñó cómo funcionan los robots y para que sirven, tras la presentación, para luego mostrar el trabajo que realiza en el MIT y ponerse a disposición de los alumnos para hablar de esa labor que ejerce en Massachusetts, así como de su vida.

Hubo quienes le preguntaron si siempre le había gustado la robótica, que cómo se puede ir a Marte, algo que explicó mostrando un atardecer en el planeta rojo, además de haciendo muy amena su presencia con la exhibición de vídeos de robots que despertaron el interés de los alumnos. Sin embargo, su mensaje, más allá de la aportación de la ciencia, es el de que «lo más importante en la vida es ser una buena persona. Los niños, ilusionados, le hicieron preguntas que comprometió a contestarlas todas por correo, además de entregarle algunos trabajos referidos al ponente.

Su reflexión al término del acto habla de prvilegios. «Poner tu grano de arena, explicar tu trabajo y a cambio que te llenen el alma, te regalen su fascinación, te demuestren su cariño con el brillo de sus ojos, es un verdadero privilegio...».