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La Virgen de Gracia y Amparo arropada por el barrio de Los Molinos.
La Virgen de Gracia y Amparo arropada por el barrio de Los Molinos. / JOSÉ LEYVA

La cofradía de Coronación se gana un hueco en el corazón de Almería a base de buen trabajo

  • La humildad del barrio de Los Molinos enamora a quienes la descubren lejos de su sede

No sabe Almería el cariño que, cada tarde de Martes Santo, sale desde Los Molinos para tomar el centro de la ciudad. No sabe Almería la cantidad de anhelos y sueños que peregrinan delante, debajo y detrás de los pasos castigando con kilómetros pies y riñones para hacer una penitencia que, aparte de curar el alma, la alimenta. No sabe Almería la deuda tan grande que está contrayendo año tras año con los molineros.

Pero Los Molinos es un barrio de gente humilde, gente que nunca va a reclamar un reconocimiento y que, por el contrario, se abraza a su gracia, que no es otra que la paciencia, y se ampara en su propia idiosincrasia para encontrar el consuelo y alcanzar la felicidad.

Así es el desfile procesional de la Hermandad de Coronación año tras año; Todo un derroche de sentimiento cofrade que se funde con las advocaciones de sus sagrados titulares como si el propio cielo las hubiera elegido a sabiendas del carácter de los vecinos del barrio.

Más de 200 personas

Uno ve en lo que se ha convertido la cofradía molinera y echa la vista atrás para recordar sus orígenes y no puede por menos que sentir orgullo de los cofrades que son el cuerpo, los brazos y el trabajo de esta hermandad. ¿Recuerdan ustedes que Coronación hacía solo el camino de ida a Carrera Oficial y se recogía en la iglesia de Santiago? ¿Recuerdan que hubo un obispo y una comisión de arte que quisieron ponerle cortapisas a la imagen del Cristo que tallara Madroñal Valle?, ¿Recuerdan sus primitivos pasos?, ¿El año que decidieron no bajar a Carrera Oficial porque estaban atravesando una crisis interna relevante?, ¿El valor que demostraron el día que decidieron que saldrían de Los Molinos y regresarían a Los Molinos cada noche de Martes Santo?

Ahora son una hermandad que pone un cortejo de mas de doscientas personas en la calle año tras año, que cuentan con dos bandas de categoría para acompañar musicalmente a sus pasos, que sacan a la calle a miles de molineros que les arropan en la salida y en la recogía y de los que varios centenares más hacen el recorrido del desfile procesional detrás de los pasos dando su calor y su cariño a la cuadrilla de mujeres que porta el paso de misterio así como a los hombres de la Virgen.

Han ampliado su patrimonio este año. Al dorado del frontal del canasto del paso de misterio hay que sumarle dos candelabros arbóreos laterales, las potencias de plata sobredorada que le han regalado al Señor de Humildad y Paciencia y todo lo que han añadido en el paso de palio. A saber: la candelería, que por fin está terminada y es propiedad de la hermandad, el templete con la imagen de San Antonio y la saya, la nueva saya que la Virgen de Gracia y Amparo estrenó anoche y que ha sido realizada por Paco Salas y el taller de bordado de la Hermandad de Los Ángeles. Y eso no es lo más importante, no. Lo realmente importante es el patrimonio humano que tiene la hermandad. Ese del que les hablaba y que está tanto dentro como fuera del cortejo.

Fotos para el recuerdo

Ayer, en la calle Juan Segura Murcia, ese patrimonio humano fue quien hizo posible el milagro de Coronación y quien puso en escena la representación de la Fe según Los Molinos. Las aceras estaban atestadas de público, de vecinos del barrio y de otros almerienses que ya han descubierto que, a Coronación, se la disfruta de forma especial en su barrio. Salió la Cruz de guía, los primeros penitentes que, sin fortuna, trataban de mantener encendidos sus cirios peleando contra la leve brisa que soplaba en la calle. Se colocó la Agrupación de la Presentación al Pueblo junto a la puerta y, tras la bandera de tramo, la voz ronca de Javi se hizo con el compás de la Magdalena para dirigir a la cuadrilla de mujeres y sacar el misterio al asfalto.

¡Qué cantidad de móviles en alto! ¡Qué cantidad de cámaras de fotos! Lo que son las tecnologías... Y, si me lo permiten, les voy a contar mi opinión sobre el asunto que no es otra que la pena que me produce tener la percepción de que, cada vez más, la gente se está perdiendo la oportunidad de disfrutar las cosas con sus propios ojos y las viven a través de una pantalla.

Yo, porque no tenía otra opción que hacer fotos para el periódico, pero, en cuanto las tuve, ni móvil ni cámara ni gaitas, con lo bonito que es ser testigo en primera persona del incienso dibujando una nube por la que avanza un paso que, encima, anda de categoría. Qué fácil es sentir emoción cuando se ven así las procesiones, qué fácil es ver a Dios cuando no lo desvirtúas con una pantalla digital. Les invito a que hagan la prueba.

Luego, con la salida del palio, volví a revivir la experiencia. La música de la Banda de Los Iris era la que sonaba tras la Señora y, con la marcha "María Santísima de Gracia y Amparo", pusieron la banda sonora a la presencia de la Madre de Dios en pleno barrio de Los Molinos.

Les dejé cuando el cortejo ya había tomado la carretera de Níjar. Tenía que llegar al centro para buscar a la siguiente hermandad. Pero, si les soy sincero, me habría quedado con ellos todo su recorrido porque soy de los afortunados que ha descubierto que Almería está en deuda con los molineros y quisiera agradecérselo arropándoles con el cariño que se han ganado a base de trabajo, humildad y paciencia.

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