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Del cristianismo social al 'cura rojo': desmontando tópicos

La Catedral de Almería es uno de los símbolos del cristianismo local.
La Catedral de Almería es uno de los símbolos del cristianismo local. / IDEAL
  • La década de los 70 descubrió un movimiento obrero y en defensa de las comunidades marginales impulsada por sacerdotes y cristianos

Por diversas razones, algunas de ellas históricas, algunas políticas, algunas económicas y también algunas de manipulación social, la religión católica ha sido identificada en España con la ideología conservadora y la política de la derecha, prácticamente desde que existe la realidad política de este país.

Una identificación que difícilmente resiste un análisis de contenidos entre cristianismo, derechas e izquierdas, pero que se ha consolidado a lo largo de los siglos, a pesar de los ejemplos de comunidades cristianas de base que han trabajado por plasmar en la práctica un ideario cristiano desde posiciones de izquierda, tanto comunistas como socialistas.

En Almería, la década de los 70 nos dejó algún ejemplo importante al respecto, con un sacerdote que ejerció en el barrio de Pescadería como principal exponente.

Se le llamó 'obrerismo católico', término que podemos encontrar en diferentes testimonios periodísticos, especialmente del Diario IDEAL de la época, y también en trabajos históricos como, por ejemplo, los firmados por el doctor Fernando Martínez López, algunas de cuyas investigaciones se citan en este artículo.

Don Marino, el 'cura rojo'

El mencionado sacerdote era don Marino Álvarez, llamado en numerosas ocasiones 'cura obrero' y que ejercía su labor en la parroquia de San Roque de Pescadería, desde posiciones no sólo de compromiso con los más necesitados sino incluso de rebeldía contra el sistema, primero contra el franquismo que daba sus últimos coletazos y después contra una sociedad que se abría a la democracia, pero que no terminaba de tener en cuenta a las comunidades que vivían desde hacía años en los márgenes de la normalidad.

Sacerdote y sociólogo, también se le llamó 'el cura de los pobres' y promovió no pocos encuentros y reuniones de activistas de la izquierda, a quienes se data una protección eclesial improvisada y extraoficial, pero protección al fin y al cabo. Las propias organizaciones obreras encontraron en él un motor de arranque para reivindicaciones sociales, empuje de colectivos y frentismo ante el poder establecido, un escudo protector en forma de una institución, la Iglesia, que a pesar de estar institucionalizada al lado del franquismo, no dejaba de ser un poder fáctico que colocaba a sus representantes con una cierta impunidad en el marco del régimen.

La huelga de pescadores que se produjo en 1976 tuvo en él un aglutinador de organizaciones obreras y proto-políticas, que en a su alrededor fueron adquiriendo fuerza, convencimiento y protagonismo para organizar movilizaciones y la culminante huelga.

Organizaciones y actores

En el barrio se asentaron organizaciones como la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) y la JOC (Juventud Obrera Católica), ambas de clara orientación cristiana y al mismo tiempo obreristas y defensoras de los derechos de los trabajadores y de las personas más necesitadas de la época.

Pero no fue don Marino el único 'cura obrero' o 'social' de la ciudad. Integrante de la JOC fue Pepe Guirado y dirigente principal de la HOAC fue Alfonso Sola, tras haber 'predicado' con el ejemplo trabajando como fontanero y albañil, para vivir en primera persona las dificultades de la clase obrera, tal y como sucedía con otros sacerdotes 'proletarios' en otras ciudades españolas, principalmente en las zonas de Madrid, Cataluña, País Vasco y Valencia.

Más allá de la capital, Juan Manuel Díaz Sánchez fue impulsor de campos de trabajo en Pulpí y en el arranque de la década de los 70, como herramienta para la creación de una conciencia social proletaria desde postulados de ideología cristiana de base.

Una comunidad religiosa especialmente activa desde el punto de vista de la conciencia social y el apoyo a las clases desfavorecidas por la vía del obrerismo fue la de la Compañía de María o marianistas, congregación fundada en el siglo XVIII por Guillermo José Chaminade, que disponía de un centro, el de la Calamina, en el barrio de Pescadería.

Centrados en la enseñanza y formación de las clases más desfavorecidas, en Almería jugaron un papel importante a la hora no sólo de educar en el barrio de pescadores, sino también de crear una conciencia social crítica y reivindicativa, que posteriormente se reprodujo en el barrio de Los Almendros, con personajes relevantes como Javier Alcedo, Melchor Alegre, Jesús Santamaría y Javier Ayestarán.

También el barrio de Los Ángeles contó con sus adalides del cristianismo de base, como las religiosas Elisa Salido, Angelines en Icíar, que hicieron de esa zona de Almería otro foco de conciencia social y obrera de relevancia.

Intelectualmente, esta corriente de cristianismo de base tuvo un gran impulso a través de la Librería Pastoral, auténtica correa de transmisión de las ideas del Concilio Vaticano II y de las ideas socio-cristinas incipientes en aquella década.