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El acusado de ir a 276 kilómetros por hora dice que era el copiloto quien conducía el vehículo

  • Afirma que él solo "veía la carretera" sin saber la velocidad que llegaron a alcanzar hasta que se percató de que habían rebasado un rádar

El joven acusado de circular con su vehículo a 276 kilómetros por hora por una vía limitada a 90 kilómetros por la carretera nacional 347 entre Viator y la capital almeriense ha afirmado este miércoles que en el momento en el que el rádar estático detectó la presencia del automóvil conducía su acompañante, con el que cambió de posición antes de ser detenidos unos dos kilómetros más adelante por una patrulla de la Guardia Civil, según su versión.

Durante la vista oral, ante la que la Fiscalía solicita cuatro meses de prisión y tres años de retirada del carné por un delito contra la seguridad del tráfico recogido en el artículo 379.1 de Código Penal, el acusado ha dicho que salió de Viator con el vehículo y su acompañante, a quien prestó el coche, un Nissan modelo GT-R, "para que lo probara".

En este sentido, ha manifestado que él solo "veía la carretera" sin saber la velocidad que llegaron a alcanzar hasta que se percató de que habían rebasado un rádar, lo que le comentó a su acompañante quien "se puso nervioso", por lo que comenzó a decelerar. Así, ha apuntado que acordaron cambiar de posición "en una zona de olivos" tras pararse en el arcén antes de continuar el viaje.

Posteriormente, de acuerdo con su relato, fueron detenidos por una patrulla de la Guardia Civil, ante la que no manifestaron que se hubieran cambiado de posición. Así, fue conducido ante la Comandancia donde prestó declaración así como al Juzgado de Instrucción de guardia al día siguiente, donde habría rechazado una multa económica al mantener que él no era el conductor.

El juez Manuel Rey Bellot ha admitido la testifical propuesta por la defensa para que declarara en sala el acompañante del acusado, quien ha asegurado que fue él quien conducía el vehículo en el momento en el que fueron detectados a tan alta velocidad. El testigo, que ha sido apercibido con que podría ser acusado de un delito de falso testimonio en caso de no decir la verdad, ha asegurado que tampoco sabía que circulaba a 276 kilómetros por hora.

El testigo ha justificado su versión ante el estado de su permiso de circulación para evitar la pérdida de puntos al pensar que sería sancionado con una multa económica, que habría pagado al propietario del coche. Así, ha dicho que el hecho de parar el vehículo y cambiar las posiciones con su acompañante se debió a un acto "instintivo", puesto que, según ha añadido, "no sabía" que más adelante los agentes le darían el alto. "Cambiamos de posición porque me asusté", ha dicho en el juicio.

En el acto de juicio también ha declarado el agente que operaba el rádar, quien ha señalado que no participó en la detención y que, aunque la fotografía "salió bien", no pudo "apreciar" al conductor del turismo. Asimismo, el agente que detuvo el vehículo ha afirmado que aunque el acusado y su acompañante "nunca" manifestaron haber cambiado de asientos, el segundo de ellos sí se interesó reiteradamente por la velocidad alcanzada.

Con esto, los agentes han coincidido en el tiempo transcurrido entre la captación por rádar y la detención --en torno a los dos minutos--, por lo que para la Fiscalía resulta "inverosímil" que el vehículo se detuviera en ese espacio de tiempo para realizar el cambio de asientos y reanudar la marcha mantenido su posición con respecto al resto de vehículos que circulaban por la vía. El juicio ha quedado visto para sentencia.