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Escaparate roto por los cacos.
Escaparate roto por los cacos. / IDEAL

Los comerciantes de La Cañada exigen más seguridad ante «la oleada de robos»

  • Los empresarios de la barriada ya han dirigido un escrito al Ayuntamiento para reforzar la seguridad en unos comercios «asediados» por los saqueos

La Asociación de Comerciantes, Empresarios y Profesionales de La Cañada (Acepca) ya ha presentado un escrito dirigido al Ayuntamiento de Almería con el objetivo de exigir más seguridad en la barriada ante la «oleada de robos» que sufren en los comercios desde hace aproximadamente un año. Así lo confirmó a este periódico el presidente de Acepca, Juan Carlos Hernández-Papis Molina, quien añadió que el colectivo de empresarios también ha solicitado una reunión con el alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, para transmitirle la «sensación de inseguridad» que se respira en La Cañada.

Tal y como adelantó la edición impresa de este periódico, los asaltos a los establecimientos ya se cuentan por «decenas» y en la mayoría de casos los cacos la tienen tomada con aquellos locales que se ubican en la carretera de Níjar, arteria principal de La Cañada.

La situación, que los empresarios catalogan como «extrema», ha llevado al colectivo a convocar varias reuniones de urgencia y trazar una hoja de ruta que acabe con las inoportunas visitas de los ladrones durante la madrugada. «Hemos percibido una clara deficiencia en la seguridad del barrio, muy especialmente por las noches», precisó el presidente de Acepca.

La situación es tan crítica que ya han pensado en varias ocasiones contratar, incluso, seguridad privada para vigilar sus comercios y en definitiva su medio de vida. Aunque esta idea no es posible ya que la normativa sólo permite este extremo si la vigilancia se hace dentro de un recinto privado y no en la vía pública.

Por este motivo, los comerciantes creen que la presencia policial en las calles de La Cañada, especialmente durante la madrugada, acabaría con la oleada de robos que sufren desde hace varios meses. Una medida disuasoria que frenaría el auge delictivo de un grupo de personas, todavía sin identificar.

«Nos prometieron más seguridad durante la campaña electoral, pero por el momento los policías no aparecen por la zona», recordaron ayer los empresarios de La Cañada.