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«No sé cuántas puñaladas le di, podría decir que fueron muchas, muchísimas»

Agentes escoltan al acusado hasta la sala de vistas de la Audiencia Provincial.
Agentes escoltan al acusado hasta la sala de vistas de la Audiencia Provincial. / Fran Gavilán
  • el suceso de la semana

  • Dosanu P, acusado de matar a su pareja y huir hasta Valencia, asegura que dio muerte a Mariana D. al verla «con otro hombre en la cama»

«No sé cuántas puñaladas le di, podría decir que fueron muchas, muchísimas». Así respondió ante el juez Dosanu P., el hombre de 35 años acusado de matar a su pareja, Mariana D., en la infravivienda que ambos compartían en el barrio en El Quemadero en 2014, para describir los últimos minutos de vida de la que fuera su pareja durante once años y madre de sus dos hijos. «Fueron 1.000 o 500.000, no lo recuerdo», apostilló en su declaración en el juicio que se sigue ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería.

El acusado, que mutiló el cuerpo de su víctima –le arrancó los ojos– y después huyó hasta Valencia, donde fue detenido por los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES) de la Policía Nacional, aseguró este jueves ante el tribunal que no recordaba los hechos que pasaron entre el crimen y su detención. «Sólo recuerdo que estaba tomando café en Valencia cuando vi llegar a la Policía», añadió.

A preguntas de la fiscal, Dosanu P. relató que durante la noche del crimen, el 31 de mayo de 2014, mantuvo una fuerte discusión con su pareja. Según detalló, el detonante fue que la encontró «con otro hombre en la cama», a quien persiguió pero no logró alcanzar tras huir del domicilio de la pareja.

A continuación, Dosanu P. aseguró ante el juez que comenzó a «discutir» con su pareja pero que no era capaz de recordar si había cogido un cuchillo o dos ni qué hizo con ellos. Según el Ministerio Público, habría asestado 48 puñaladas a la víctima para causarle «deliberadamente sufrimiento mental y físico» antes de clavarle un «pequeño» cuchillo en la nuca, «lo que acabó con su vida». Posteriormente, le habría extirpado los ojos, cuestión que, según aseguró, tampoco recordaba.

«El adulterio no está bien visto ni en mi etnia ni en el resto del mundo», indicó ayer el acusado ante las preguntas de su defensa, que ejerce el letrado José Ramón Cantalejo. Dosanu P. también aseguró durante su comparecencia que en la tarde previa al crimen había consumido alcohol y que estaba borracho.

Unos datos que entran en contradicción con los testimonios de los testigos que Dosanu P. se encontró en su particular huida hacia Valencia. Uno de ellos es el taxista que recogió de madrugada al acusado en la avenida Pablo Iglesias de la capital. Según detalló este jueves en sala el conductor, que transportó al procesado hasta la localidad de Níjar, trayecto que realizaron en unos 20 minutos, lo notó «nervioso», pero negó que lo encontrara en estado de embriaguez. «No había bebido, tampoco olía a alcohol», aseguró el taxista en sala tras indicar que Dosanu P. llevaba «una foto de su hijo» y que le reconoció en varias ocasiones «que le quería».

Robo y secuestro

El acusado, que solicitó en sala un papel y un bolígrafo mientras escuchaba el relato de los testigos, algo que le fue denegado por una cuestión de seguridad, también pudo escuchar al agricultor de Níjar a quien robó en torno a las 6.30 horas su vehículo aprovechando que había dejado las llaves puestas para comprar tabaco en un bar cercano.

El coche fue posteriormente hallado en una cuneta de la carretera N-341, a la altura del término municipal de Carboneras, lugar donde el procesado sufrió un accidente.

En este sentido, otro testigo relató como Dosanu P. lo secuestró cuando paró su vehículo en la carretera para socorrerlo tras el siniestro. «Me paré para auxiliarle y al preguntarle cómo se encontraba, me sacó un cuchillo y me llevó hasta mi vehículo», aseguró este juevesr el testigo, quien detalló que el acusado lo metió en el coche «por la fuerza» en el asiento del copiloto mientras que Dosanu P. puso rumbo a Barcelona, lugar donde tenía previsto coger un avión con destino a Rumanía, su país de origen.

Sin embargo, los planes del acusado se truncaron cuando el vehículo de su víctima, a la que ocasionó una herida en el cuello con un cuchillo, no pudo continuar su viaje cuando circulaba por Valencia «Pinchó una rueda», según declaró ayer el rehén, quien destacó que Dosanu P. le habló de sus hijos pero no le confesó lo que había hecho su pareja. La vista continuará el próximo miércoles.