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Los vecinos de 'El Patio' podrán volver a sus casas el sábado

Los puntales puestos para asegurar los pasillos se dejarán hasta ver otras soluciones a largo plazo.
Los puntales puestos para asegurar los pasillos se dejarán hasta ver otras soluciones a largo plazo. / S. G. H.
  • Algunos ven con recelo el resultado de los arreglos ya hechos por la «falta de accesibilidad» a sus casas y el «peligro» que supone que los niños jueguen con los puntales puestos

Las obras de apuntalamiento de 'El Patio' de Pescadería han finalizado. Los pasillos de acceso a las viviendas han sido asegurados tras el derrumbamiento que el pasado viernes sufrió uno de ellos afectando a un vecino el cual tuvo que ser trasladado al hospital de Torrecárdenas. Las labores se han desarrollado en tiempo récord y con carácter de urgencia debido a que más de dos centenares de personas tuvieron que ser desalojadas por seguridad y ubicadas provisionalmente en un hotel, el pabellón de deportes del barrio y el albergue juvenil.

Tras la finalización de las actuaciones toca que estas familias vuelvan a sus casas. Lo harán el próximo sábado en su totalidad, quedando así zanjado este asunto para un alcalde que, tal y como él mismo reconoció, ha atravesado estos días la gestión más complicada a la que se ha enfrentado desde que tomó el bastón de mando hace un año.

El problema hoy es que precisamente un alto porcentaje de vecinos no está muy conforme con la manera en la que se van a dejar estas zonas comunes, según expresan dos de sus mediadores -Abdelaziz y Mohamed-. Cuentan que en los pasillos se han puesto cientos de puntales para evitar más derrumbamientos, lo que evidentemente ha reducido totalmente el riesgo a padecer más accidentes, pero al mismo tiempo también ostensiblemente la accesibilidad a las viviendas. Tanto es así que los vecinos creen muy difícil que puedan entrar personas con movilidad reducida o empujando carritos de bebé. Este inconveniente se suma además al temor que sienten de que algún niño del barrio pueda colgarse de estas barras de hierro que apuntalan los pasillos y sufra algún percance.

Estas disquisiciones ya se las habrían comunicado al Ayuntamiento, que por el momento y como ya ha expresado en innumerables ocasiones se niega a emprender actuaciones integrales que vayan más allá del simple apuntalamiento pues las viviendas son privadas. En todo caso, siempre han catagorizado en dos fases las actuaciones en 'El Patio': primero asegurar las zonas más sensibles tras el análisis que se hizo, y después instar a los vecinos y a otras administraciones a encarar el problema desde ostras perspectivas.

Desde 'El Patio' aseguran que una de estas soluciones según le han dicho desde el Consistorio es que los afectados formaran una comunidad de propietarios para que entre todos pudieran optar a financiación a través de las diversas ayudas o subvenciones que existen actualmente. Por el momento el realojo mayor tendrá lugar mañana si es que previamente el Ayuntamiento convence a unos vecinos que hoy por hoy se plantean negarse a volver debido a la situación de provisionalidad de una actuación sobre la que dudan..

Cus-cus para todos

Tras varios días fuera de sus casas, los vecinos del patio disfrutaron ayer de una cena tan especial como si nunca las hubieran abandonado por los desgraciados motivos ya conocidos. En vista de que son muchos días ya los que estas familias llevan comiendo de una manera desordenada, la comunidad musulmana de Almería organizó una comida, un cus-cus imperial, como gesto fraternal a los afectados por los problemas de 'El Patio' y al barrio de Pescadería, sobre el que sienten un alto grado de pertenencia. Alrededor de las 20 horas llegaron los voluntarios con la comida, que fue repartida entre más de un centenar de personas en una sede social que existe en el barrio, frente al colegio La Chanca. La cena tuvo lugar a dicha hora debido a que a las 21 horas, las mujeres y niños que pasan la noche en el albergue juvenil o en el Hotel La Perla son trasladados a sus respectivas habitaciones tras pasar el día junto a sus maridos.

Tanto Abdelaziz Saddiki como Mohamed Mhanna, mediadores de la mayoría musulmana que vive en las más de 115 casas afectadas por el derrumbe del pasado viernes, explican que todo obedece a un acto voluntario de su comunidad con el objetivo de que estas personas «se sientan como en casa pese a estar en el pabellón de deportes», indicó Mohamed, que quiere trasladar la idea de que también la comunidad musulmana «forma parte de la sociedad almeriense». Y como tal, se valore dicho acto.