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La familia de Azim: ocho en una casa de apenas 40 metros cuadrados

La familia de Azim: ocho en una casa de apenas 40 metros cuadrados
  • Cuando los trabajadores sociales tocaron a su timbre, Azim ya había recogido la ropa del tenderete y estaba llenando grandes sacos con ella

Azim habla un español perfecto, dulce y educado. Y pese a la situación, ni pierde la sonrisa ni las buenas formas. Es el mayor de los hijos de una joven familia magrebí que lleva ya algunos años residiendo en 'El Patio'. «Teníamos una casa más grande, pero con la crisis ahora es del banco. Así que ahora vivimos aquí», relata su padre. Minutos antes, ambos habían estado orando en el centro musulmán Alqsaba, en la avenida del Mar. Quién sabe si no lo hicieron por evitar la noticia que les llegaba, minutos más tarde, en un corrillo de periodistas. «¿Que nos tenemos que ir? Iré a explicárselo a los vecinos», alegaba Azim.

Gran parte de los residentes en este vetusto inmueble son magrebíes o españoles hijos de magrebíes. Y las diferencias culturales también juegan su papel en estas crisis. «Los musulmanes no van a querer que mujeres y hombres de distintas familias compartan alojamiento. A ver qué solución encuentran».

Cuando los trabajadores sociales tocaron a su timbre, Azim ya había recogido la ropa del tenderete y estaba llenando grandes sacos con ella. En los apenas 40 metros cuadrados de su vivienda viven ocho personas: sus padres, cinco hijos y el recién llegado, un bebé que suma 27 días de vida. «Acaba de nacer, sí», dice su padre. Disciplinados, los hijos ayudan empaquetando todo lo necesario para estar, cuanto menos, una semana fuera de casa. Y mientras tanto, la madre y el padre coordinan la operación.

En la casa de al lado no hay nadie. Pero mientras ellos recogen, los vecinos de la esquina reciben la visita de los servicios sociales. «Tienen que abandonar la vivienda», sonaba como una cantarella puerta tras puerta. Un autobús de Surbús les esperaba junto al inmueble para trasladarles a su lugar de reubicación, los agentes sociales van tachando de su lista a los vecinos ya comunicados. Y los agentes de la Policía Local, una veintena, van colocando el cartel amarillo de 'Precintado'. Al menos hasta que Azim vuelva con sus sacos llenos de ropa.