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El sol se alía con la Patrona

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Miembros del grupo municipal de folklore 'Virgen del Mar' ofrecieron un homenaje a la Patrona con bailes típicos de la provincia. / Fran Gavilán

  • Miles de personas se dan cita en Torregarcía al calor de las altas temperaturas

  • Más de 4.000 fieles arropan a la Virgen del Mar en su ermita para conmemorar su descubrimiento hace 514 años

A caballo, andando, en el bus de línea, en vehículos particulares o en autocares llegados desde distintos puntos de la provincia. La tradición volvió a congregar a miles de personas alrededor de la ermita de Torregarcía, en torno a 4000 fieles, según estimaciones municipales. Los apenas 10 grados de temperatura que reinaron durante las primeras horas de la peregrinación hacia el templo que preside la puerta de entrada al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar no impidieron que un año más los almerienses escogieran el segundo domingo de enero, como marca la tradición, para pasar una velada junto a la Virgen del Mar, que estuvo marcada por el buen tiempo y por un sol radiante que elevó la temperatura más allá de los 20 grados en torno al mediodía.

La llegada de la Patrona, que regresaba al templo que baña la playa donde fue descubierta hace 514 años por el vigía Andrés de Jaén, volvió a ser anunciada por varias ráfagas de cohetes, sin duda uno de los momentos más emocionantes de la romería.

La imagen de la Virgen del Mar había partido hacia la ermita en torno a las 9.00 horas. Junto a ella, cientos de romeros, algunos a caballo y escoltados por agentes de la Policía Local, iniciaron su particular peregrinaje que tuvo su punto de salida en la Plaza Virgen del Mar y que recorrió puntos como la avenida Federico García Lorca, carretera de Ronda hasta el paso de altar por la autovía del Aeropuerto y su posterior entrada por la carretera que conduce hasta San Miguel de Cabo de Gata.

El paso de la Virgen durante la jornada fue comandado por Elías García Amat, hermano mayor de la Virgen del Mar, quien se mostró muy satisfecho por la afluencia de fieles. «Cada año incrementamos la presencia de enseres y otros elementos para darle realce a la ceremonia religiosa», destacó a su llegada a la peculiar ermita de color vainilla, rodeada por entusiastas romeros.

Alcaldesa perpetua

La Virgen del Mar, con su ya tradicional manto verde, entró por quinto año consecutivo al templo con la vara de mando que le otorga ser alcaldesa perpetua de Almería. Un título honorífico otorgado en diciembre de 2012 por el Ayuntamiento de Almería, que fue aprobado de forma unánime por el pleno.

La Banda Municipal de Música no faltó a la cita y acompañó tanto la llegada de la imagen de Nuestra Señora la Virgen del Mar a la playa, como la propia Eucaristía y su posterior traslado, como colofón a los actos conmemorativos que comenzaron el 12 de diciembre con la celebración de la Solemne Novena.

A las puertas del templo, los asientos preparados para la ocasión comenzaron a escasear a los pocos minutos de colocar a la Virgen tras el altar.

Metros más atrás, el recinto comenzaba a llenarse en cada uno de sus rincones. El olor a churros se hacía patente desde la zona habilitada para los ambigús instalados para la ocasión. Sin embargo, el trasiego de los caballos y chiringuitos adyacentes no perturbó la concentración de los fieles e incluso hizo que alguno de los consumidores de estos puestos se animara a echar un vistazo por las grandes ventanas de la iglesia hacia el interior -donde estaba colocada la imagen-.

«Es uno de los mayores encuentros de tradición y convivencia para los almerienses». Así lo señaló el alcalde de la capital, Ramón Fernández-Pacheco, quien repetía por segundo año como primer edil en este encuentro religioso. Escoltado por la mayoría del equipo de gobierno del Consistorio almeriense, Fernández-Pacheco compartió junto a algunos miembros de la Hermandad de la Virgen del Mar los estrechos asientos colocados detrás del altar presidido por el obispo de Almería, Adolfo González Montes.

«Soy hermano de esta cofradía y me gusta venir a disfrutar de una tradición arraigada entre las costumbres de la ciudad y poder compartirla con los demás almerienses», reconoció el primer edil de la ciudad minutos después de acabar el acto central de la romería, que no es otro que la eucaristía oficiada por monseñor González Montes.

Pasaban unos minutos de las 12.00 horas cuando el obispo de Almería iniciaba la misa oficial. González Montes volvió a rememorar la llegada de la Virgen a este punto del litoral capitalino hace más de medio milenio para quedarse para siempre con sus moradores, al tiempo que señaló la importancia del bautismo.

Los fieles, que cerraron la eucaristía con la tradicional 'Si vas 'pa' la mar', pudieron disfrutar de la música y de los bailes tradicionales de la Agrupación Folklórica 'Alcazaba de Almería' y del Grupo Municipal de Folclore Virgen del Mar, agrupaciones que rindieron culto a la Patrona con la interpretación de bailes típicos de la provincia y posteriormente acompañaron a la Virgen durante la vuelta a su templo.