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El parque Nicolás Salmerón, más de un siglo mirando al Puerto

El parque, en sus primeros años de vida.
El parque, en sus primeros años de vida. / IDEAL
  • Cómo hemos cambiado

  • Este enclave de la capital se caracteriza por su extensa vegetación, sus fuentes y los muchos lugares de ocio con los que cuenta

El Puerto de Almería está de rigurosa actualidad estos días. El proyecto de integrarlo en la ciudad está aprobado y sólo el tiempo dirá si finalmente se lleva a cabo o queda guardado en el cajón del olvido como otras tantas intervenciones. Hay una parte de Almería que siempre ha mirado al Puerto y que aún hoy sigue haciéndolo. Una zona que da forma a este paisaje y que escucha las sirenas de los barcos, siente el ajetreo de los pasajeros y nota el ir y venir del mar. El Parque Nicolás Salmerón se erige como el principal pulmón de la ciudad y el nexo entre ésta y su puerto.

Con más de 50.000 metros cuadrados de extensión, este enclave se caracteriza por su enorme palmeral, sus bonitas fuentes y sus múltiples zonas de recreo en las que cada día miles de almerienses deciden pasar unas horas, ya sea haciendo deporte, relajándose entre la vegetación o paseando a sus mascotas.

Dividido en dos partes

Primitivamente sólo existía el Paseo Viejo, integrado por el actual Paseo de San Luis, donde destaca la escalinata situada al final de la calle La Reina. Fue diseñado por José María de Acosta hacia 1890. Hoy abarca desde la llamada fuente de los Peces, al final de la calle Real, hasta el extremo occidental del Parque, la actual Avenida del Mar.

En cambio, el Parque Nuevo se sitúa a levante, hasta la Rambla, y es fruto de una fase de ampliación del puerto concluida tras la Guerra Civil. El Arquitecto Guillermo Langle reformará ese espacio en la posguerra con pequeños estanques y pérgolas. Sin embargo el diseño fue transformado posteriormente en 1971, con motivo de la Semana Naval de Almería.

La fuente con más tradición es la redonda o de los Peces, proyectada en 1957 por Jesús de Perceval con una pequeña columna clásica levantada sobre un zócalo decorado en sus tres frentes con gigantescos peces abriendo sus fauces, que da acceso al casco antiguo de la ciudad a través de la calle Real. El Parque Viejo destaca por su multitud de árboles centenarios de gran tamaño, con corpulentos troncos e inmensas copas que proporcionan sombra al visitante tanto en invierno como en verano. Una reciente remodelación ha aprovechado los viejos sillares de la rambla.

Como no podía ser de otra manera, su existencia está fuertemente ligada al Puerto de Almería. Éste también ha sufrido lógicos cambios con el curso del tiempo. En 1978, cuando se cumplió el primer centenario de la Junta de Obras del Puerto, recuperó su carácter comercial. Los signos más evidentes son, sin duda, el cerramiento exterior, que lo separa del Parque Nicolás Salmerón y que crea ya un espacio específicamente portuario. La transformación del puerto se produce progresivamente y se inicia con los planes de desarrollo que se llevan a cabo a principios de los sesenta. Es, precisamente, este aislamiento, con lo que se pretende acabar con el nuevo proyecto del puerto-ciudad. El Parque Nicolás Salmerón volverá a ser testigo privilegiado de estos cambios si se producen, tal y como lo ha sido a lo largo de sus más de 150 años de historia.

Tanto el Parque Viejo como el Parque Nuevo son dos de las zonas más bellas, características y concurridas de la capital, flanqueadas por los propios jardines del Parque, el puerto, el inicio del Paseo Marítimo y la avenida construida en el antiguo cauce de la Rambla.

Su longitud hace que el Parque Nicolás Salmerón tenga vistas extensas y variadas, desde La Alcazaba, que se ve en algún punto del paseo más próximo al barrio de La Chanca, hasta el Cable Inglés, en su extremo más oriental, ya pegado a la desembocadura de la Rambla y el Paseo de Almería. Un lugar único de la capital.

El Parque Nicolás Salmerón debe su nombre actual al célebre almeriense nacido en Alhama de Almería, conocido por ser uno de los presidentes de la I República, el único almeriense en llegar a ser Jefe de Estado. No puede tener mejor homenaje que el de dar nombre al paseo más verde y amplio de la capital de la provincia. Un lugar que data de 1855 y que conoce de sobra la historia de Almería.